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El terror del PRD en la Asamblea es comprensible


A veces uno trata de encontrar respuestas a situaciones que a diario vivimos y nos damos cuenta que muchas cosas no las hacemos por miedo, temor o pavor, según como les guste a alguien, que bien puede estar en determinado momento en una posición jerárquicamente más alta, que la que ocupemos, o bien porque simplemente somos miedosos de nacimiento y en nuestra infancia hasta a los super héroes le teníamos pánico.
Así pues, vemos cómo estos miedos o pánicos existen hasta en los conglomerados políticos, en donde algunos no se atreven siquiera a opinar y decir esta boca es mía y se dejan llevar por lo que digan o diga un dirigente sobre temas de interés nacional que requieren el concurso y la opinión de todos, principalmente si guarda relación con la materia legislativa en donde son ellos, los legisladores, quienes deben llevar la voz campante y deben decir, discutir y desarrollar las leyes que nos van a regular y no por el contrario se deban dejar someter a los designios de una persona, que si bien dirige otro de los órganos de gobierno, no es él quien los eligió o designó por obra y gracias del dedo designador.
Pero aquí debo señalar que ese terror que mantiene la bancada del PRD lo comprendo, ya que ese ha sido un partido teóricamente gobernado por personas de carácter fuerte, que su forma de ser y ejercer el mando, les produce terror y que tratar de desviarse de las líneas que ese dirigente trace, es como retar al más temible de los monstruos que aparecen en las tiras cómicas, de allí que recordemos al maltrecho y ex-diputado Mario Miller, quien al meterse o tratar de buscar una línea fuera de la señalada, le produjo su salida poco elegante del paraíso legislativo, al enjuiciarlo su partido y revocarle el mandato, sin que siquiera existiera en pie firme la causa penal de la cual todos sabemos, Pero allí está el mensaje, corto y conciso "El que no está conmigo, está contra mí" y como quien no quiere problemas, la bancada del PRD, ha hecho planas con ese mensaje y cuidado está grabado en cada una de las curules que ocupan.
Lo que yo veo es que desde que el PRD ha entrado a jugar a la democracia, lo ha tenido que hacer con una libertad de desenvolvimiento casi nula dependiendo de los lineamientos que el dirigente de turno les diga. De allí que hayan aprobado un poco de leyes malas que ahora escuchamos a algunos de ellos que se atreven a hablar, decir que no se debieron de aprobar y que hay que reformar algunas. Pero en el fondo, se mantienen maniatados con un proyecto de creación de una sala nueva en la Corte que ellos, los PRD, saben perfectamente cuáles son los motivos reales de su creación y que no necesito recordarles, pero como no saben desligarse del terror presidencial, no tienen las agallas suficientes de reconsiderar la discusión de este proyecto y enviarlos a primer debate y aprovechar la ocasión que le brinda el nuevo gobierno de realizar una reforma a la Constitución que permita mediante una constituyente, que no interfiera para nada en la función de ninguno de los tres órganos. Que se haga una revisión íntegra a la Constitución donde incluso se incluya una reforma que ellos, los legisladores del PRD, desean en el fondo de su alma, que no es otra que eliminar la revocatoria de mandato de los estatutos de los partidos políticos.
Atreverse y tener coraje y decisión como lo tuvo Mireya al presentarse por segunda vez a unas elecciones y salir triunfante, no es cosa únicamente de los no PRD. Por el contrario ustedes legisladores de ese partido pueden tener en la mano ese poder de voluntad de querer trabajar para todos los panameños, que los hemos elegido y no solo para un señor que está próximo a dejar el trono que ha ocupado en los últimos cinco años en donde ha tenido aciertos y desaciertos, caprichos y trabajos encomiables, pero que al final será uno más como nosotros, común y silvestre, dentro de la fauna humana que todos representamos. En manos de ustedes está el tener un quinquenio en paz, en donde todos podamos salir feliz y en donde sé el pueblo y Panamá, como nación, la gran triunfante.
Por eso No a la Sala Quinta.

101 años de Panamá América

 
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