El terrorismo de ETA y Cuba
El representante cubano gestionó y obtuvo en todas las cumbres presidenciales una declaración de condena contra Estados Unidos por el embargo decretado por la ley Helms- Burton. Queda claro así que la excusa tiene una motivación identificable - no condenar a ETA - que es una organización en la que el fanático nacionalismo vascuence se combina con el arqueológico marxismo- leninismo que profesa Cuba. Por otro lado, Castro ha iniciado una campaña de declaraciones, manifestaciones y otros actos de su sello peculiar contra el supuesto terrorismo de cubanos anticomunistas, como el flagrante caso de Luis Posada Carriles. Es decir, cuando le conviene llama a las cosas con pelos y señales, pero cuando no le conviene políticamente esquiva el compromiso. Para él hay un terrorismo bueno, el de ETA, y un terrorismo malo, el de Posada Carriles.
Nada de lo que aconteció en la Cumbre de Panamá sorprende a quienes conocen la trayectoria del régimen comunista cubano. Cuba entrenó, financió, y exportó el foquismo guerrillero derrotado en Venezuela, República Dominicana, Perú, Bolivia, Argentina, Chile, Uruguay, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Granada, para sólo limitarnos a países latinoamericanos. En el Ministerio del Interior cubano funcionó el Departamento de América del comité central del partido comunista, manejado por el jefe del G- 2 Manuel Piñeiro, alias Barbarroja, cuyo despacho estaba al lado del de Fidel Castro. Las actividades del entonces llamado Ministerio de la Revolución están descritas en numerosos libros. La tenebrosa dependencia oficial cubana recibía dineros de asaltos a bancos, extorsiones, como los fondos de los Montoneros argentinos, y los redistribuía en grupos guerrilleros para que desencadenaran violencia en las ciudades y el campo en sus países. Como explica el politólogo mexicano Jorge G. Castañeda, nombrado secretario de relaciones exteriores por el nuevo gobierno de Fox, en "La utopía desarmada" , "Piñeiro y su departamento se convirtieron simplemente en el brazo político de la ingerencia de Cuba en el exterior y se vieron obligados , cada vez más, a confiar en otros para poner en práctica las decisiones tomadas por Piñeiro y el propio Castro"( pg.73).
La diferencia entre los gobiernos no comunistas y el gobierno cubano ante el terrorismo se expresa en que los primeros repudian el terrorismo per se cualquiera que sea su origen y objetivo, por supuesto incluyendo en la enérgica condena los planes de los anticastristas de Posadas Carriles, mientras que Fidel Castro manipula condenas y respaldos. Por ello es que no condenar las atrocidades de ETA contra funcionarios españoles revela que" la mona, aunque se vista de seda, mona se queda."
Nada de lo que aconteció en la Cumbre de Panamá sorprende a quienes conocen la trayectoria del régimen comunista cubano. Cuba entrenó, financió, y exportó el foquismo guerrillero derrotado en Venezuela, República Dominicana, Perú, Bolivia, Argentina, Chile, Uruguay, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Granada, para sólo limitarnos a países latinoamericanos. En el Ministerio del Interior cubano funcionó el Departamento de América del comité central del partido comunista, manejado por el jefe del G- 2 Manuel Piñeiro, alias Barbarroja, cuyo despacho estaba al lado del de Fidel Castro. Las actividades del entonces llamado Ministerio de la Revolución están descritas en numerosos libros. La tenebrosa dependencia oficial cubana recibía dineros de asaltos a bancos, extorsiones, como los fondos de los Montoneros argentinos, y los redistribuía en grupos guerrilleros para que desencadenaran violencia en las ciudades y el campo en sus países. Como explica el politólogo mexicano Jorge G. Castañeda, nombrado secretario de relaciones exteriores por el nuevo gobierno de Fox, en "La utopía desarmada" , "Piñeiro y su departamento se convirtieron simplemente en el brazo político de la ingerencia de Cuba en el exterior y se vieron obligados , cada vez más, a confiar en otros para poner en práctica las decisiones tomadas por Piñeiro y el propio Castro"( pg.73).
La diferencia entre los gobiernos no comunistas y el gobierno cubano ante el terrorismo se expresa en que los primeros repudian el terrorismo per se cualquiera que sea su origen y objetivo, por supuesto incluyendo en la enérgica condena los planes de los anticastristas de Posadas Carriles, mientras que Fidel Castro manipula condenas y respaldos. Por ello es que no condenar las atrocidades de ETA contra funcionarios españoles revela que" la mona, aunque se vista de seda, mona se queda."