El trabajo y la condición humana
La humanidad, en toda sociedad y a lo largo de toda su historia, ha medido buena parte de su existencia en función del trabajo. Por ejemplo, los arqueólogos calibran el desarrollo del hombre primitivo por el descubrimiento y articulación de sus primeras herramientas; los antropólogos se valen de la relación de determinada sociedad con el trabajo y sus diversas formas de determinar las características culturales discontinuas de un pueblo específico.
Hoy día, en nuestra sociedad, "trabajo" generalmente significa una ocupación remunerada, pero ese término tiene sus serias limitaciones. Porque todos emprendemos "trabajos" agradables, personales -no remunerados- y que sólo son necesarios y satisfactorios para nosotros mismos. El trabajo, no obstante, es fundamental para la vida individual y colectiva , porque a parte de permitir la contribución de los individuos por medio del proceso de la producción, también posibilita la existencia misma de las comunidades.
El trabajo permite que la gente se reúna y que comparta sus aptitudes y talento. Da a los seres humanos un lugar y una identidad dentro de la comunidad.
El lugar de trabajo (sea en la rama oficial o particular) siempre ha sido un sitio adecuado para conocer gente, conversar y forjar amistades.
La nueva forma de vida propone un concepto del trabajo en que se mantienen la calidad, dedicación y excelencia, aunque se trate de un trabajo no alienante, producto de la libre elección de cada persona, integrado a una vida plena y satisfactoria, que expresa y afirma la personalidad individual de cada ser.
El trabajo, asimismo, representa un logro, que pone a prueba la capacidad de cada persona. Brinda a quien lo realiza un sentido de satisfacción, una vez que ha llegado a dominar su labor y el ambiente. Con justa razón se dice que buen parte de los sentimientos de importancia y dignidad que alienta la persona derivan de su trabajo. En efecto, está comprobado que si un individuo no puede cumplir las expectativas que él mismo se forja, y si sus objetivos personales no pueden cumplirse en grado razonable, entonces su autoestima, y con ella sus relaciones con los demás, han de sufrir mengua. Una vez dominada una tarea, el trabajo en sí adquiere importancia, porque la persona llega a identificarse con su ocupación.
Pero hay algo fundamental en todo esto: la necesidad que tiene toda persona a lograr un puesto de trabajo. Porque la necesidad de trabajar también ha sido explicada en función del deseo que tienen los seres humanos de ordenar sus vidas y establecer en su país o en el rincón que ocupan en el mundo del trabajo determinada estructura que puedan controlar. Es bien evidente, como lo demuestran los estudios realizados durante los últimos 20 años, que el hombre desea controlar su ambiente y sentir que él y su trabajo son importantes. Cuando ello no es posible, surge la insatisfacción.
Hay que formarse una cabal conciencia de que el trabajo lejos de ser un timbre desdoroso o un castigo bíblico, es un motivo de satisfacción y un acto placentero porque importa testimoniar la tenencia de una voluntad, de una responsabilidad, de una capacidad y de un perfecto sentido de la eficiencia.
Todo trabajo debe ser realizado con pasión vocacional, con predisposición espiritual y con próbida conciencia, entendiendo que esa acción individual es una ofrenda al bienestar común, a la forja de la riqueza nacional y al afianzamiento de la felicidad hogareña.
Sabemos que una de las responsabilidades estatales es menguar el alto porcentaje de desempleo en el país. El gobierno de la Patria Nueva está obligado a dar respuesta a la población desocupada, ávida de un puesto de trabajo digno y decoroso. Porque un país en el que la mayor parte de los ciudadanos se mantiene ocupada, es una nación que progresa, se desarrolla y enriquece, lo cual se traduce en un más alto nivel de vida. Pero un gobierno que no crea fuentes de trabajo para los gobernados, aunque sea en un país potencialmente rico, se precipita a la ruina como los hechos históricos muchas veces nos lo han demostrado.
No olvidemos que los delitos comunes generalmente tienen como causa primera en quien o quienes cometen la desocupación. Es por eso por lo que los dirigentes de la Patria Nueva han de empeñarse en incrementar fuentes de trabajo para la población desocupada, como una medida cierta de mantenimiento del orden y la estabilidad social.
¡Que así sea por el bien de Panamá!
Hoy día, en nuestra sociedad, "trabajo" generalmente significa una ocupación remunerada, pero ese término tiene sus serias limitaciones. Porque todos emprendemos "trabajos" agradables, personales -no remunerados- y que sólo son necesarios y satisfactorios para nosotros mismos. El trabajo, no obstante, es fundamental para la vida individual y colectiva , porque a parte de permitir la contribución de los individuos por medio del proceso de la producción, también posibilita la existencia misma de las comunidades.
El trabajo permite que la gente se reúna y que comparta sus aptitudes y talento. Da a los seres humanos un lugar y una identidad dentro de la comunidad.
El lugar de trabajo (sea en la rama oficial o particular) siempre ha sido un sitio adecuado para conocer gente, conversar y forjar amistades.
La nueva forma de vida propone un concepto del trabajo en que se mantienen la calidad, dedicación y excelencia, aunque se trate de un trabajo no alienante, producto de la libre elección de cada persona, integrado a una vida plena y satisfactoria, que expresa y afirma la personalidad individual de cada ser.
El trabajo, asimismo, representa un logro, que pone a prueba la capacidad de cada persona. Brinda a quien lo realiza un sentido de satisfacción, una vez que ha llegado a dominar su labor y el ambiente. Con justa razón se dice que buen parte de los sentimientos de importancia y dignidad que alienta la persona derivan de su trabajo. En efecto, está comprobado que si un individuo no puede cumplir las expectativas que él mismo se forja, y si sus objetivos personales no pueden cumplirse en grado razonable, entonces su autoestima, y con ella sus relaciones con los demás, han de sufrir mengua. Una vez dominada una tarea, el trabajo en sí adquiere importancia, porque la persona llega a identificarse con su ocupación.
Pero hay algo fundamental en todo esto: la necesidad que tiene toda persona a lograr un puesto de trabajo. Porque la necesidad de trabajar también ha sido explicada en función del deseo que tienen los seres humanos de ordenar sus vidas y establecer en su país o en el rincón que ocupan en el mundo del trabajo determinada estructura que puedan controlar. Es bien evidente, como lo demuestran los estudios realizados durante los últimos 20 años, que el hombre desea controlar su ambiente y sentir que él y su trabajo son importantes. Cuando ello no es posible, surge la insatisfacción.
Hay que formarse una cabal conciencia de que el trabajo lejos de ser un timbre desdoroso o un castigo bíblico, es un motivo de satisfacción y un acto placentero porque importa testimoniar la tenencia de una voluntad, de una responsabilidad, de una capacidad y de un perfecto sentido de la eficiencia.
Todo trabajo debe ser realizado con pasión vocacional, con predisposición espiritual y con próbida conciencia, entendiendo que esa acción individual es una ofrenda al bienestar común, a la forja de la riqueza nacional y al afianzamiento de la felicidad hogareña.
Sabemos que una de las responsabilidades estatales es menguar el alto porcentaje de desempleo en el país. El gobierno de la Patria Nueva está obligado a dar respuesta a la población desocupada, ávida de un puesto de trabajo digno y decoroso. Porque un país en el que la mayor parte de los ciudadanos se mantiene ocupada, es una nación que progresa, se desarrolla y enriquece, lo cual se traduce en un más alto nivel de vida. Pero un gobierno que no crea fuentes de trabajo para los gobernados, aunque sea en un país potencialmente rico, se precipita a la ruina como los hechos históricos muchas veces nos lo han demostrado.
No olvidemos que los delitos comunes generalmente tienen como causa primera en quien o quienes cometen la desocupación. Es por eso por lo que los dirigentes de la Patria Nueva han de empeñarse en incrementar fuentes de trabajo para la población desocupada, como una medida cierta de mantenimiento del orden y la estabilidad social.
¡Que así sea por el bien de Panamá!