El tramo final
Bajo este título he escrito antes. Al final de la pasada administración lo hice, estableciendo entonces lo que yo pensaba sería esta etapa ineludible de todo gobierno.
A esta fecha faltan poco más o menos 80 días para la elección y cuatro meses y medio para el fin del gobierno. La tendencia política indica hoy que Ricardo Martinelli será el próximo Presidente de la República. Su período inicia el 1 de julio luego de la reforma constitucional de 2004, lo que deja útiles, pasada la elección, unas 7 semanas para la transición. Tiempo escaso, suponiendo que la misma sea ordenada y fluida, como debiera ser. Igualmente escaso sí no lo es, lo que debe imponer al Candidato y casi seguro Presidente Martinelli y a todo su equipo, una organización de primer orden para llegar al gobierno a ejecutar el programa presentado, pero sobre todo aquellas medidas urgentes que harán sentir el cambio prometido. No son muchas cosas, inicialmente, pero deben ser de gran impacto. La preferencia de hoy genera grandes expectativas y eso mañana se traduce en presión nacional, porque no es de extrañar que para muchos el cambio sea sinónimo de automático. Es tiempo de pensar en la complicada misión de gobernar que se aproxima.
Martín Torrijos deja un país con crecimiento sí, pero casi anárquico. Corrupción y escándalos marcan su salida. Abandonó el poder mucho antes del término de su mandato y se ha limitado, cuando no está de viaje, a darse bombos gastando fortunas publicitarias, algunas engañosas, -para otras cosas alegan falta de recursos- y a tratar de satisfacer las reclamaciones que pueden ser justas, de todo el que tranca una calle, sin ver venir el efecto en cascada de semejante irresponsabilidad. Las autoridades son nominales porque a ninguna se le distingue por hacer cumplir la ley, mucho menos su autoridad en base a la misma. Hay descontento por doquier, mientras hay ausencia total de gobierno. Escenario casi novelesco el nuestro.
Pareciera que el distintivo al final será "dejar hacer y dejar pasar".
El resultado electoral, si es el que pronostican las reiteradas encuestas, no dejará mucho ambiente para transiciones ordenadas, ya que veo venir desde el 4 de mayo varias noches de cuchillos largos en el PRD. Esa realidad complica la transición. La llevada y traída gobernabilidad, bien entendida, será fundamental para iniciar el nuevo quinquenio con coherencia política. Por ello, es importante, en mi humilde opinión, la apertura inmediata de canales de comunicación válidos, con legitimidad, con todas las fuerzas, políticas y no políticas, bajo el liderazgo del nuevo mandatario para lograr, en lo posible, que lo principal no siga la suerte de lo accesorio. El país seguirá siendo de todos.
Triste final para alguien que pudo ser un Presidente distinto. A la vez, un magnífico espejo para dentro de cinco años, si no realizamos, de verdad, ese cambio que es hoy un coro nacional.