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El transporte y la disciplina


En un reportaje reciente revelamos cifras escalofriantes. El año pasado, los conductores de buses estuvieron involucrados en un promedio de aproximadamente ocho accidentes de tránsito por día, mientras que los conductores de taxis participaron en un promedio de seis accidentes por día. Para lograr un pasajero más en el autobús o ganarle una corrida a otro taxi, sus conductores cometieron infracciones que propiciaron accidentes, tales como no guardar distancia, interceptar el paso, falta de precaución al cambiar de carril o ingresar a la vía, retroceder o rebasar sin precaución, no hacer el alto, regatas, conducir por el carril contrario y pasar la luz roja, distracción en el manejo, manejo desordenado, ignorar las medidas de seguridad y conducir con desperfectos mecánicos.
Aunque algunas de estas causales de accidentes son también responsabilidad de los propietarios de los vehículos de transporte, como, por ejemplo, circular un auto con desperfectos mecánicos, muchas obedecen a la falta de educación general de los conductores. No nos referimos al entrenamiento que debe recibir todo conductor, en cuyas manos miles de panameños ponen sus vidas todos los días, lo cual es necesario, pero casi inexistente. Los conductores requieren enseñanza sobre comportamiento básico, incluyendo el orden, el respeto y la cortesía. Aunque eso se debe aprender en el hogar y en la escuela, queda claro que muchos conductores (para sorpresa, inclusive fuera del sector) no cuentan con esa educación elemental para convivir en sociedad.
Por ello, las autoridades y los dirigentes transportistas deben aunar esfuerzos para promover programas de educación continua de los conductores y así comenzar a ordenar el sector. Quizá hasta convenga promover la participación voluntaria mediante la reducción de multas para aquellos que se sumen en estos programas. Mientras se progresa en este frente, las inspecciones y la vigilancia deben continuar.

101 años de Panamá América

 
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