El Tribunal Electoral y las cédulas digitalizadas
El Tribunal Electoral, en un comunicado divulgado en todos los medios de información el miércoles pasado, hizo algunas aclaraciones sobre medidas adoptadas y anunció su propósito de reemplazar en el 2003 todas las cédulas digitalizadas emitidas con el diseño del Canal. Mi primera reacción, como la de muchos ciudadanos, fue la de considerar que el Tribunal Electoral no había medido las consecuencias financieras que tal decisión le acarrearía al país y a su estabilidad política, económica y democrática. En los años 50, durante las administraciones de los presidentes Ricardo Manuel Arias Espinosa y Ernesto De La Guardia, Jr. se estableció la jurisdicción electoral independiente, representada por la creación del Tribunal Electoral, que conforme a nuestra Constitución Política goza de autonomía, con el objeto de garantizar la libertad, honradez y eficacia del sufragio popular.
En la forma como está constituido, el Tribunal desde 1990 ha presidido dos elecciones generales (1994 y 1999) una elección parcial (1991) y dos referendos, que se han caracterizado por su orden, imparcialidad y limpidez, que dieron lugar a resultados que fueron fiel reflejo de la voluntad popular.
El proceso de cedulación que guarda relación directa con el padrón electoral es vital para el desarrollo transparente de las elecciones. El Tribunal Electoral escogió, con la aprobación del Consejo de Gabinete, directamente a la empresa Unisys, a la cual se le adjudicó el contrato para la adquisición de los dos millones de plásticos que requería el programa de cedulación digital. Se adujo que el documento de identidad sería ahora más confiable y seguro. Sin embargo, llama la atención el hecho de que no existieran controles adecuados en la empresa para garantizar la seguridad de los plásticos, lo que correspondía no sólo a Unisys sino también al Tribunal Electoral, estando en juego elementos de tanta valía como la identidad personal y el derecho al sufragio.
La sustracción y desubicación de los plásticos utilizados para la confección de las cédulas de identidad tiene marcados ribetes de gravedad: Es grave que haya arrojado luz sobre un déficit de previsión y de control por parte del Tribunal Electoral; es grave que alimente la sospecha de que pudieron ser utilizados para falsificar cédulas de identidad personal; es grave que tamañas anomalías se susciten cuando sólo falta algo más de un año para la celebración de las próximas elecciones nacionales del 2004.
Si alguien se propusiera hostigar al Gobierno Nacional utilizando el problema de los plásticos y las cédulas, podría decir que los magistrados del Tribunal Electoral han dejado de ser dignos de la confianza del pueblo y que deberían sacar las conclusiones adecuadas reconociendo públicamente su responsabilidad. Pero esta piedra lanzada en el patio del Tribunal Electoral quedaría sin eficacia ante las justificaciones de sus magistrados, quienes alegan que "el Tribunal Electoral no puede hacerse responsable de la seguridad de ninguna empresa privada en referencia a un señalamiento de Unisys, en el sentido de que en este escándalo de las cédulas tiene responsabilidad compartida con el Tribunal Electoral" (La Prensa, 28 de noviembre de 2002).
Por mi parte, creo que el asunto de la responsabilidad, en este caso como en otros que han sacudido la conciencia ciudadana, es de prioritaria importancia. Creo que al asunto de la responsabilidad no debe dársele un curso de acción propio de la rutina burocrática. Estimo que la responsabilidad en que se ha incurrido tiene una importante dimensión política y ética, pero que de ningún modo debería dirigirse a provocar la renuncia de los magistrados, ya que el proceso de reemplazo de los mismos mediante la designación que con este propósito harían para cada uno de los tres magistrados la Asamblea Legislativa, el Órgano Ejecutivo y la Corte Suprema de Justicia (Art. 136 Constitución Política), tal como están constituidas actualmente estos órganos del Estado, daría lugar a la integración sectaria y parcializada de un nuevo Tribunal Electoral, que por razones obvias carecería de la confianza, la credibilidad y el respeto de la ciudadanía.
Estimo que tanto el Tribunal Electoral como los órganos del poder público que participaron en la escogencia de los magistrados del Tribunal, deben comprender que el pueblo no está dispuesto anímicamente a presenciar un proceso judicial, el cual naturalmente sería largo, para deslindar responsabilidades. Menos aún estaría dispuesto el pueblo a esperar que las medidas que deban ser tomadas para garantizar la normalidad del próximo proceso electoral, queden atascadas por causa de un recalentamiento cerebral en los magistrados del Tribunal Electoral. Cabe preguntarse si el Tribunal habrá medido las consecuencias, los efectos y la viabilidad de su propuesta de "reemplazar en el 2003 todas las cédulas digitalizadas".
Siempre es necesario un mínimo de imaginación para resolver problemas imprevistos, pero no debe dársele a la imaginación la mínima oportunidad de ignorar la realidad. Imaginar que es posible rehacer 700,000 cédulas nuevas en 7 meses a razón de 100,000 cédulas por mes (Declaraciones del Presidente del Tribunal Electoral, Dr. Eduardo Valdés en el programa de Hugo Famanías, KW Continente, miércoles 27 de noviembre de 2002), es darle a la "Loca de la Casa" una libertad peligrosa. ¿Será posible que para el reemplazo de las cédulas digitalizadas sus portadores tengan que "solamente acercarse a la oficina distrital del Tribunal más cerca de su residencia en la fecha en que sean convocados, a fin de hacer el cambio de la cédula"? Dejo al buen juicio de nuestros lectores sentar sus propias conclusiones. Sólo me resta decir que cuentan los historiadores que el emperador romano Claudio a pesar de sus discapacidades, fue el primer gobernante de Roma que tomó decisiones para efectuar un censo demográfico. Lo hizo ante la creciente cantidad de "romanos" que no lo eran según la ley. En esa ocasión, el Emperador hizo el siguiente comentario: "Si todos los ciudadanos romanos desfilasen ante mí a paso vivo, lo más cerca posible los unos de los otros, pasarían 2 años antes de que apareciera el último. Estos serían sólo los ciudadanos romanos verdaderos. Si desfilara toda la población del Imperio...llevaría 24 años para que pasaran ante mí, y en 24 años hay tiempo para que nazca toda una nueva generación, de modo que podría quedarme sentado toda una vida y el torrente continuaría pasando, se deslizaría y pasaría con un perpetuo fluir..."
Los llamados a corregir la desagradable perturbación que ha sufrido el sistema de cedulación, deben saber que a la ciudadanía sin dejar de interesarle el comportamiento de Unisys y cuál va a ser la actuación de la Aseguradora Mundial, le otorga mayor preeminencia a la actualización del padrón electoral, en vista de que quedan prácticamente menos de quince meses para el próximo torneo electoral. Lo que le interesa es que las reglas de la democracia sean respetadas y observadas y para eso es urgente que los ciudadanos y ciudadanas puedan empadronarse en los censos electorales requeridos para la actualización del Registro Electoral siguiendo los procedimientos establecidos por el Tribunal Electoral y la Contraloría General de la República. No puede perder de vista el Tribunal Electoral que al momento de entregar la cédula de identidad personal a cada ciudadano le informará la ubicación del centro de votación donde le corresponderá votar (Art. 13 Código Electoral).
Por múltiples razones, el Tribunal Electoral debe concentrarse en la actualización del padrón electoral que entraña también la depuración del registro electoral que es permanente y tiene como fin actualizar los cambios de residencia y excluir, entre otras, las inscripciones que se refieren a ciudadanos fallecidos y a inscripciones repetidas. En el marco de la actualización del padrón electoral es digna de aplauso la medida que, según anuncio hecho en una estación de radio local por el nuevo Presidente del Tribunal Electoral, significará que tendremos un nuevo padrón electoral que al lado del nombre y del número de la cédula presentará la fotografía del votante. La idea es magnífica. Elevamos preces para que sea haga realidad, aunque no faltarán algunos escépticos que digan que "del dicho al hecho hay mucho trecho".
Advirtió que el esquema de la pirámide de la alimentación no es tan realista, dado que cada ser humano es muy individual y lo ideal sería buscar el esquema que le corresponda a cada uno.
En la forma como está constituido, el Tribunal desde 1990 ha presidido dos elecciones generales (1994 y 1999) una elección parcial (1991) y dos referendos, que se han caracterizado por su orden, imparcialidad y limpidez, que dieron lugar a resultados que fueron fiel reflejo de la voluntad popular.
El proceso de cedulación que guarda relación directa con el padrón electoral es vital para el desarrollo transparente de las elecciones. El Tribunal Electoral escogió, con la aprobación del Consejo de Gabinete, directamente a la empresa Unisys, a la cual se le adjudicó el contrato para la adquisición de los dos millones de plásticos que requería el programa de cedulación digital. Se adujo que el documento de identidad sería ahora más confiable y seguro. Sin embargo, llama la atención el hecho de que no existieran controles adecuados en la empresa para garantizar la seguridad de los plásticos, lo que correspondía no sólo a Unisys sino también al Tribunal Electoral, estando en juego elementos de tanta valía como la identidad personal y el derecho al sufragio.
La sustracción y desubicación de los plásticos utilizados para la confección de las cédulas de identidad tiene marcados ribetes de gravedad: Es grave que haya arrojado luz sobre un déficit de previsión y de control por parte del Tribunal Electoral; es grave que alimente la sospecha de que pudieron ser utilizados para falsificar cédulas de identidad personal; es grave que tamañas anomalías se susciten cuando sólo falta algo más de un año para la celebración de las próximas elecciones nacionales del 2004.
Si alguien se propusiera hostigar al Gobierno Nacional utilizando el problema de los plásticos y las cédulas, podría decir que los magistrados del Tribunal Electoral han dejado de ser dignos de la confianza del pueblo y que deberían sacar las conclusiones adecuadas reconociendo públicamente su responsabilidad. Pero esta piedra lanzada en el patio del Tribunal Electoral quedaría sin eficacia ante las justificaciones de sus magistrados, quienes alegan que "el Tribunal Electoral no puede hacerse responsable de la seguridad de ninguna empresa privada en referencia a un señalamiento de Unisys, en el sentido de que en este escándalo de las cédulas tiene responsabilidad compartida con el Tribunal Electoral" (La Prensa, 28 de noviembre de 2002).
Por mi parte, creo que el asunto de la responsabilidad, en este caso como en otros que han sacudido la conciencia ciudadana, es de prioritaria importancia. Creo que al asunto de la responsabilidad no debe dársele un curso de acción propio de la rutina burocrática. Estimo que la responsabilidad en que se ha incurrido tiene una importante dimensión política y ética, pero que de ningún modo debería dirigirse a provocar la renuncia de los magistrados, ya que el proceso de reemplazo de los mismos mediante la designación que con este propósito harían para cada uno de los tres magistrados la Asamblea Legislativa, el Órgano Ejecutivo y la Corte Suprema de Justicia (Art. 136 Constitución Política), tal como están constituidas actualmente estos órganos del Estado, daría lugar a la integración sectaria y parcializada de un nuevo Tribunal Electoral, que por razones obvias carecería de la confianza, la credibilidad y el respeto de la ciudadanía.
Estimo que tanto el Tribunal Electoral como los órganos del poder público que participaron en la escogencia de los magistrados del Tribunal, deben comprender que el pueblo no está dispuesto anímicamente a presenciar un proceso judicial, el cual naturalmente sería largo, para deslindar responsabilidades. Menos aún estaría dispuesto el pueblo a esperar que las medidas que deban ser tomadas para garantizar la normalidad del próximo proceso electoral, queden atascadas por causa de un recalentamiento cerebral en los magistrados del Tribunal Electoral. Cabe preguntarse si el Tribunal habrá medido las consecuencias, los efectos y la viabilidad de su propuesta de "reemplazar en el 2003 todas las cédulas digitalizadas".
Siempre es necesario un mínimo de imaginación para resolver problemas imprevistos, pero no debe dársele a la imaginación la mínima oportunidad de ignorar la realidad. Imaginar que es posible rehacer 700,000 cédulas nuevas en 7 meses a razón de 100,000 cédulas por mes (Declaraciones del Presidente del Tribunal Electoral, Dr. Eduardo Valdés en el programa de Hugo Famanías, KW Continente, miércoles 27 de noviembre de 2002), es darle a la "Loca de la Casa" una libertad peligrosa. ¿Será posible que para el reemplazo de las cédulas digitalizadas sus portadores tengan que "solamente acercarse a la oficina distrital del Tribunal más cerca de su residencia en la fecha en que sean convocados, a fin de hacer el cambio de la cédula"? Dejo al buen juicio de nuestros lectores sentar sus propias conclusiones. Sólo me resta decir que cuentan los historiadores que el emperador romano Claudio a pesar de sus discapacidades, fue el primer gobernante de Roma que tomó decisiones para efectuar un censo demográfico. Lo hizo ante la creciente cantidad de "romanos" que no lo eran según la ley. En esa ocasión, el Emperador hizo el siguiente comentario: "Si todos los ciudadanos romanos desfilasen ante mí a paso vivo, lo más cerca posible los unos de los otros, pasarían 2 años antes de que apareciera el último. Estos serían sólo los ciudadanos romanos verdaderos. Si desfilara toda la población del Imperio...llevaría 24 años para que pasaran ante mí, y en 24 años hay tiempo para que nazca toda una nueva generación, de modo que podría quedarme sentado toda una vida y el torrente continuaría pasando, se deslizaría y pasaría con un perpetuo fluir..."
Los llamados a corregir la desagradable perturbación que ha sufrido el sistema de cedulación, deben saber que a la ciudadanía sin dejar de interesarle el comportamiento de Unisys y cuál va a ser la actuación de la Aseguradora Mundial, le otorga mayor preeminencia a la actualización del padrón electoral, en vista de que quedan prácticamente menos de quince meses para el próximo torneo electoral. Lo que le interesa es que las reglas de la democracia sean respetadas y observadas y para eso es urgente que los ciudadanos y ciudadanas puedan empadronarse en los censos electorales requeridos para la actualización del Registro Electoral siguiendo los procedimientos establecidos por el Tribunal Electoral y la Contraloría General de la República. No puede perder de vista el Tribunal Electoral que al momento de entregar la cédula de identidad personal a cada ciudadano le informará la ubicación del centro de votación donde le corresponderá votar (Art. 13 Código Electoral).
Por múltiples razones, el Tribunal Electoral debe concentrarse en la actualización del padrón electoral que entraña también la depuración del registro electoral que es permanente y tiene como fin actualizar los cambios de residencia y excluir, entre otras, las inscripciones que se refieren a ciudadanos fallecidos y a inscripciones repetidas. En el marco de la actualización del padrón electoral es digna de aplauso la medida que, según anuncio hecho en una estación de radio local por el nuevo Presidente del Tribunal Electoral, significará que tendremos un nuevo padrón electoral que al lado del nombre y del número de la cédula presentará la fotografía del votante. La idea es magnífica. Elevamos preces para que sea haga realidad, aunque no faltarán algunos escépticos que digan que "del dicho al hecho hay mucho trecho".
Advirtió que el esquema de la pirámide de la alimentación no es tan realista, dado que cada ser humano es muy individual y lo ideal sería buscar el esquema que le corresponda a cada uno.
Si tiene un adolescente con un peso 20% por encima del que debería tener, se recomienda de inmediato acudir a un experto que estudie su caso y establezca un tratamiento.
Los padres juegan un papel muy importante en el tratamiento de su hijo.
Administre el tiempo en que el niño o joven pasa pendiente de los video juegos, televisión o computadora.
Involúcrelo en actividades físicas. Deportes o grupos juveniles, en donde se realice actividad física.
Logre que se interese por otros entretenimientos como la bicicleta, patinetas, "hula-hup", sogas para saltar, pelotas, entre otros.