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El turno del consumidor


El problema del aumento de los precios de los productos básicos y su repercusión en la economía familiar, debería ser un tema analizado a profundidad por el conjunto de la sociedad como un problema que sirva para promover cambios de hábitos de consumo entre la población más necesitada, y permita avanzar en la disminución de la pobreza que amenaza al 34% de la población nacional.

El flagelo de los altos precios de la canasta básica se ha convertido en un desafío y una oportunidad a la vez, no sólo para el gobierno panameño que, bajo el impulso del Ministerio de Desarrollo Agropecuario, ha tomado varias medidas para aliviar el problema, sino especialmente para el consumidor que, por lo general, está mal informado sobre los valores de una alimentación sana y equilibrada, sistema de abastos alternativos y variaciones del mercado en términos de ofertas y precios.

En varios escenarios internacionales, entre ellos la Conferencia Regional de la FAO realizada recientemente en Brasilia, se ha subrayado que la crisis de los precios de los alimentos es también una clara oportunidad para establecer políticas consistentes y sostenibles entre la población. Este organismo ha hecho énfasis en que la sensibilización, capacitación y monitoreo de la situación alimentaria en cada uno de los países de la región, permitirá el entendimiento de la urgencia de atender la amenaza del hambre.

Concretamente, lo que ha dicho la FAO al respecto es que no basta con las leyes de Seguridad Alimentaria, sino que, además, hay que diseñar nuevos canales de información entre la población para conducirlos hacia formas de consumo cónsonos con la nueva realidad de los precios alimenticios. Ante la crisis mundial del costo del petróleo y el posible frenazo económico que algunos ya advierten en el panorama internacional, Panamá no puede perder el tiempo y dejar pasar la oportunidad para el consumidor.

101 años de Panamá América

 
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