El usuario, pa"l carajo
Para iniciar esta colaboración, debo señalar que antes de utilizar algunas de las palabras aquí mencionadas, me remití a mi diccionario Larousse, con el fin de tener la seguridad de que al usarlas no se interprete que han sido vertidas con intenciones vulgares o de carácter ofensivo.
Decía el general Torrijos que "cuando el pobre va de culo, no hay barranco que lo ataje". Y es que este "el gobierno de los pobres" me trae a la memoria esta frase, ya que aún no se han dignado en pronunciarse sobre el tema de la parada de la Avenida de los Mártires, que es un derecho de los usuarios del sector oeste, plasmado en el artículo 46 de la Constitución Nacional, que establece textualmente: "Cuando de la aplicación de una ley expedida por motivos de utilidad pública o de interés social, resultaren en conflicto los derechos de particulares con la necesidad reconocida por la misma ley, el interés privado deberá ceder al interés público o social", espíritu que echa por tierra cualquier argumento de los empresarios de la Gran Terminal de Albrook; pero eso no es todo, el artículo 37 de la Ley 34 de Julio de 1999 que modifica la Ley 14 de mayo del 93, queda así: "La autoridad aprobará la ubicación de las estaciones terminales, los sitios de paradas intermedias, las piqueras que utilizará el transporte terrestre público de pasajeros y las facilidades que éstas deben ofrecer. Cuando el interés público lo exija, la autoridad podrá modificar la ubicación de las estaciones terminales, los sitios de paradas y las piqueras, quedando los concesionarios y los transportistas obligados a sujetarse a estos cambios, en un plazo no mayor de seis meses", sin embargo el clamor de los moradores del Oeste es ignorado por las autoridades de turno, ahora para rematar, con el anuncio del alza del pasaje pareciera ser que alegremente están diciendo "el usuario, que se vaya pa"l carajo".
En torno a este asunto de B/.0.25 en el transporte urbano, me gustaría ver el estudio que justificó esta decisión, ya que no sé si consideró, que parte de la rentabilidad de este negocio, se pierde por el problema de la antigüedad de la flota (15 a 20 años), cuando la vida útil de esta modalidad (colectivo) está estimada en 7 años. Esta situación trae como consecuencia altísimos costos de operación, por ejemplo, consumo de lubricantes, 4 a 6 cuartos de aceite por día a B/.2.00 c/u, pinchaduras de llantas por mal estado, 1 a 3 diarios cuya reparación tiene un costo de B/.5.00 la pinchadura, alto consumo de diesel, debido a la deficiencia e inadecuado mantenimiento de la máquina, éstos son solamente algunos detalles.
Otro aspecto importante es la planificación que en la práctica no es tomado en cuenta científicamente, debido a que el interés pecuniario en el negocio es de tipo individual, en relación con el estudio de los sube y baja, respetuosamente manifiesto que discrepo objetivamente con la cifra de 300,000 usuarios para movilizar diariamente, ya que éstas crean suficientes y elementales dudas razonables, de lo contrario la muestra según lógica, reflejaría pérdidas diarias, lo que me llevaría a concluir que los transportistas panameños son filántropos al servicio de la humanidad, que trabajan solamente por amor al prójimo.
En realidad, sin ser pesimista, creo que el aumento de la tarifa en nada solucionara el problema, la flota de buses permanecerá igual, ya que, individualmente, la gran mayoría no tendrán garantías ni aplicarán como sujeto de crédito en la banca para financiar un nuevo vehículo; el gobierno perdió la oportunidad para exigir beneficios a favor del usuario, la reconversión de los transportistas a sólidas empresas, medida que no sólo convertiría en accionistas a los concesionarios de cupos, sino que sería la forma adecuada para que administrativamente, los conductores o palancas gocen de los beneficios de un seguro social, mejores precios en los insumos y costos de operación, y por otra parte, para sobrevivir a los cambios económicos y globalizantes del mundo, que están demostrando la regla natural: el pez más grande, se come al pequeño. En este sentido, el Gobierno Nacional demostró una vez más su gran incapacidad, al no elaborar un documento de compromiso que diera plazos a los transportistas, para que de forma escalonada se fuera cumpliendo con la renovación de la flota del servicio público urbano; no se pensó tampoco en prever además, dejar alternativa de B/.0.15 para las personas de menor poder adquisitivo.
Decía el general Torrijos que "cuando el pobre va de culo, no hay barranco que lo ataje". Y es que este "el gobierno de los pobres" me trae a la memoria esta frase, ya que aún no se han dignado en pronunciarse sobre el tema de la parada de la Avenida de los Mártires, que es un derecho de los usuarios del sector oeste, plasmado en el artículo 46 de la Constitución Nacional, que establece textualmente: "Cuando de la aplicación de una ley expedida por motivos de utilidad pública o de interés social, resultaren en conflicto los derechos de particulares con la necesidad reconocida por la misma ley, el interés privado deberá ceder al interés público o social", espíritu que echa por tierra cualquier argumento de los empresarios de la Gran Terminal de Albrook; pero eso no es todo, el artículo 37 de la Ley 34 de Julio de 1999 que modifica la Ley 14 de mayo del 93, queda así: "La autoridad aprobará la ubicación de las estaciones terminales, los sitios de paradas intermedias, las piqueras que utilizará el transporte terrestre público de pasajeros y las facilidades que éstas deben ofrecer. Cuando el interés público lo exija, la autoridad podrá modificar la ubicación de las estaciones terminales, los sitios de paradas y las piqueras, quedando los concesionarios y los transportistas obligados a sujetarse a estos cambios, en un plazo no mayor de seis meses", sin embargo el clamor de los moradores del Oeste es ignorado por las autoridades de turno, ahora para rematar, con el anuncio del alza del pasaje pareciera ser que alegremente están diciendo "el usuario, que se vaya pa"l carajo".
En torno a este asunto de B/.0.25 en el transporte urbano, me gustaría ver el estudio que justificó esta decisión, ya que no sé si consideró, que parte de la rentabilidad de este negocio, se pierde por el problema de la antigüedad de la flota (15 a 20 años), cuando la vida útil de esta modalidad (colectivo) está estimada en 7 años. Esta situación trae como consecuencia altísimos costos de operación, por ejemplo, consumo de lubricantes, 4 a 6 cuartos de aceite por día a B/.2.00 c/u, pinchaduras de llantas por mal estado, 1 a 3 diarios cuya reparación tiene un costo de B/.5.00 la pinchadura, alto consumo de diesel, debido a la deficiencia e inadecuado mantenimiento de la máquina, éstos son solamente algunos detalles.
Otro aspecto importante es la planificación que en la práctica no es tomado en cuenta científicamente, debido a que el interés pecuniario en el negocio es de tipo individual, en relación con el estudio de los sube y baja, respetuosamente manifiesto que discrepo objetivamente con la cifra de 300,000 usuarios para movilizar diariamente, ya que éstas crean suficientes y elementales dudas razonables, de lo contrario la muestra según lógica, reflejaría pérdidas diarias, lo que me llevaría a concluir que los transportistas panameños son filántropos al servicio de la humanidad, que trabajan solamente por amor al prójimo.
En realidad, sin ser pesimista, creo que el aumento de la tarifa en nada solucionara el problema, la flota de buses permanecerá igual, ya que, individualmente, la gran mayoría no tendrán garantías ni aplicarán como sujeto de crédito en la banca para financiar un nuevo vehículo; el gobierno perdió la oportunidad para exigir beneficios a favor del usuario, la reconversión de los transportistas a sólidas empresas, medida que no sólo convertiría en accionistas a los concesionarios de cupos, sino que sería la forma adecuada para que administrativamente, los conductores o palancas gocen de los beneficios de un seguro social, mejores precios en los insumos y costos de operación, y por otra parte, para sobrevivir a los cambios económicos y globalizantes del mundo, que están demostrando la regla natural: el pez más grande, se come al pequeño. En este sentido, el Gobierno Nacional demostró una vez más su gran incapacidad, al no elaborar un documento de compromiso que diera plazos a los transportistas, para que de forma escalonada se fuera cumpliendo con la renovación de la flota del servicio público urbano; no se pensó tampoco en prever además, dejar alternativa de B/.0.15 para las personas de menor poder adquisitivo.