El verdadero cambio
Han abundado las escaramuzas y las estrategias políticas en esta contienda electoral y se observa que la mayoría de ellas están plagadas de estratagemas y volteaderas de dignidades y honras; y se ha tratado, por todos los modos y medios, de dañar la buena imagen de trabajo eficiente de la candidata Balbina.
No pocos medios han trascendido la renuncia de una miembro del PRD y su cambio de tolda política, pero poco o nada se ha dicho de los 450 miembros de base del Partido Cambio Democrático que le brindaron, en un restaurante de la localidad, su rotundo apoyo a Balbina. Qué decir de la grande facción de otro colectivo político que acaba de unirse a la propuesta de “un gobierno para la gente”. De modo que el falso paradigma de la propuesta del cambio ha venido, como era obvio, decayendo. La etiqueta del discurso político del candidato de la propuesta del cambio está plagada de un supuesto discurso de identidad con la pobreza que no ha logrado, y ellos lo saben, penetrar la verdadera conciencia popular de nuestra gente y que se mantienen leales al credo de Balbina. Bien ha dicho Balbina, que no puede hablar de la pobreza quien no conoce sus formas, sus modos y sus crudas realidades.
Mal se puede creer en la propuesta del cambio cuando trasunta en ella una casi total anulación de la institucionalidad jurídica y operativa del Estado panameño. Por ello, en el sector obrero subyace la idea de que “el cambio” cambiará el Código de Trabajo en desmedro de la clase trabajadora; también subyace la idea de que “el cambio” cambiará el carácter solidario del Seguro Social en desventaja de las grandes mayorías nacionales que ven en esta entidad su gran centro de salud; de otra suerte, en la psiquis de los funcionarios golpea la idea de que el cambio “no conoce más carrera administrativa que la carrera de caballos”; en fin.
La OIT ha señalado que ante la crisis financiera mundial que se nos viene encima, juventud y mujeres, son los dos grandes sectores de la población más vulnerables. Balbina, dentro de sus propuestas concretas y asequibles de gobierno, tiene espacio y red de grandes oportunidades para estos sectores. Becas, proliferación de centros parvularios, posibilidad de trabajo a los profesionales, comedores en las escuelas, incentivos a los estudiantes, etc. Por otra parte, la propuesta del cambio dice que en torno al tema de la canasta básica, como en otras cuestiones vitales para el país, hay que “pasar la página”, y que ese es problema de la economía de mercado que nos viene de afuera; sin embargo, Balbina ha prometido traer el producto de la tierra, del campo a la mesa y con la construcción de los supermercados “Compita”.
Toda la campaña política ha puesto en evidencia que el poder del dinero es asombroso, pero que nunca tal poder puede comprar la conciencia ni la dignidad de nuestra gente que, aunque pobre, tiene tesoros de honra y auto respeto.
Sin duda alguna, el pueblo está fiel y devoto de su candidata Balbina; y por ello, todos hermanados, como pueblo, produciremos el verdadero giro que demanda nuestro pobre gente pobre.