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El voto de equidad


Frente al compromiso cívico-electoral que tenemos los panameños el próximo 2 de mayo, se hace indispensable que hagamos un pequeño paréntesis en nuestros quehaceres diarios, para reflexionar, concienzudamente, cómo debemos votar el sector independiente de la población electoral, pues, de la forma que votemos nosotros, depende en gran medida el avance o retroceso de la democracia y de la justicia en Panamá-.
Recordemos a Rafael Uribe Uribe (1859-1914) y a Jorge Eliécer Gaitán (1903-1948), quienes acaudillaron en Colombia el voto obligatorio, cuando esbozaron que "el sufragio no es un derecho que el individuo tiene para sí, sino un cargo público que el ciudadano ejerce en beneficio de la comunidad".
Creo que para nadie en el país pasa desapercibido que los comicios venideros no se realizan dentro del mejor ambiente político electoral, muy por el contrario, se realizan ante una ciudadanía cansada, frustrada y decepcionada de la política y de los políticos panameños, pues la mayoría de éstos (existen pocas excepciones), han convertido los torneos electorales en un gran "carnaval de inocentes mariposas", realizándole al pueblo promesas que, por regla general, no cumplen.
Es más, esta clase de políticos panameños, no parecen estar en lo absoluto comprometidos seriamente con el progreso socio-económico y político del país, pues, una vez electos, no solo no desarrollan y profundizan las instituciones democráticas, para darle al pueblo mayor libertad, justicia y democracia, sino que, además entregan o permiten que nuestros recursos y riquezas nacionales sean explotados y aprovechados por ciudadanos y consorcios extranjeros, al margen del interés nacional.
Es por ello que en la próxima coyuntura electoral, los ciudadanos independientes debemos tener nuestra propia estrategia política, encaminada a conformar un gobierno verdaderamente democrático. En ese sentido, debemos aclarar que contrario a este objetivo democrático, las fuerzas políticas existentes y en disputa, que, para los efectos de este artículo solo clasificaré en dos (2), es decir, las de gobierno y las de oposición, van a intentar primordialmente ganar la presidencia de la república y la mayoría de las curules de la Asamblea Legislativa, lo que de alcanzarlo les permitiría conformar un gobierno que funcione monolíticamente (el Organo Judicial siempre se pliega al gobernante de turno), como ha ocurrido desde el golpe de Estado de 1968, hasta el presente año.
Lógicamente que esa no sería para el pueblo panameño la mejor conformación del próximo gobierno, pues un gobierno así constituido es terreno fértil para una "dictadura civil", en donde una sola persona, en este caso el presidente de la república, impone autocráticamente su programa de gobierno, sin importar si éste lesiona o no los intereses populares y nacionales.
Para impedir que la "autocracia" nuevamente se entronice en nuestro país, los independientes, a mi juicio, debemos votar en forma contrapuesta, es decir, que si votamos a favor de un candidato presidencial, entonces para la Asamblea Legislativa debemos votar por los mejores candidatos opuestos, y, viceversa. En pocas palabras, debemos eliminar la práctica nefasta de "votar en plancha", pues la misma es perjudicial a la democracia. Con esta forma de votar podríamos lograr que el gobierno electo funcione efectivamente como un sistema de peso y contrapeso, es decir, un voto de equidad electoral, el cual fortalecerá la democracia y la justicia en Panamá. Recordemos, además, que es en las elecciones de estos dos (2) Organos de Estado que está en juego nuestro destino nacional. De allí que para alcaldes y representantes de corregimientos, sugerimos a los ciudadanos independientes que voten también con este sistema electoral de peso y contrapeso. Ojalá esta humilde estrategia política sea compartida y abanderada por todos aquellos hombres y mujeres independientes que anhelan una patria más justa y equitativa, porque de nosotros depende, en un alto porcentaje, un mejor gobierno y país.
Por tales razones, evitemos el abstencionismo y concurramos a ejercer este cargo público (sufragio) que nos otorga la Constitución y la ley panameña.

101 años de Panamá América

 
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