El voto por Mireya
En una amena entrega que publicó La Prensa el domingo pasado, don Bobby Eisenmann nos beneficia con un análisis de la manera como ha pensado ejercer su derecho al voto en las próximas elecciones. Nos dice don Bobby, que en las elecciones venideras no son importantes los candidatos sino la conservación del sistema democrático. Después de explicarnos por qué no votará por Pérez Balladares, concluye señalando que si la opción es entre el actual Mandatario y Mireya Moscoso, él votará por Mireya; pues con ella se preserva el sistema democrático. Todavía no se qué pensar. ¿Será que don Bobby es un chistoso o será que es un tonto?
Sólo un recién llegado a la política puede pensar que con Mireya Moscoso el sistema democrático incipiente del cual disfrutamos, está a salvo. Nadie desarrolla en la calle lo que no practica en la casa y en ese sentido debo decirle al señor Eisenmann, que hoy por hoy no hay partido más antidemocrático a lo interno que el Partido Arnulfista. Lo antidemocrático le viene por tradición, pues debemos recordar que en vida el doctor Arnulfo Arias su palabra era ley que nadie podía contradecir.
Doña Mireya ha continuado la práctica, aunque con la pequeña dificultad de que ella no tiene el carisma de Arnulfo. Pero pese a este inconveniente ha mantenido prácticas que fueron muy efectivas en la década del 40 y que sirvieron para cimentar el autoritarismo del líder indiscutible del arnulfismo. Las elecciones de convencionales que se celebraron hace dos años parecían elecciones cubanas. Mireya impuso "nóminas de consenso" en las cuales se reservó una cuota de poder designando de a dedo los convencionales. Se preguntará don Bobby ¿por qué los diferentes líderes políticos del arnulfismo aceptaron esta imposición? Pues muy sencillo. Mireya les recordó a todos que la aprobación de las candidaturas dependía del presidente del Partido Arnulfista. En consecuencia, nadie que aspira a ser de representante de corregimiento para arriba, se atrevió a oponerse a tamaña imposición.
Terminadas las elecciones de convencionales, en las cuales los mireyeros le dijeron al candidato de la otra nómina hasta de lo que se iba a morir, la señora propuso que la dejaran en entera libertad para "escoger" su directorio y acto seguido nombró a una mayoría de incondicionales para asegurarse una cómoda ventaja en el Directorio. Huelga decir que nuevamente previno a quienes no le gustó esta fórmula, que las candidaturas tienen que ser refrendadas por ella. Cualquier parecido con el Estado Mayor de Noriega es pura coincidencia.
Nadie dirá que las elecciones de mi partido no son democráticas. Para eso las supervisa una Junta Nacional de Elecciones nombrada por Mireya. Sus decisiones son apelables ante Mireya. El listado de miembros del partido lo tiene Mireya (y no se lo da a nadie). El que no esté de acuerdo con Mireya es traidor, divisionissta, vendido al gobierno y vende patria. Así que yo felicito a don Bobby por la velada recomendación que nos hace a los panameños y debo manifestarle que no le vamos a hacer caso. Yo no creo que con un voto para esta candidata se garantiza el sistema democrático de Panamá.
Sólo un recién llegado a la política puede pensar que con Mireya Moscoso el sistema democrático incipiente del cual disfrutamos, está a salvo. Nadie desarrolla en la calle lo que no practica en la casa y en ese sentido debo decirle al señor Eisenmann, que hoy por hoy no hay partido más antidemocrático a lo interno que el Partido Arnulfista. Lo antidemocrático le viene por tradición, pues debemos recordar que en vida el doctor Arnulfo Arias su palabra era ley que nadie podía contradecir.
Doña Mireya ha continuado la práctica, aunque con la pequeña dificultad de que ella no tiene el carisma de Arnulfo. Pero pese a este inconveniente ha mantenido prácticas que fueron muy efectivas en la década del 40 y que sirvieron para cimentar el autoritarismo del líder indiscutible del arnulfismo. Las elecciones de convencionales que se celebraron hace dos años parecían elecciones cubanas. Mireya impuso "nóminas de consenso" en las cuales se reservó una cuota de poder designando de a dedo los convencionales. Se preguntará don Bobby ¿por qué los diferentes líderes políticos del arnulfismo aceptaron esta imposición? Pues muy sencillo. Mireya les recordó a todos que la aprobación de las candidaturas dependía del presidente del Partido Arnulfista. En consecuencia, nadie que aspira a ser de representante de corregimiento para arriba, se atrevió a oponerse a tamaña imposición.
Terminadas las elecciones de convencionales, en las cuales los mireyeros le dijeron al candidato de la otra nómina hasta de lo que se iba a morir, la señora propuso que la dejaran en entera libertad para "escoger" su directorio y acto seguido nombró a una mayoría de incondicionales para asegurarse una cómoda ventaja en el Directorio. Huelga decir que nuevamente previno a quienes no le gustó esta fórmula, que las candidaturas tienen que ser refrendadas por ella. Cualquier parecido con el Estado Mayor de Noriega es pura coincidencia.
Nadie dirá que las elecciones de mi partido no son democráticas. Para eso las supervisa una Junta Nacional de Elecciones nombrada por Mireya. Sus decisiones son apelables ante Mireya. El listado de miembros del partido lo tiene Mireya (y no se lo da a nadie). El que no esté de acuerdo con Mireya es traidor, divisionissta, vendido al gobierno y vende patria. Así que yo felicito a don Bobby por la velada recomendación que nos hace a los panameños y debo manifestarle que no le vamos a hacer caso. Yo no creo que con un voto para esta candidata se garantiza el sistema democrático de Panamá.