El voto vs falsas promesas
La situación socioeconómica, política y cultural que vive el país permite que las actividades eleccionarias se desarrollen en torno a un pueblo que cree en falsas promesas de candidatos que necesitan un cambio de actitud, que los lleve a analizar, profundamente, los problemas de Panamá y a buscar soluciones que traigan mejores días para la nación.
Las graves responsabilidades que pesan sobre la república en materia política , social y educativa, exigen planteamientos sinceros y valientes de parte de quienes luchan por el solio presidencial, proclamas que ilustren a los panameños de la situación de hambre, corrupción y violencia que están socavando las bases de nuestra sociedad, exposición de políticas que dignifiquen al ser humano y fortalezcan los valores éticos y morales, al igual que los principios de democracia y libertad.
En sus proclamas, que no son otra cosa que producto de la demagogia, se deja a un lado el CEMIS, la tragedia del Seguro Social, el transporte público, la privatización de la energía eléctrica, del teléfono del costo de la vida, que están llevando al país a una situación de crisis. El estado de la educación, grave por cierto, se olvida en momentos en que miles de padres de familia, docentes y estudiantes, sienten en carne viva, la falta de responsabilidad y de previsión de quienes están frente al Ministerio de Educación.
Por lo general, todas son proclamas sin sustento, preparadas para engañar a un pueblo que está necesitando soluciones para poder seguir subsistiendo, para obtener votos que no han de recibir, porque la patria boba ha dejado de serlo y ahora está decidida a pelear un mejor futuro para todos los panameños.
Por todos los confines del país se percibe la ausencia de un líder que logre aglutinar el querer popular, la ausencia de un candidato que esté decidido a trabajar honesta y responsablemente, que defienda con calor y valentía la imagen de un país que ha su frido, profundamente, los efectos de malas administraciones. Nada nuevo y de beneficio hay en las proclamas de los pre candidatos a la Presidencia de la República, son las mismas prácticas del pasado.
Tenemos que exigir más a los que aspiran capturar el poder, debemos comprometerlos con la causa de la nación y al final, dar el voto a aquel que ha sabido comprender mejor la angustia de una nación que sueña con mejores días para el futuro. Por aquel que conociendo la realidad nacional, sabrá orientar la nave del Estado por caminos que han de traer bienestar y progreso para todos.