default

El ¡Yes Sir! del Canciller Alemán y del gobierno arnulfista


Mientras el Ministro Winston Spadafora afirmaba en nota dirigida a Martin Torrijos el día 25 de enero de este año que "... no se está negociando una versión, ni proyecto ni anteproyecto alguno de acuerdo con ningún país", y que "...Deseamos primero culminar este proceso de aprobación de nuestra Estrategia de Seguridad Nacional por cuanto ella contiene intenciones claras en el manejo de nuestras relaciones con terceros" - lo de "terceros" es un eufemismo que utilizan para referirse a los Estados Unidos --, el Ministro de Relaciones Exteriores apareció en los medios de comunicación, a los pocos días de haberse recibido la misiva del Ministro Spadafora, firmando con el Embajador de los Estados Unidos en Panamá, el Sr. Simon Ferro, otro acuerdo, que no es más que un "YES SIR" a una carta anterior que le enviara el Embajador norteamericano, en la cual exponía las condiciones de los Estados Unidos a Panamá "en materia de ayuda para la seguridad, mediante el suministro de capacitación y entrenamiento afines para propósitos antinarcóticos", acuerdo que compromete seriamente a nuestro país y a su seguridad nacional.
Ante esta tomadura de pelo, el PRD emitió un comunicado denunciando la firma del acuerdo y sus contenidos. A prima vista pareciera que se tratara del clásico juego en que la mano derecha no sabe lo que hace la izquierda, es decir que el Ministro Spadafora desconociera lo que estaba haciendo la Cancillería; o si se trata del viejo truco de entretener al adversario, en este caso el PRD y a los otros partidos políticos, a través del diálogo de un tema trascendental, mientras se materializan acuerdos secretos con los Estados Unidos. Lo cierto es que el Ministro Spadafora y el gobierno arnulfista quedan mal parados ante sus interlocutores y ante la opinión nacional e internacional. Ya no se trata de engañar a la dirección del PRD y de la Democracia Cristiana, que ante el intento de introducir una "nueva cultura política en Panamá de diálogo y debate civilizados" quedan sorprendidos ante la "maleantería" arnulfista, sino que desautorizado por esa "maleantería" queda el Ministro Spadafora, ya que su poder de convocatoria para seguir el diálogo queda en entredicho. Sin embargo, lo más pueril de este sensitivo caso fue la respuesta del Canciller Alemán, que apareció en El Panamá América del 5 de febrero, al comunicado del PRD. El Canciller Alemán esgrimió las viejas argumentaciones intervencionistas que en su momento utilizaron los halcones norteamericanos para justificar la sangrienta invasión militar del 20 de diciembre, tratando de desviar con sus infantiles declaraciones la atención que tiene la opinión pública ante el evidente entreguismo del gobierno arnulfista a la decisión de los Estados Unidos por involucrarse en la guerra que se libra en la hermana República de Colombia.
A la luz de hechos anteriores, hoy podemos decir con mayor certeza que toda la alaraca que se han destacado por los medios de comunicación en la frontera colombiana, donde se han magnificado supuestos enfrentamientos de la guerrilla con paramilitares y con los militares colombianos, no han sido más que cortinas de humo propagandísticas, como las que hacía Goebbles en el régimen nazi, y cuyas intenciones iban dirigidas a justificar la utilización de instalaciones y del territorio panameño por parte de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos para desarrollar sus operaciones en Colombia, arropándose en el asunto del narcotráfico. Es indudable que con la ayuda que los Estados Unidos está brindando al gobierno colombiano para combatir al narcotráfico, ayuda que involucra billonarios recursos financieros, asesoría técnica para la creación de varios batallones militares especializados en la lucha antidrogas, compra de equipos de comunicaciones, equipos aéreos y acuáticos, este país se involucra - e involucra a otros países de la región-- de manera activa en un conflicto que ya dura más de cincuenta años.
En su momento, cuando fuimos gobierno, a los Estados Unidos le propusimos crear en Panamá un Centro Multinacional de Lucha Contra las Drogas, entendiendo que era conveniente no sólo para los dos países, Panamá y los Estados Unidos, sino para todos las naciones que estuviesen afectados por este criminal flagelo. Nuestras condiciones eran que tenía que ser un ente civil, que respetara la integridad y la soberanía de las naciones y los acuerdos entre ellas y que no podía ser en ningún momento ni bajo ninguna circunstancia un instrumento militar ofensivo ni defensivo de los Estados Unidos. Además, para nosotros era fundamental que ese acuerdo, de haber llegado a materializarse, tenía que pasar por el tamiz de la Asamblea Legislativa para que, posteriormente, fuese ratificado en un Referéndum. Esas negociaciones no tuvieron un feliz término, porque los Estados Unidos deseaban crear, a partir del CMA, una base militar y hacer en Panamá y desde Panamá "lo que les diera las ganas", tal como lo manifestó en alguna ocasión la periodista Betty Brennan del periódico La Prensa. Todo parece indicar que lo que no lograron con el gobierno del Presidente Pérez Balladares lo están obteniendo con el Canciller Alemán, pues éste con su ¡Yes Sir al Embajador Ferro, en su carta respuesta del 28 de enero pasado, en la que acepta los acuerdos que se habían acordado en "conversaciones anteriores" en materia de seguridad y temas afines, en realidad es la misma jeringa que los norteamericanos trataron de meterle al gobierno de Pérez Balladares y que ahora, con diferente pitongo, se lo están metiendo a este gobierno. Subrayo la palabra afines porque fue la clave en la decisión de no aceptar la creación del CMA bajo la premisa norteamericana; y es clave ahora, pues esa afinidades es lo que le da a los norteamericanos el derecho de hacer en Panamá y en la región ese "lo que le venga en ganas".
Según documentos provenientes de los propios Estados Unidos, que reposan en nuestros archivos, la estrategia que desarrollan hacia Colombia, y que se conoce como el Plan Amazonas, involucra acciones que demandan instalaciones y facilidades en Panamá. Los Estados Unidos pueden hacer y desarrollar las acciones que desde su particular óptica e intereses le convenga; esto no se discute, pues para eso es un Estado soberano y la primera potencia del mundo. Pero en lo que a nosotros respecta, aceptar esta situación conlleva el grave peligro de quedar involucrados en el conflicto colombiano, en circunstancias en que la gran mayoría de los panameños desconocen a dónde el gobierno le está conduciendo, por el secretismo, la irresponsabilidad y la ilegalidad en que el gobierno de los arnulfista conduce un tema tan sensitivo. El hecho de aceptar el intercambio de notas entre el Canciller y el Embajador norteamericano para darle categoría de acuerdo, sin mediar siquiera un apoyo del Consejo de Gabinete ni de la Presidenta Mireya Moscoso, da la tónica de lo ilegal que resulta el acuerdo y deja al Ministro Alemán en la intemperie política.
Queda claro ahora, y se entenderá mejor, el por qué de la "maleantería" de los Ministros Spadafora y Alemán. Buscaban ganar tiempo, tratando de engañar a los partidos de la oposición con su llamado al diálogo, mientras sumían al país a un futuro incierto. Sin embargo, hay que reconocerles a ambos cierta dosis de honestidad y de razón cuando decían que no estaban negociando nada. Esto era cierto, pues ya todo había sido negociado. Lo que presenciamos ahora es la implementación de acuerdos espurios. Si lo que decimos no es cierto, quizás entonces deba motivar al Canciller Alemán a demostrar que los equivocados somos nosotros, publicando todos los acuerdos y convenios que han firmado con el gobierno de los Estados Unidos. Eso será mejor que la retórica del insulto.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América