Elección 2004 vs. Fraude
La comunidad panameña en general espera con ansiedad estas fechas para ponerle fin al actual gobierno, el cual con el atinado criterio de las mayorías pensantes de este país, pasará a la historia como el más funesto de los gobiernos que hemos tenido. Las pruebas y las muestras son conocidas por todos.
Para conjugar el contenido de este artículo con el título que lo encabeza es necesario precisar las siguientes reflexiones:
En primera instancia, estamos conviviendo con un gobierno que con sus actos ha demostrado muy poco respeto por la institucionalidad de los tres poderes que en conjunto deben gobernar el Estado, ya que con acciones premeditadas y sin ambages de ninguna naturaleza el Organo Ejecutivo ha controlado para su propio beneficio los poderes legislativo y judicial, cuyas funciones deberían ser sacrosantas.
Es imposible que la Corte Suprema de Justicia, herida como está de muerte con la estocada presidencial al imponerle los magistrados Cigarruista y Spadafora, esté en capacidad en dar seguimiento y dictar fallos que afecten los intereses políticos del Ejecutivo. No basta con la manifestación de los voceros de la Corte, quienes afirman que dichos casos serán tramitados dentro del término establecido por la Ley. La realidad indica que estos procesos de interés político dormirán el sueño del injusto, hasta después de las elecciones, ya que esa es la línea trazada por los personeros del gobierno. Con lo cual, y según personas versadas en la materia, está comprometida la independencia del Tribunal Electoral. Esta situación afectará la realización de un proceso electoral completamente libre y democrático, similar a los realizados en 1994 y 1999.
Estamos frente a un gobierno que es totalmente indiferente al clamor y críticas que se le hacen por la falta de transparencia en sus actos; muy en especial en los referentes al gasto público, es decir, al dinero que todos aportamos. Ante este cuadro de despilfarro y de poco importa con la institucionalización de la democracia se puede pensar que este gobierno hará todo lo imposible para que el poder de la Nación se mantenga en manos arnulfistas durante el próximo período gubernamental.
Analizar la inversión de la partida del Fondo Fiduciario, asignado por la Asamblea a fines del 2001 para la solución de varias potabilizadoras de agua, ampliación y mantenimiento de la carretera panamericana. Es lamentable contemplar que la indolencia de este gobierno ha sido la parte que ha denegado la solución de estas urgentes necesidades, ya que puede pensarse que el plan es realizar estas obras en fechas más próximas a las elecciones para politizarlas al extremo.
El Partido Arnulfista requiere, y así lo hará cumplir, disponer de todos los recursos financieros que estén a su alcance para apoyar a su candidato que de a dedo determine el colectivo que debe ser su abanderado y, en consecuencia, el presidente de la República en el período 2004-2009.
De más está manifestar que dentro de los probables candidatos del arnulfismo, ninguno llena las mínimas expectativas para llegar al solio presidencial.
Ellos lo saben, tal como ocurre con el actual gobierno, pero usarán los medios indeseables para quedarse con el poder.
Es de extrema necesidad que la ciudadanía en general esté preparada para hacer respetar su voluntad contra un fraude electoral durante las elecciones del próximo año 2004, y el Tribunal Electoral que se pare firme, ya que una cosa es los procesos electorales pasados y otra muy diferente lo que pueda presentarse en el proceso electoral venidero.
*Premio Nobel de economía y académico de Hoover Institution. Este artículo fue originalmente publicado por el Wall Street Journal, diario que autorizó la traducción de AIPE.
(c)www.aipenet.com