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Elección histórica y ejemplar


El triunfo del senador Barack Obama no sólo enaltece al pueblo de los Estados Unidos tras la campaña por la presidencia de la república, sino que constituye una lección de democracia que este país le ha dado al mundo. Han quedado atrás los prejuicios raciales y sin valor de apreciación de la condición humana debido a la raza. Y se ha cumplido con la prédica de Jesucristo: "Amaos los unos a los otros".

Nosotros que habíamos sido decididos simpatizantes de la candidatura del senador Obama, reprochamos durante la contienda los constantes ataques de su opositor, el senador John McCain, pero a la vez considerábamos que con ello se acrecentaba la simpatía hacia Obama, lo cual ocurrió en apreciable escala. Y esto es algo que debieran entender nuestros políticos: El esfuerzo por desacreditar al contendor no enaltece a nadie ni le gana votos. Que lo hagan sus simpatizantes, ya es otra cosa que no está en sus manos y es difícil evitar, pero jamás ellos personalmente.

Nos molestaban mucho las alusiones del senador McCain en contra del senador Obama, pero tras las elecciones, de cuyos resultado nos enteramos por la televisión a las 4:40 am de ayer, vimos actuar a un McCain diferente, mostrándose como buen perdedor y expresándose en forma que lo enaltece, porque no solamente reconoció públicamente el triunfo de su adversario, sino que solicitó al pueblo de los Estados Unidos que le ofrezca su respaldo. Y selló esta recomendación con una noble y bellísima expresión: "Ahora mi contendor es mi presidente".

Ahora, esperemos el prometido cambio proclamado por el nuevo presidente y que el Todopoderoso lo ilumine para beneficio de su pueblo y para el mundo.

101 años de Panamá América

 
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