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¿Eligiendo al presidente del mundo?


El sistema constitucional norteamericano se basa en los principios esbozados por Madison, de "controles y balances"; se diseñó para evitar la tiranía y por eso se limitó el poder de muchas formas. No sólo se hizo dividiendo el poder público entre los órganos Ejecutivo, Legislativo y Judicial, sino también a nivel territorial entre el gobierno federal, los gobiernos estatales y los gobiernos locales. Tal vez porque no tiene mucho que hacer a nivel doméstico, al Presidente de Estados Unidos le da por gobernar el mundo. Como en esa esfera ha tenido menos cortapisas, este líder es una persona que influye en el destino de cientos de millones de personas de manera directa y en casi la totalidad del planeta de forma indirecta. Por lo anterior, y en vista de crítica situación económica actual, estas elecciones son de tanto interés para el orbe.

Hoy más que nunca se presentan dos concepciones del poder presidencial de Estados Unidos. Por una parte, tenemos a John McCain que pareciera sentirse cómodo con la visión dogmática y unilateralista que impulsaron los neoconservadores del gobierno de George Bush hijo, y por la otra, tenemos la visión pragmática y conciliadora que ofrece Barack Obama. Las opciones parecen ser la de un mundo unipolar liderado por Estados Unidos, y la de un mundo multipolar en donde cada quien es responsable en proporción a sus capacidades e intereses.

En el primer modelo, Estados Unidos promueve y hasta impone sus valores de libertad y democracia a todos los países, con lo positivo y lo negativo que pueda tener esto. En la segunda opción, son un "primus inter pares" que se recoge, lame sus heridas y deja vivir a los demás con sus virtudes y defectos. A pesar de estas visiones simplistas de lo que parece estar en juego, lo que debe quedar claro es que, sea quien sea el Presidente en enero 20 del 2009, quien ocupe la Casa Blanca gobernará para los intereses de Estados Unidos..., y de nadie más.

101 años de Panamá América

 
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