default

Elocuencia y nobleza


Demóstenes, el más elocuente orador de la antigua Grecia, compitió una vez con su contemporáneo Esquines para obtener la corona de oro de la oratoria. Se la otorgaron a Demóstenes y Esquines lo atacó con un discurso, oponiéndose a que se la entregaran.
Demóstenes contestó con tal elocuencia, que no sólo se mantuvo la decisión a su favor, sino que se ordenó el destierro de Esquino a la isla de Rodas.
Cuando todavía estaba allá, Esquino pronunció en una ocasión el discurso que él había hecho contra Demóstenes en Atenas con lo que el pueblo se manifestó con gran entusiasmo; entonces, para demostrar que la decisión de los jueces del concurso de oratoria en que Demóstenes lo había vencido fue justa, repitió el discurso que Demóstenes había hecho en su propia defensa, con lo que provocó nuevamente el entusiasmo de los oyentes, y al finalizar, añadió: - Y mucho más os habría gustado si se lo hubieran oído al propio Demóstenes, como se lo oí yo.
La solución la tienen los nuevos líderes que sabrán actuar de tal forma que desarrollen el carisma necesario para que los sigan las grandes mayorías. Entre los supuestos líderes existentes destaca nadie.
Pareciera que nuestras democracias trabajan para que surjan líderes estrafalarios como los que han surgido y están surgiendo en otras latitudes... pero sin remedio. ¡Pobre Panamá!

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América