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Elogio de la locura


Siempre me ha gustado titular mis escritos con el nombre de alguna obra literaria que pueda aplicarse al mismo sin caer en el plagio. Con esto, además de rendirles homenaje a los grandes maestros, hago una invitación para que mis amables lectores se interesen en los trabajos de los mismos. En este caso hago referencia al más correctamente llamado "Encomio de la Estulticia" del inmenso Erasmo de Rotterdam (Erasmus Rotterdamus, Encomion moriae seu laus stultitiae). Y es que, al parecer, los adalides del país se empeñan en llevarnos por la senda de la insensatez, el desatino y el caos.

Bastaría con hacer referencia al estado de la educación, la salud o la corrupción en nuestra Patria para dar validez a mi aseveración anterior, pero en esta ocasión quiero enfocarme en el peligroso juego que se está gestando con la producción de electricidad. Parece que el aumento del costo de la vida, que ha alcanzado cotas inimaginables principalmente por la canallada mundial a las que nos somete la OPEP y sus desaprensivos dirigentes, no le importa mucho a los que nos gobiernan puesto que, a pesar de lo que dicta la lógica, acá en Panamá se están construyendo más plantas generadoras de energía que se han de alimentar de subproductos del petróleo. Eso se va a traducir en un aumento del bendito "canon de combustible" y la gran paradoja es que al mismo tiempo se construyen varias hidroeléctricas, que no necesitan de los caros y contaminantes hidrocarburos, anunciando a "bombo y platillo" que las mismas proveerán de la energía necesaria a todo el país.

¿Para qué, entonces, las otras centrales térmicas, que más bien deberían de desaparecer de forma paulatina? ¿Qué sentido tiene el llevarnos a seguir pagando por la infame cláusula de combustible? ¿Cuál es el trasfondo de este ultraje? Yo no encuentro nada racional en seguir fomentando el pago de los siniestros costos, cuando lo que se debe hacer es buscar fuentes de energía alternativa no contaminante. Las hidroeléctricas tendrán sus contras, pero hoy por hoy son la mejor alternativa que tenemos, aun considerando los daños ecológicos que puedan producir. Y en el caso de Bocas del Toro, adonde se están haciendo varias, ya he planteado varias veces la posibilidad real de que la energía producida en nuestros ríos, sea vendida a precios muy baratos (no más de cinco centésimos por kilovatio) a los moradores del distrito adonde se ubican dichas fuentes. Esto podría incentivar el desarrollo de nuestra provincia, a la que tanto han sacado retribuyéndole tan poco.  

Todo parece hacerse a la ligera en Panamá, olvidando que la pobreza es la madre de la revolución y el crimen, como bien dijo hace milenios Aristóteles. Y mientras los que ahora pretenden gobernarnos en el futuro, anunciando como alguno que "todos ganamos", quizás refiriéndose a "todos los que queden arriba" como siempre, todo seguirá igual que antes y volviendo a Erasmo de Rotterdam: será "una tos para tapar un pedo".

101 años de Panamá América

 
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