Emmanuel Kant 1724 – 1804
Este filósofo alemán a quien se le atribuye haber dicho que la presencia de una mujer le hacía pensar en el grado de intensidad de placer que podría ella causarle en la intimidad, era un hombre muy metódico y ordenado. Tan preciso era, que todos los días daba un paseo por la misma calle, durante la misma distancia y el mismo tiempo.
En una ocasión, hallándose en su bar usual tomando una cerveza y comiendo una salchicha leía un periódico. En aquel momento llovía fuertemente. El dueño del bar le comentó: - Ningún día de este año ha llovido tanto como hoy. ¿No le parece? –
Y sin levantar los ojos le respondió: - ¿ Para qué? Mañana la prensa informará sobre la cantidad de agua que ha caído hoy.–
En otra ocasión, en primavera, la hija del dueño del bar le comentó mientras él leía: -Mire hacia la ventana. ¡Qué espectáculo tan bello ofrecen esas flores!. – Y Kant, sin apartar la vista del periódico, le dijo: -Como todos los años. Las flores en primavera, la nieve en invierno. Lo de siempre. – Y siguió leyendo.
Era profesor en la universidad de Koenisberg, y en un examen le preguntó a un alumno: - ¿ Puede usted decirme cuál es la verdadera causa de la aurora boreal ? - Lo sabía, señor, pero le confieso que se me ha olvidado - Pues es un olvido imperdonable, porque usted ha sido la única persona en el mundo que ha sabido esto alguna vez .-.