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Emulando el Pacto de la Moncloa


L o más importante que se pudiera rescatar de la experiencia española relativa a la transición democrática, fue la capacidad y madurez de sus más importantes actores políticos y sociales para ponerse de acuerdo sobre algunos puntos o ejes en los cuales habría que concluir la democracia.
Tal vez la comparación en cuanto a circunstancia y situaciones no sean las mismas que lo que actualmente vive Panamá, sin embargo lo cierto es que hay temas que demandan soluciones.
Las fuerzas sociales y políticas panameñas adolecen de las suficientes luces largas para entender o darse cuenta que si no ponemos de nuestra parte, el daño en el ámbito nacional será funesto.
No se trata, en el caso específico de la Caja de Seguro Social (CSS), sencillamente de alardear que la privatización no va. Somos del criterio de que la problemática del Seguro Social forzosamente requiere que se comiencen a ensayar probables soluciones, y en esta materia no cabe la demagogia sino abordarla con conciencia de patria y pleno enfoque de estadista.
Nos hemos pasado en los últimos años señalando que el colapso de la Caja de Seguro Social es algo inevitable.
Confieso que aterra pensar que un día cualquiera nos encontremos con que las finanzas de dicha institución no sean suficientes para cumplir con las obligaciones del programa de Invalidez, Vejez y Muerte.
Para entonces de nada servirán los mea culpa ante tal tragedia.
Resulta preocupante ver cómo las finanzas de la Caja de Seguro Social se vienen abajo, mientras que los actores políticos y sociales están en confrontaciones marginales que no apuntan a la solución del problema.
Recién nos sentimos animados por los resultados de una encuesta radial, en la que el pueblo panameño, especialmente los jubilados y pensionados, se expresaron a favor de un esfuerzo en cuanto a incremento de cotizaciones para inyectar de recursos al Seguro Social. Esa posición es muy loable y de mucha proyección, la cual compartimos; pero no puede darse, sino en el marco de un acuerdo nacional en el que también los empresarios hagan un aporte significativo y se comprometan a generar trabajo decente, productivo y con buenos salarios.
No se puede actuar egoístamente, los buenos empresarios saben que estos sacrificios mueven la economía.
El Estado no puede ser un convidado de piedra, sobre todo cuando la Caja de Seguro Social ha venido subsidiando al sector público en materia de salud.
El país exige un acuerdo para garantizar no solamente el pago de jubilaciones actuales, sino también de las de que hoy cotizamos en la institución.
Vale la pena el sacrificio hacia el compromiso de generar más puestos de trabajo, decente y bien remunerado con altos niveles de productividad y de ataques frontales a la corrupción.
¡Manos a la obra!

101 años de Panamá América

 
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