default

En busca de una estrategia económica


Comparto las opiniones de conocidos economistas, estudiosos de la realidad nacional, que han manifestado que el "plan de desarrollo Económico Social y financiero con inversión en capital humano", dado a conocer por el Gobierno Nacional, adolece de una adecuada falta de concreción y precisión, en lo que toca al tema de la solución del desempleo. De igual manera, no se precisan cuáles son las políticas sectoriales. Como si lo anterior fuera poco, se maneja de manera muy marginal el tema relacionado con "la modernización institucional y democracia participativa. Se enuncia la problemática de la contradicción entre centralismo y débil participación civil en la vida democrática.
En materia de política laboral no se concreta, al igual que en los otros temas, el modelo operativo para ejecutar lo que en materia se proyecta.
En lo concerniente a la creciente brecha entre pobres y ricos, no se concretan políticas para revertir este fenómeno que reproduce a escala ampliada la exclusión social. El tema de la justa retribución del producto social casi brilla por su ausencia. El plan virtualmente no propone soluciones al hecho de que los trabajadores son los que cargan con el pago de la mayor parte del porcentaje tributario.
La impresión que nos queda previa exhaustiva lectura del citado plan, es que sus autores pudieran estar animados por buenas intenciones, sin embargo, lo que resulta obvio, es que al propio plan le falta una base coherente de sustentación. Dicho de otra manera, sigue estando pendiente una estrategia o modelo alternativo de desarrollo nacional.
Seguimos sosteniendo que en la medida que no exista un modelo claro - sectorial y democrático, que en otros objetivos, le dé una base de sustentación económica al plan de inversión de obras públicas, el país seguirá de tumbo en tumbo y el gobierno encuadrado su gestión macro económica en los linderos de un esquema neoliberal que no facilita el enfoque social. El sentido de una estrategia económica, está dirigido al crecimiento y al desarrollo, y en consecuencia, a la mejora del recaudo fiscal. Resulta muy cómodo y fácil recurrir a los ahorros internos y ventas de acciones de empresas rentables, para financiar el gasto relativo a inversiones públicas y sociales. Si no hay un modelo económico coherente, y consensuado entre Estado y sociedad civil que apunte hacia el crecimiento y desarrollo con equidad social, a la vuelta de la esquina, nos daremos cuenta de que nos gastamos los ahorros y los problemas de desempleo y miseria se seguirán incrementando.
No olvidemos que en materia económica (algunas corrientes del pensamiento monetarista), un ambicioso plan de inversiones como el propuesto por el gobierno (2, 136 millones en cuatro años) puede generar el denominado "efecto de exclusión", es decir, producir una contracción en el sector privado relacionado con inversión y consumo productivo, ya que trabajar obras o manufacturas para un cliente como el Estado, con semejante plan de gasto, pudiera resultar dinero fácil, rápido y sin riesgo. (Se reduce la capacidad inversora del sector privado).
No quiero pensar que la elaboración del plan de desarrollo económico y financiero expuesto por el gobierno, estuvo animado por el prurito y la formalidad de cumplir con su presentación, para justificar la propuesta del uso que se le debe dar al Fondo Fiduciario. Si no es así, en hora buena, para elaborar una estrategia alternativa de desarrollo, que apunte hacia la solución del desempleo y otras necesidades sociales. Dentro de este contexto, seguimos proponiendo la idea de un encuentro nacional, donde empresarios, Estado y trabajadores, nos pongamos de acuerdo en lo que podría ser coherente y eficaz "plan de desarrollo económico social y financiero con reversión en capital humano."

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América