En busca del oro
La perseverancia, patriótica y deportiva de Panamá a través de las Olimpiadas hizo posible ganar la primera presea de oro por conducto de su héroe Irving Saladino en los eventos olímpicos realizados recientemente en Beijing, China.
Esa heroica hazaña deportiva ha registrado un regocijo nacional gracias a la perseverancia patriótica y deportiva en nombre de la patria que han hecho algunos gobierno, pero más que ellos el espíritu de nuestros deportistas que han llevado siempre ese gran mensaje de identificar el nombre y la imagen de la patria en esas citas internacionales.
Allá por el año 1948, en las Olimpiadas de Londres, Inglaterra, nuestro coterráneo Loid Labeach dio a la patria el dulce sabor de traerle las dos primeras medallas de bronce en las carreras de 100 y 200 metros planos, pero con el distintivo de ser un panameño en nombre de la patria. Hoy, nuestro héroe Irving Saladino, en nombre de la patria, nos trajo heroicamente el más preciado galardón de una presea dorada ganada frente a los más grandes gigantes mundiales en la disciplina del salto largo de longitud, siendo Panamá una diminuta nación con una baja población; pero de grandes elementos en el deporte.
Esta histórica hazaña deportiva nos dice a los panameños y al resto del mundo que en todas las naciones existen valores humanos que dan gloria a los pueblos. Para ello se necesita la concentración de los gobiernos y sus dirigentes deportivos en escudriñar, orientar en toda forma a los protectos en las diferentes disciplinas del deporte nacional, evitando con sentido de patria evitando que las delegaciones que asisten a eventos internacionales estén representadas mayormente por deportistas clasificados por sus méritos y no por sus influencias políticas y parentescos de amiguismos y familias, como suele pasar donde delegados se aprovechan de sus posiciones y contactos para irse de paseos a costa de la nación o de estamentos internacionales; es decir, donde las delegaciones se conforman más de delegados que de los mismos atletas que van a representar al país.
La atención que ha recibido nuestro héroe Irving Saladino de parte del gobierno y de la sociedad en Panamá ha sido bien reconocida y aplaudida tanto por propios como por extraños. Algunos se preguntan si esos elogios, reconocimientos y recompensas tienen en su fondo un sentido patriótico o político al estar en víspera del próximo torneo electoral.
Por lo tanto, esperamos ver en otras épocas también el mismo trato y atención con los próximos héroes del deporte.