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En Chile no pueden reactivar


El gobierno chileno no logra dar el gran salto hacia el desarrollo porque no confía en las personas actuando con libertad. No se dan cuenta bien del dinamismo que introduce un comercio internacional plenamente libre, como tampoco del que generaría el desbloquear los recursos y las empresas en manos del Estado. No se trata de en cuánto se vende la Empresa Nacional del Petróleo (Enap), sino de lo que implica terminar con el monopolio petrolero y abrir este mercado a la inversión privada. En una de ésas descubrimos que estamos arriba de puros pozos de petróleo. Como ocurrió con los teléfonos, que antes casi no había, o con la electricidad, donde los gobernantes se rompían el seso para dibujar plata y nuevos proyectos, con la amenaza permanente de racionamientos.
¿Aumentarían el empleo y la inversión si el Estado vendiera la mitad de los bosques, la tierra, las islas, las minas y las empresas que posee? ¿Y qué pasaría si se dan permisos instantáneos para cultivar salmón y otras especies marinas? ¿O se termina con la tontera que mantiene a los indígenas araucanos en la miseria y reduce la inversión? ¿O se permite a los pobres trabajar y emprender con libertad? Y, para no provocar, no voy a hablar de liberalizar la educación y la salud. Capaz que aumenten la inversión y la calidad, como cuando la dictadura liberalizó la educación superior o creó las instituciones de salud previsional (isapres).
En otra ocasión trataré la reducción del Estado y los tributos y lo que significa para el desarrollo. Tampoco me voy a referir a no tener moneda y usar el dólar porque me podrían expulsar del Colegio de Economistas. A estos amigos les gusta tener tipos de cambio muy altos, como el actual, de modo que impulsen los costos al alza, nos bajen el ingreso real y depriman la inversión.
222 Todos somos idiotas, menos los gobernantes, que saben cómo debemos trabajar, consumir, educarnos, sanarnos, tener familia, casarnos, invertir.
¿Se imagina al gobierno de la Concertación proponiendo la dolarización, de la que desconfían los economistas que creen que los alemanes, los españoles y los californianos son idiotas por no tener moneda propia? ¿O sugiriendo que el tema de la energía nuclear debe conversarse?
Todo tiene que regularlo el Estado porque las personas somos idiotas y, al interactuar en los mercados imperfectos, seguro que nos equivocamos. Los riesgos deben prohibirse por ley, como la desigualdad. El trabajador es tonto y el patrón lo hipnotizará para pagarle poco o nada. El consumidor es tonto y si lo engañan en una venta, volverá a reincidir. Todos somos idiotas, menos los gobernantes, que saben cómo debemos trabajar, consumir, educarnos, sanarnos, tener familia, casarnos, invertir.
Con la excepción de algunos liberales de la Concertación, el resto no entiende que el progreso lo hace la gente de una manera no programable, y que lo que el Estado puede hacer es abrir oportunidades, al eliminar las trabas que se han acumulado desde la Edad Media. Dicen reconocer la importancia de la propiedad y los mercados, pero en el nivel de silabario. Temen que conducirían a una gran desigualdad y pobreza, sentándose en la evidencia empírica ahora disponible y que no existía en tiempos de Marx. No ven, porque no es obvio, el desarrollo que viene enseguida de entregar propiedad y libertad. Y como no lo ven, no piensan mayormente en el tema. Parecen no darse cuenta de que los únicos países desarrollados, donde los pobres tienen trabajo y oportunidades, son los capitalistas, ni de que no existen casos de desarrollo socialista, ni de que las únicas sociedades más o menos igualitarias son las que se debaten en la miseria y el hambre.
Es fácil reactivar. Lo difícil es superar los prejuicios y la demagogia y reconocer que por décadas hemos hablado puras tonteras. Tomar el riesgo de la libertad y el progreso es siempre difícil porque no se sabe bien cómo es. Más aún para los socialistas de todos los partidos, que nos creen idiotas y que estiman que las sociedades deben construirse por iluminados y sabios que han recibido una gracia o revelación especial.
*Profesor de economía, Universidad Finis Terrae, fue presidente del Banco Central de Chile.
(c)www.aipenet.com

De acuerdo con el presidente de CANATRA, ellos son los más perjudicados en el problema porque el Estado no aporta nada para ellos y en cambio les exige un servicio eficiente y les pone a los usuarios en su contra.
Por su parte, Héctor Rodríguez, quien se pone unas veces el sombrero de legislador, otras el de empresario y el de sindicalista, manifestó que ellos "quieren mucho al usuario", a tal punto que han mantenido la misma tarifa por más de 20 años.
Según el dirigente, podrán aumentar la cantidad de buses que quieran y van a terminar "quebrados", igual que sucedió con la ruta de Vacamonte donde quedaron los buses tirados en un patio y los transportistas con una deuda millonaria.
Al hablar con el sombrero de empresario, Rodríguez pidió a las autoridades que usaran "criterios técnicos" para resolver el problema de transporte en el Oeste y no se apresuren a tomar decisiones que luego podrían lamentarse.
"No podemos promover en esta ocasión la anarquía", señaló Rodríguez, quien alertó que cualquier decisión de legalizar a los "piratas" podría ocasionar el cierre de la Gran Terminal de Albrook, lo cual podría generar una mala señal a los inversionistas.
"Los transportistas pagamos 100 mil balboas mensuales para operar en esa terminal, que genera mil empleos", señaló el transportista, que en esa ocasión pareció hablar como accionista de la terminal de Albrook.
Por último, Rodríguez se puso el sombrero de legislador para manifestar que el problema se pudiera resolver en parte cuando el Estado establezca un contrato de concesión con las 900 rutas que operan en el país.
Los "piratas" señalan que ni las multas han podido eliminarlos porque la deficiencia del servicio de transporte regular los hace sobrevivir. Primero establecieron la multa en B/.500 y ahora la aumentaron a B/.800, pero estos taxistas y dueños de autos particulares siguen transportando pasajeros hacia el sector Oeste.
Leonel Montilla, presidente de los transportistas "pirata", que se autodenominan "auxiliares", manifestó que en buena parte han solucionado el problema a los usuarios por la deficiencia del servicio que prestan los buses.
Montilla destacó que la Constitución Nacional y las normas que regulaban- hasta hace poco- el transporte selectivo, los autoriza a prestar dicho servicio, sometidos a la libre oferta y demanda . No obstante, denunció que han encontrado oposición para prestar este servicio auxiliar por parte de los sindicatos de transportistas y "grandes empresarios que han colocado sus intereses por encima del bienestar colectivo".
Para los "piratas" no todo está perdido, toda vez que ven una luz en la oscuridad debido a que la Comisión de Transporte recomendó una reforma a la ley del transporte para regular el servicio nocturno de taxis y buses hacia el sector Oeste.
Entretanto, el director de la Autoridad del Tránsito, Pablo Quintero Luna, reiteró que las sanciones contra los piratas seguirán porque es un servicio ilegal que no está contemplado en la legislación. En las tres entregas participaron: Elizabeth Muñoz de Lao, Carlos Vargas, Yuriela Sagel, Enrique Brathwaite, Melitza Solano, José Eduardo Sánchez, Yodalis Bethancourt y Rodolfo Gaitán.

101 años de Panamá América

 
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