En contravía de la historia
Concluida en la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina, la sexagésima quinta Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa SIP, la mayoría de sus conclusiones nos revelan un panorama preocupante en materia de libertad de expresión en las Américas. En Cuba, una total ausencia de libertad para expresarse y mucho más para disentir del pensamiento oficial, siguen siendo la constante. La SIP condenó enérgicamente que 27 periodistas sigan detenidos en las mazmorras de la isla, acusados y condenados por la única razón de pensar y expresar ideas contrarias a la dictadura comunista de los hermanos Castro Ruz. El gobierno de Venezuela sigue su escalada autoritaria y el acoso a los medios de comunicación independientes es cosa de todos los días. El émulo de Chávez, Rafael Correa, intenta aprobar en el Ecuador una ley de regulación de medios de comunicación, que colocaría a esa Nación en una involución propia de épocas de oscuridad que se creían superadas. Nicaragua, Bolivia y Argentina, cierran el grupo de países en los que los gobiernos, elegidos democráticamente, una vez llegados al poder, han mostrado estar dispuestos a hacer todo lo que esté a su alcance con el propósito de desprestigiar a los medios de comunicación y al periodismo libre e independiente. En Panamá llevamos casi 20 años desmontando el andamiaje legal restrictivo que nos dejaron los dictadores Torrijos, Paredes y Noriega, por lo que nuestro mensaje solidario es para los ciudadanos de los países hermanos cuyos gobiernos, en pleno Siglo XXI están haciendo todo lo contrario, poniendo a sus naciones en contravía de la historia.