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En el Centenario, oremos


Estamos en el intento de celebrar los 100 años de República. Es hora de los balances. Quizás los resultados no sean estimuladores. Pero siempre queda la posibilidad de que si no puedo hacer nada, por lo menos puedo una vez al año orar a Dios por esta tierra istmeña, la patria jubilar centenaria. Cada uno lo puede hacer a su manera y mejor es que así sea. Sin embargo, para facilitar tal ejercicio piadoso, presento una oración, aprobada por la CEP.
"Oh Dios, Señor de la vida y fuente de todo bien, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Al cumplir cien años de vida republicana, los panameños queremos alabarte y bendecirte jubilosos, porque has estado grande con nosotros. Tú eres el artífice de nuestras victorias iniciales y eres también el custodio celoso de nuestra integridad social y comunitaria. Gracias te damos por nuestra Patria, don legado por las generaciones precedentes, y tarea que debemos asumir hoy en beneficio de las generaciones futuras. Guarda y protege con tu poder a todos los que convivimos en esta tierra bendita. Que no haya entre nosotros marginados ni excluidos. Que se respete la vida humana, desde sus orígenes hasta su ocaso natural. Que cese la violencia física, moral y psicológica entre nosotros. Que niños, jóvenes y ancianos, hombres y mujeres, puedan disfrutar de los beneficios de la salud, la paz, la justicia, la cultura, la educación y la prosperidad. Que seamos capaces de respetar los derechos de los pueblos, culturas y religiones que desde su diversidad nos enriquecen como nación. Qué Panamá sea la casa de la comunión y la participación donde todos seamos portadores y transmisores de una bendición especial de Dios, para beneficio del mundo. Ayúdanos, oh Dios, a fortalecer la familia, santuario de la vida, la escuela y los medios de comunicación social, las instituciones sociales, religiosas, políticas y económicas para que todas trabajen sin descanso en la promoción integral de todos los panameños. Danos la capacidad de soñar con la patria grande del futuro próximo, infúndenos entusiasmo y optimismo para plasmarlos en un gran acuerdo y proyecto nacional que todos podamos apoyar en el campo feliz de la unión. Gracias por este primer centenario de vida republicana, cuajado de tantas bendiciones y enseñanzas. Ponemos en tus manos nuestro futuro. Quédate con nosotros, Señor y compañero de camino junto a Santa María la Antigua, Madre de tu Hijo y de todos los panameños, hoy como ayer y para siempre". Amen.
Esta oración es difundida por la Fundación PRO FE. Existe otra que la difunde Pastoral Social Caritas de Panamá:
"Dios y Padre nuestro, al celebrar el centenario de la República, te damos gracia por esta tierra tan hermosa que nos ha dado. El Istmo Panameño con su verdor intenso y su sol esplendoroso, con su gente generosa y trabajadora, con su diversidad de culturas y razas.
Te agradecemos los hombres y las mujeres que han forjado nuestra historia y todas las personas con quienes compartimos nuestro porvenir. Al mismo tiempo observamos con dolor que nuestra patria está herida por divisiones e injusticias.
Demasiadas personas sufren enfermedad y marginación. Ayúdanos en este centenario a convertirnos de corazón a tu proyecto de vida y a devolver la esperanza a quienes están golpeados por la falta de trabajo, la falta de justicia, y la falta de paz en su propio corazón. Devuélvenos la sencillez del pobre para convivir en solidaridad. Haznos sedientos de justicia para que pongamos nuestros mejores esfuerzos al servicio del bien común. En medio de tanta violencia y rencor, transfórmanos en constructores de la paz. Tú nos enviaste a tu Hijo Jesucristo para sanar los quebrantados de corazón y para devolver la integridad de vida a los agobiados.
Su presencia en nuestra tierra hizo presente tu reinar entre nosotros. En sus acciones y palabras revelaste tu ternura de padre. Úngenos con su Espíritu para que nuestra comunidad eclesial sea el reflejo de tu amor hacia los pequeños y marginados. Entonces veremos brotar la semilla de tu Reino que es gozo, paz y justicia para con todos nuestros hermanos y hermanas". Amén.
Son dos oraciones ya impresas que ya están circulando para que les demos el debido uso, aun cuando cada quien puede expresarse ante Dios con todos sus sentimientos patrióticos y tan variados anhelos, ya que ciertamente necesitamos como colectivo humano mucha ayuda de Dios a fin de que nosotros mismos nos ayudemos y no dejarlo todo a que suceda fatalmente.
Toda oración es poderosa si se hace debidamente, no en forma rutinaria y obligatoria. Tiene que nacer de adentro, tiene que hacerse bien, no como quien quiere salir del paso. La debacle moral que a diario lamentamos, las contradicciones en el comportamiento que vivimos, en un país en el que somos "esclavos del morbo" y en el que no hay aspecto de la vida que no este expuesto a la frivolidad y al comentario sangrón y despectivo, es necesario convencerse de que la oración es impostergable y debemos frecuentarla convencidos.

101 años de Panamá América

 
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