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En el MOLIRENA: Los que se atreven… no los quieren y a los que proponen... ¡no se atreven!


No otra podría ser la terrible disyuntiva del Partido del Gallo, sumido en crisis tras crisis, unas más graves que otras, sin que pareciera encontrar una salida inteligente a sus problemas. El Molirena, que pese a sus peleas internas hizo un papel decoroso en la campaña de mayo de 2009 contribuyendo al triunfo de la alianza encabezada por Ricardo Martinelli, si bien, no recompensada adecuadamente por el nuevo mandatario (Único Partido de la alianza de Gobierno que no tiene un solo Ministerio y reducido a una Subdirección Gral. de la Lotería Nacional), pareciera enfrentar en estos momentos la posibilidad de dejar de existir legalmente frente a la presión que es sometido para “fusionarse” con el Partido principal de Gobierno, Cambio Democrático.

Aunque parecieran existir corrientes de opinión que han expresado su disconformidad con el nuevo “rumbo” partidario (Movimiento de Bases del Molirena y Los Fundadores), a través de sendos comunicados, firmados por José Manuel Torres Ramos y Jorge Rubén Rosas, respectivamente, no pareciera que en el Partido se vislumbre un liderazgo capaz de sacar al mismo de la inmovilidad y falta de vida política por la que atraviesa. Esta circunstancia y por paradójica que parezca, no se compadece con el interés que algunos de sus más conspicuos y llamativos miembros si parecieran tener para “sacar” del ostracismo al MOLIRENA. Gisela Chung, Olimpo Sáez, Jorge Rubén Rosas, y si no hubiese sido expulsado, Guillermo “Billy” Ford, de una manera u otra han dejado sentir su interés por llevar adelante un proyecto de rescate y reestructuración del Partido. Sin embargo, este deseo pareciera no ser correspondido por distintos sectores del colectivo que miran con aprehensión y desconfianza a los mismos y no se atreven, por el momento, a apostar a sus opciones. Contrario a esta situación, otros nombres como Gilberto Sucre, Raúl Cohen, Ernesto Fernández, Miguel Cárdenas y Plutarco Arrocha, se mencionan para llevar adelante los propósitos de redención partidaria, empero, los mismos, no se atreven ni dan muestras de querer asumir, por las circunstancias que sean, el reto de llevar adelante las tareas impostergables de redefinición partidaria. Ellos quieren, como un milagro, el famoso "consenso partidario" sin oposición, quieren la "unidad" sin el debate político necesario. Quieren el "poder" sin pelear, quieren los "frutos" sin jamaquear el palo. Quieren un partido sin diferencias, sin grupos, sin disidencias, en estos tiempos de crisis. No quieren arriesgarse al debate ni a la polémica.

¿Qué factores válidos limitan el accionar de unos u otros? Falta de iniciativas, temores infundados, limitantes económicos, temor a Ricardo Martinelli y un oportunismo calculado a intereses personales. Las interrogantes están planteadas, mientras, el Partido marcha en total inercia colectiva, sin que se avizoren escenarios políticos más esperanzadores, por ello, terminamos este artículo con el título que lo encabeza, paradoja inclemente para un colectivo de tanto arraigo nacional. Los que se atreven, no los quieren... los que proponen... no se atreven!!! o para decirlo a lo panameño "ni cortan el palo, ni prestan el hacha".

101 años de Panamá América

 
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