En la confianza está la clave
¿Cómo recuperar la confianza perdida? La salida de Panamá de la lista negra del GAFI, de hecho, es un aporte a la credibilidad y a la confianza. Pero ahora las autoridades deben enfocar el esfuerzo hacia adentro y tratar de salir airosos del desafío más importante: la crisis económica. Y para eso el gobierno debe poner atención a la percepción general que existe en la comunidad sobre el alto índice de corrupción que está contaminando todas las instancias de la sociedad panameña. El gobierno no sólo debe pensar en aumentar ingresos para reducir el déficit del presupuesto, sino en bajar gastos. La prueba de fuego sobre el desempeño de la actividad económica será el próximo informe de coyuntura del segundo trimestre, el cual debe estar listo en los primeros días del mes de julio. En ese informe el gobierno debe haber cumplido con las metas para impulsar la confianza, ya que la reactivación de la economía es una carrera contra el tiempo.
Los encargados de dar un golpe de timón a la economía panameña deben transmitir la imagen de que el gobierno está verdaderamente preocupado por la corrupción. No pueden simplemente esperar que renazca la confianza del sector privado y que luego el resto venga por añadidura. Lo más importante es que ellos hagan su parte restableciendo la transparencia en los actos públicos. Además deben reponer la cadena de pagos a empresas que cumplen con sus obligaciones al Estado, lo cual implica bajar los días de las cuentas por pagar y facilitar el acceso al crédito a las medianas y pequeñas empresas. No cabe duda que el gobierno debe ser más creativo en esta materia.
El otro punto en que se puede lograr un éxito rápido es en la lucha contra el contrabando, que de acuerdo a las propias autoridades de Aduanas, constituye uno de los ejes centrales de la acción para aumentar las recaudaciones. Un control aduanero efectivo no implica inspecciones caprichosas de rayos X, sino dar espacio en el mercado a empresas locales que supervisen la entrada de contenedores a los recintos aduaneros, verifiquen la documentación y eviten situaciones como las de la importación fraudulenta de carne procedente de Uruguay, que nadie vio hasta que se volcó en la carretera de Colón.
La generación de confianza no depende sólo del Ministerio de Economía y Finanzas. Contribuiría a esto un nuevo orden en el gabinete ministerial. La incorporación de nuevas figuras es una necesidad. La permanencia en el gobierno de personas que no han cumplido con el desempeño de sus funciones y han contribuido al debilitamiento de la confianza, es un factor de perturbación que genera a su vez más desconfianza. Los gobiernos híbridos terminan por no ser creíbles ni para los de un lado, ni para los de otro. Esperamos que la Presidenta actúe como lo establece la Constitución Nacional, designando a ministros y asesores de acuerdo a un criterio serio y responsable, sin considerar al gabinete como un simple reparto de cargos entre partidos. Con esto ganaría en credibilidad y en nivel personal, lo cual genera claridad en el rumbo y es fundamental para la confianza.
Los encargados de dar un golpe de timón a la economía panameña deben transmitir la imagen de que el gobierno está verdaderamente preocupado por la corrupción. No pueden simplemente esperar que renazca la confianza del sector privado y que luego el resto venga por añadidura. Lo más importante es que ellos hagan su parte restableciendo la transparencia en los actos públicos. Además deben reponer la cadena de pagos a empresas que cumplen con sus obligaciones al Estado, lo cual implica bajar los días de las cuentas por pagar y facilitar el acceso al crédito a las medianas y pequeñas empresas. No cabe duda que el gobierno debe ser más creativo en esta materia.
El otro punto en que se puede lograr un éxito rápido es en la lucha contra el contrabando, que de acuerdo a las propias autoridades de Aduanas, constituye uno de los ejes centrales de la acción para aumentar las recaudaciones. Un control aduanero efectivo no implica inspecciones caprichosas de rayos X, sino dar espacio en el mercado a empresas locales que supervisen la entrada de contenedores a los recintos aduaneros, verifiquen la documentación y eviten situaciones como las de la importación fraudulenta de carne procedente de Uruguay, que nadie vio hasta que se volcó en la carretera de Colón.
La generación de confianza no depende sólo del Ministerio de Economía y Finanzas. Contribuiría a esto un nuevo orden en el gabinete ministerial. La incorporación de nuevas figuras es una necesidad. La permanencia en el gobierno de personas que no han cumplido con el desempeño de sus funciones y han contribuido al debilitamiento de la confianza, es un factor de perturbación que genera a su vez más desconfianza. Los gobiernos híbridos terminan por no ser creíbles ni para los de un lado, ni para los de otro. Esperamos que la Presidenta actúe como lo establece la Constitución Nacional, designando a ministros y asesores de acuerdo a un criterio serio y responsable, sin considerar al gabinete como un simple reparto de cargos entre partidos. Con esto ganaría en credibilidad y en nivel personal, lo cual genera claridad en el rumbo y es fundamental para la confianza.