En la pendiente
En esta semana el Presidente de la Cámara de Comercio de una manera firme y categórica reconoció la difícil situación económica que atraviesa el país y la necesidad impostergable de atacar la corrupción rampante, la inseguridad jurídica y la intranquilidad política, condiciones sin las cuales es imposible atraer inversiones al país.
En el artículo anterior habíamos anotado de que la empresa privada, el principal motor de la actividad económica en un régimen capitalista como el nuestro, no estaba aportando ni el esfuerzo ni la actividad necesaria para detener la pendiente que nos acercaba cada vez más a una profunda recesión económica.
A manera de respuesta acotamos el hecho de estas declaraciones del señor Cohen, Presidente de la Cámara, en el sentido de que es imposible a la empresa privada mover sus motores si los factores negativos de la corrupción, inseguridad jurídica y caos político no comenzaban a erradicarse rápidamente del panorama nacional.
Estamos de acuerdo con estos planteamientos. Lo dice uno de los dirigentes más importantes vinculados a la empresa privada. La publicación en los medios cotidianos y abundantemente de escándalos que abruman a la opinión pública no solamente se riegan como pólvora en la población panameña, sino que trascienden las fronteras nacionales dañando la imagen del país y causando los deterioros correspondientes.
A las palabras de la mandataria de que a ella no se le han presentados evidencias que comprueben corrupción, el diario La Prensa al día siguiente de estas declaraciones detalla un abundante número de escándalos de los cuales se hicieron eco los medios de comunicación.
Hay una manera clara y expedita de liquidar esta situación. La propuesta es sentar en un pequeño foro a los medios de comunicación involucrados y a los altos funcionarios a los cuales se refieren estas publicaciones y reconocer o dar las explicaciones correspondientes, porque ya no podemos continuar con macro denuncias que impiden atraer inversiones de urgente necesidad para Panamá, pero esto no va a terminar si las conclusiones no son claras y transparentes.
Si no se aplican los remedios correspondientes por muy duro que sean, si esto no se hace a tiempo seguiremos rodando en la pendiente hasta que algo nos explote en el camino y se nos vuelva a ir de la mano la Democracia, la seguridad de todas nuestras instituciones republicanas y el derecho a vivir en paz en una nación culta, civilizada y con porvenires de progreso y esperanza. Podemos hacerlo pero hay que purgarnos.
En el artículo anterior habíamos anotado de que la empresa privada, el principal motor de la actividad económica en un régimen capitalista como el nuestro, no estaba aportando ni el esfuerzo ni la actividad necesaria para detener la pendiente que nos acercaba cada vez más a una profunda recesión económica.
A manera de respuesta acotamos el hecho de estas declaraciones del señor Cohen, Presidente de la Cámara, en el sentido de que es imposible a la empresa privada mover sus motores si los factores negativos de la corrupción, inseguridad jurídica y caos político no comenzaban a erradicarse rápidamente del panorama nacional.
Estamos de acuerdo con estos planteamientos. Lo dice uno de los dirigentes más importantes vinculados a la empresa privada. La publicación en los medios cotidianos y abundantemente de escándalos que abruman a la opinión pública no solamente se riegan como pólvora en la población panameña, sino que trascienden las fronteras nacionales dañando la imagen del país y causando los deterioros correspondientes.
A las palabras de la mandataria de que a ella no se le han presentados evidencias que comprueben corrupción, el diario La Prensa al día siguiente de estas declaraciones detalla un abundante número de escándalos de los cuales se hicieron eco los medios de comunicación.
Hay una manera clara y expedita de liquidar esta situación. La propuesta es sentar en un pequeño foro a los medios de comunicación involucrados y a los altos funcionarios a los cuales se refieren estas publicaciones y reconocer o dar las explicaciones correspondientes, porque ya no podemos continuar con macro denuncias que impiden atraer inversiones de urgente necesidad para Panamá, pero esto no va a terminar si las conclusiones no son claras y transparentes.
Si no se aplican los remedios correspondientes por muy duro que sean, si esto no se hace a tiempo seguiremos rodando en la pendiente hasta que algo nos explote en el camino y se nos vuelva a ir de la mano la Democracia, la seguridad de todas nuestras instituciones republicanas y el derecho a vivir en paz en una nación culta, civilizada y con porvenires de progreso y esperanza. Podemos hacerlo pero hay que purgarnos.