En medio de austeridad
Tras las acciones litúrgicas del Triduo Pascual y de los diversos esfuerzos de la Cuarentena preparatoria comienzo esta Cincuetena Pascual con un par de eventos muy gratos a mi existencia.
Primero, un encuentro vespertino en la residencia de los esposos Pasco - Villalobos, cerca del Centro de Retiros de Emaús, en Las Cumbres, con el venerable y longevo (88 años) Padre Miguel Elizondo, jesuita vasco español, célebre por los distintos cargos que ha fungido en la obra de la Compañía de Jesús en Centro América y Panamá, desde Provincial, Rector, Maestro de Novicios, Instructor de Tercera Probación y experto Director de Ejercicios Espirituales. Causalmente acaba de dirigir un triduo de ejercicios durante el Triduo Sacro, con la participación de 57 ejercitantes, según ya práctica que se está convirtiendo en tradición.
Segundo, por invitación fortuita de las Hermanas de la Visitación, asimismo en Las Cumbres, el día 25 de abril, me sumé a su Excelencia Señor Nuncio de su Santidad, Monseñor Giacomo Otonello, y a los presbíteros Julio La Calle y Rafael Del Valle, Agustinos, Ovidio Cabera, Paulino, Monseñor Miguel Caballero, José Araya, redentorista, y Benito Moreno, párroco de Las Cumbres, para concelebrar una Eucaristía de Acción de Gracias por las Bodas de Diamante, 75 años, de la fundación del Monasterio de la Visitación de Santa María en Panamá.
Conocí hace muchos años la Capilla del Monasterio de la Visitación cuando estaba radicado en Bella Vista, considerada entonces, las afueras de la ciudad. De vez en cuando, como monaguillo del desaparecido Padre Manuel de Maguregui en los primeros viernes se tenían actos piadosos de exposición del Santísimo y otras preces en honor de la persona de Jesucristo en Sagrado Corazón. Siempre resultaba misterioso saber que detrás de aquellas rejillas cantaban y oraban las religiosas enclaustradas voluntariamente en la Vida Retirada.
A este propósito, recuerdo de manera imborrable, cuando en una reunión de la Cogregación Mariana de La Salle, de aquella época el recordado Hermano Gerardo, director de la Congregación, nos informaba que "se había dado una profanación sacrílega de las santas especies sacramentales en un sitio en Panamá y añadía; que la ira de Dios podría hundir en las aguas como castigo a todo este pequeño país, pero que gracias a las oraciones de las Hermanas de la Visitación, detendrían el brazo airado del Señor".
La Orden de la Visitación de Santa María fue fundada en Annecy, Francia, el 6 de junio de 1610, por Giovanna Francisca Fremiot de Chantal y por San Francesco de Sales.
La Visitación es una Orden de "clausura" que responde a las necesidades de las almas a quienes Dios llama para vivir lejos del mundo solamente para El. Es una comunidad contemplativa, cuyo primer objetivo es la unión con Dios por el espíritu de oración y sacrificio. También tiene su característica, apostólica. Ayuda a la Iglesia con oraciones y buenos ejemplos.
Los Papas y la Iglesia han mostrado gran estima por este carácter contemplativo y apostólico de la Visitación; Pio X les dice en una de sus cartas: "Vosotras habéis escogido la mejor parte, guardada. A medida que el mundo redobla su perversidad, se impone más urgente la necesidad de aplacar con oraciones asiduas y la entrega total de sí misma, la cólera divina".
Las Salesas que en el año 1975 tenían 205 monasterios en todo el mundo, (No disponemos de datos más actualizados), Monasterios independientes en el régimen administrativo, unidos por el lazo de la caridad entre ellos, y todos con el de Annecy.
El origen del monasterio de Panamá, tiene lugar en Jericó, Colombia De allí se trasladan a Marinilla, luego a Ocatha. (Colombia). Aquí entra la panameña Hermana María Angélica Arias, de la familia Arias de Panamá, quien fue insigne bienhechora de la comunidad.
Fue esta religiosa panameña propulsora del cambio de Ocaña a Panamá. Llegaron a Colón, el 21 de abril de 1925 y fue el 25 de abril el día de la Fundación en que se expuso el Santísimo y se cantó el Te Deum quedando establecidas en Panamá, viviendo en unas casa que era de las hermanas Vicentinas. El 12 de agosto de ese mismo años se puso la primera piedra presidiendo Monseñor Rojas. Desde el 27 de diciembre se establecieron con clausura.
Sobresale como inspiradora la Madre, María Cecilia Moreno quien falleció en 1953. En esta época, en los 50, venden la edificación de Bellas Vista, y se trasladaron a la casa de los Hermanos Cristianos de Carrasquilla y en noviembre de 1959 se trasladan a las Cumbre, a una clima más favorable a la oración y recogimiento.
El 25 de abril, en medio de gran austeridad, incluso con la carencia de la corriente eléctrica, y una lluvia torrencial junto con la compañía de vecinos y amigos de la comunidad, se celebró el jubileo de 75 años de existencia, pidiendo por este pueblo confundido, perequero y alegre de Panamá. Gracias, hermanas.
Primero, un encuentro vespertino en la residencia de los esposos Pasco - Villalobos, cerca del Centro de Retiros de Emaús, en Las Cumbres, con el venerable y longevo (88 años) Padre Miguel Elizondo, jesuita vasco español, célebre por los distintos cargos que ha fungido en la obra de la Compañía de Jesús en Centro América y Panamá, desde Provincial, Rector, Maestro de Novicios, Instructor de Tercera Probación y experto Director de Ejercicios Espirituales. Causalmente acaba de dirigir un triduo de ejercicios durante el Triduo Sacro, con la participación de 57 ejercitantes, según ya práctica que se está convirtiendo en tradición.
Segundo, por invitación fortuita de las Hermanas de la Visitación, asimismo en Las Cumbres, el día 25 de abril, me sumé a su Excelencia Señor Nuncio de su Santidad, Monseñor Giacomo Otonello, y a los presbíteros Julio La Calle y Rafael Del Valle, Agustinos, Ovidio Cabera, Paulino, Monseñor Miguel Caballero, José Araya, redentorista, y Benito Moreno, párroco de Las Cumbres, para concelebrar una Eucaristía de Acción de Gracias por las Bodas de Diamante, 75 años, de la fundación del Monasterio de la Visitación de Santa María en Panamá.
Conocí hace muchos años la Capilla del Monasterio de la Visitación cuando estaba radicado en Bella Vista, considerada entonces, las afueras de la ciudad. De vez en cuando, como monaguillo del desaparecido Padre Manuel de Maguregui en los primeros viernes se tenían actos piadosos de exposición del Santísimo y otras preces en honor de la persona de Jesucristo en Sagrado Corazón. Siempre resultaba misterioso saber que detrás de aquellas rejillas cantaban y oraban las religiosas enclaustradas voluntariamente en la Vida Retirada.
A este propósito, recuerdo de manera imborrable, cuando en una reunión de la Cogregación Mariana de La Salle, de aquella época el recordado Hermano Gerardo, director de la Congregación, nos informaba que "se había dado una profanación sacrílega de las santas especies sacramentales en un sitio en Panamá y añadía; que la ira de Dios podría hundir en las aguas como castigo a todo este pequeño país, pero que gracias a las oraciones de las Hermanas de la Visitación, detendrían el brazo airado del Señor".
La Orden de la Visitación de Santa María fue fundada en Annecy, Francia, el 6 de junio de 1610, por Giovanna Francisca Fremiot de Chantal y por San Francesco de Sales.
La Visitación es una Orden de "clausura" que responde a las necesidades de las almas a quienes Dios llama para vivir lejos del mundo solamente para El. Es una comunidad contemplativa, cuyo primer objetivo es la unión con Dios por el espíritu de oración y sacrificio. También tiene su característica, apostólica. Ayuda a la Iglesia con oraciones y buenos ejemplos.
Los Papas y la Iglesia han mostrado gran estima por este carácter contemplativo y apostólico de la Visitación; Pio X les dice en una de sus cartas: "Vosotras habéis escogido la mejor parte, guardada. A medida que el mundo redobla su perversidad, se impone más urgente la necesidad de aplacar con oraciones asiduas y la entrega total de sí misma, la cólera divina".
Las Salesas que en el año 1975 tenían 205 monasterios en todo el mundo, (No disponemos de datos más actualizados), Monasterios independientes en el régimen administrativo, unidos por el lazo de la caridad entre ellos, y todos con el de Annecy.
El origen del monasterio de Panamá, tiene lugar en Jericó, Colombia De allí se trasladan a Marinilla, luego a Ocatha. (Colombia). Aquí entra la panameña Hermana María Angélica Arias, de la familia Arias de Panamá, quien fue insigne bienhechora de la comunidad.
Fue esta religiosa panameña propulsora del cambio de Ocaña a Panamá. Llegaron a Colón, el 21 de abril de 1925 y fue el 25 de abril el día de la Fundación en que se expuso el Santísimo y se cantó el Te Deum quedando establecidas en Panamá, viviendo en unas casa que era de las hermanas Vicentinas. El 12 de agosto de ese mismo años se puso la primera piedra presidiendo Monseñor Rojas. Desde el 27 de diciembre se establecieron con clausura.
Sobresale como inspiradora la Madre, María Cecilia Moreno quien falleció en 1953. En esta época, en los 50, venden la edificación de Bellas Vista, y se trasladaron a la casa de los Hermanos Cristianos de Carrasquilla y en noviembre de 1959 se trasladan a las Cumbre, a una clima más favorable a la oración y recogimiento.
El 25 de abril, en medio de gran austeridad, incluso con la carencia de la corriente eléctrica, y una lluvia torrencial junto con la compañía de vecinos y amigos de la comunidad, se celebró el jubileo de 75 años de existencia, pidiendo por este pueblo confundido, perequero y alegre de Panamá. Gracias, hermanas.