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En medio de la crisis


A diferencia de lo que alguna gente pueda creer, he guardado silencio prudente sobre lo que ha ocurrido y está ocurriendo, tanto en el sector salud como en el de transporte público, porque no había encontrado qué decir. ¿Cómo expresar suficiente pesar frente a las escenas dantescas, cómo expresar tanto dolor frente a la propagación mortal de una dolencia, sin unirnos al coro sensacionalista que lucra, mercadea, profana y sabotea, la dignidad humana y el derecho a la vida?
Del lado del tema de la salud, he escuchado demasiadas recriminaciones en contra de la empresa que vendió los medicamentos, con conocimiento de que los mismos estaban adulterados. Y digo demasiadas, no porque, como lo ha hecho válidamente el Ministerio Público, sea correcto asumir, con suficientes indicios, de que algún grado de conducta delictiva corresponde a la empresa que suministró los medicamentos, sino porque los primeras detenciones fueron en cabeza de la vendedora de frituras y del pobre trabajador que prestaron sus nombres para constituir las Juntas Directivas y de Dignatarios y para el pobre Agente Residente que constituyó la sociedad anónima.
A todo abogado, y mucho más, a todo funcionario de instrucción, debe serle obvio que la responsabilidad criminal primaria, hay que buscarla en cabeza de los dueños de la empresa, de quiénes lucraron económicamente con las vidas ajenas, y sólo secundariamente, y si se comprueba, en cabeza de quienes formalmente aparecen como directores, dignatarios y agente residente de la sociedad.
Ni qué decir con la negligencia criminal de los funcionarios públicos de la Caja del Seguro Social (CSS) y del Ministerio de Salud, encargados de recibir los medicamentos, supervisar la composición química apropiada de los mismos, cuidarlos mientras estuvieren almacenados, verificar sus tiempos de vigencia, la calidad de los mismos, y supervisar su adecuada distribución a la población panameña.
¿Y hasta dónde llega esta responsabilidad? ¿Qué tienen que decir los miembros de la Junta Directiva de la CSS? ¿Qué conclusiones debemos sacar sobre el nombramiento del actual Director de la Institución? ¿Tenemos que pensar que los panameños nos abocamos a una reforma profunda de la CSS, sólo para recaudar más fondos, sin revisar ni mejorar sustantivamente la calidad de la atención y del cumplimiento de las responsabilidades del Seguro Social?
Por el lado del transporte público, no hay mucho que agregar a lo ya mencionado. ¿Hasta cuándo las autoridades van a someterse a los caprichos de unos transportistas irresponsables? ¿Hasta cuándo vamos a decidirnos en aplicar con responsabilidad las disposiciones que regulan la materia? ¿Hasta cuándo vamos a decidirnos por implementar un verdadero cambio en todo el sistema de transporte público urbano, que dé a los usuarios una satisfacción de calidad y seguridad del servicio, por el altísimo costo del mismo?
No he querido llover sobre mojado. Me duelen demasiado las víctimas de ambas tragedias, como para unirme al coro de los sensacionalistas de siempre, que quieren hacer titulares fáciles, a expensas del profundo dolor ajeno. Pero, un cambio de actitud tiene que truncar la forma de hacer las cosas en el sector salud, y sobretodo, en la Caja de Seguro Social, y en el sector transporte. No es suficiente más dinero para solucionar los problemas de estos sectores. Se necesita voluntad política y deseos de hacer las cosas diferentes, por encima de la voluntad de quienes nos han impuesto las cosas como siempre, como un hecho cumplido.
Josefina De Del Castillo: "Los desfiles patrios de este año los está caracterizando el orden, porque las personas están respetando no pasar en medio de los colegios mientras marchan, lo que le quita vistosidad al evento".
Javier Oviedo: "Las actividades se han desarrollado con bastante orden que es lo más importante. Aunque se han desenvuelto igual que en años anteriores, yo diría que la organización ha sido mejor".

101 años de Panamá América

 
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