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En medio del naufragio económico global


Ya se estaban recortando cientos de millones de balboas del Presupuesto de Inversiones Públicas 2009, cuando todavía resonaba en los medios de comunicación las palabras de las autoridades correspondientes señalando que en Panamá no se sentía la recesión mundial, que teníamos una economía sana, después de haber enfatizado previamente que el Producto Interno Bruto (PIB) crecería 7.5% en el 2009, pese a múltiples opiniones locales contrarias y a las informaciones procedentes del exterior.

Para congoja de millones de panameños, la realidad es que la economía se está significativamente desacelerando, que las oportunidades de muchos más empleos se están desvaneciendo, que la inseguridad crece, que la comida cada día está más cara y que los más vulnerables están empobreciendo.

Tenemos las finanzas públicas encogiéndose, los recursos para atender el clamor popular de seguridad y de atención social disipándose, y las posibilidades cada vez más cercanas que el Programa de Pensiones del Seguro Social siga enrojeciendo. Y todavía se dice que con 3.0% de crecimiento del PIB para el 2009 somos los primeros en Latinoamérica, como si eso ayudara a empujar el carro de comestibles en los supermercados a los sin fortunas.

Peor aún, con los recortes presupuestarios se esfumó la mentada equidad social, porque la salud pública fue mutilada. Dos programas destinados a llevar itinerantemente la salud a áreas indígenas y rurales, que no cuentan con los servicios fijos del Ministerio de Salud fueron cercenados; lo mismo ocurrió con un proyecto destinado a llevar agua y saneamiento a comunidades pobres, con un hospital, con el mantenimiento de equipos de Rayos X y hemodiálisis. Esto ocurre en un país donde recurrentemente vivimos crisis sanitarias, con una transición nutricional envolutiva y con el riesgo acechante de la influenza porcina.

Detengamos el desastre de Nación que se está forjando, el país de inseguridad, corrupción e inequidad socioeconómica. Reconstruyámoslo entre todos sobre la equidad cristiana. Con los mejores hombres y mujeres y un programa de cambio (transformación) social consensuado, con respaldo popular, llevemos al país hacia puerto seguro, en medio del naufragio económico global.

101 años de Panamá América

 
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