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En mi país los árboles están huérfanos


EN MI país tenemos el Canal de Panamá que sirve al planeta Tierra; éste es fundamental para nuestro desarrollo por lo que es tema de Estado. En mi país tenemos dos puertos y una zona libre en la provincia de Colón, los cuales constituyen centro internacional de manejo de carga y mercancía, que lo coloca en la lista de los temas de Estado.
En mi país tenemos uno de los más importantes centros financieros de América. El turismo, las catástrofes ambientales, la vivienda, la educación, el trabajo, lo niños, la familia, la salud, la economía, la exportación, la agricultura, la energía, el hambre, la pobreza extrema son todos temas de Estado.
Pero aún así, con tantas estructuras admirables y temas de Estado, mi país no ha podido acabar con la pobreza extrema. Más aún, no encuentra la salida al problema. ¿Porqué? Sencillo, por 100 años hemos promovido nuestro desarrollo territorial con la agricultura y ganadería, cuando apenas el 25% (según clasificación USDA-SCS) de los tierras es apto para esto.
¿Qué país puede planificar su desarrollo económico ignorando la vocación de sus suelos?
El estudio de ordenamiento territorial (Pigot) indica que el 70% de las tierras panameñas es de vocación forestal.
Son los árboles que producen sombra, protegen las aguas dulces, retienen las catástrofes ambientales, conservan la biodiversidad, proveen la madera para viviendas, producen biomasa y los que llevan riqueza a áreas rurales de pobreza extrema los que potencian nuestras tierras. Sin embargo, este asunto no está integrado en los tema de Estado. El desarrollo forestal sostenible no es parte de la agenda de la Estrategia Económica Nacional.
El informe de datos de uso sostenible de la ANAM, describe que "Si el país, mediante un plan nacional de desarrollo forestal, destinara al proceso productivo nacional al menos el 15% del potencial de las tierras...para un turno de 25 años, la actividad alcanzaría a generar en su máximo desarrollo, alrededor de 840,000 empleos temporales al año y un mínimo de 15,000 empleos permanentes. Además, se generaría una producción...de 976,0 millones de dólares en concepto de madera aserrada...". El informe no incluye que el 30% del producto es biomasa que podría utilizarse para producción de energía eléctrica y/o combustible, como tampoco, las actividades conexas a la actividad.
La Ley General del Ambiente coloca al sector forestal dentro de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) que tiene como por ley administrar los recursos del ambiente.
En el rango del organigrama de ANAM, el Departamento Forestal se encuentra en cuarto lugar.
En otras palabras, el desarrollo económico del 75% del territorio de nuestro país se encuentra en la responsabilidad de un departamento que no tiene suficiente influencia de decisión dentro de su institución y que su función prioritaria es de administrar.
¿Cómo, entonces, podrá impactar en la gestión de producción económica de nuestro país el sector de forestal?
Aún peor, no existe por ley la reglamentación que incluya la participación de este sector económico en los Consejos Consultivos Nacionales, ni en la ANAM, que es donde está integrado, ni en el del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) que rige las actividades agrícolas, ni en el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI) que promueve la industria y las exportaciones. En definitiva, no aparece como alternativa de desarrollo económico.
Según el informe producido para las Naciones Unidas y la FAO presentado en Santiago de Chile en abril de 2001 por Raúl Gutiérrez, Jefe del Departamento Forestal del gobierno anterior, dice: "...Sumado a lo anterior, el 75% de las tierras del país es de aptitud forestal, lo que exige de una institución forestal con suficiente capacidad jerárquica y apoyo político para que desarrolle una estrategia que integre a los diferentes sectores y se constituya en el eje conductor de una gestión forestal sostenible".
En mi país el desarrollo productivo sostenible del sector forestal se encuentra desolado y desatendido. ¿Cómo, entonces, saldremos de la pobreza extrema y avanzaremos a convertirnos en un país desarrollado, si no potenciamos la riqueza de nuestras tierras, que Dios nos regaló por gracia divina? En mi país los árboles están huérfanos.
(*)Presidenta de la Asociación Nacional de Reforestadores y Afines de Panamá

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