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En torno al concepto de gobernabilidad


En lo que va de las dos últimas décadas, aproximadamente, la categoría política, que tal vez más ha sido llevada y traída a diario por los gobernantes, las clases sociales y los políticos, es la relativa al concepto de la gobernabilidad. En el pensamiento neoliberal, el mismo concebido para adversar todo el sistema político y social, que se derivaba del denominado Estado de bienestar social. Según ello, el Estado no podrá continuar siendo un factor racionalizador de la economía, en tanto que esta intermediación, no se correspondía con las condiciones de la reproducción y acumulación de capital.
En consecuencia, mantener o conservar el Estado Social o de bienestar, atentaba contra la nueva dinámica de la economía capitalista, que demandaba libertad absoluta al mercado.
Según estos criterios, la no correspondencia entre esta nueva realidad entre Estado y economía, devenía en un factor de ingobernabilidad. A contrario sensus, para garantizar la estabilidad de la sociedad, se sostuvo como condición necesaria, la liquidación o disminución de todos los factores estrechamente articulados a la concepción Keynesiana del Estado sustentado en el Pacto Social. Dentro de esta estrategia neoliberal, sobrevino todo lo concerniente a la flexibilización laboral, precarización laboral, privatización, eliminación de aranceles, etc. El Estado quedó reducido a lo mínimo como mediador social. Rompió con la sociedad civil y se convirtió básicamente en un espoleador de la mercantilización de la economía. Sin embargo, la propia realidad democrático-social, viene dando cuenta de que no era cierto, que la llamada gobernabilidad, se sustentaba en los cambios mencionados. Hoy, la democracia en su aspecto formal-representativo, no es capaz de contener el enorme y creciente malestar socio-democrático que se viene dando en el seno de la sociedad civil y más concretamente en el seno del pueblo panameño. Lo anterior nos lleva a sostener, dado el fracaso estrepitoso del modelo económico que se deriva de la forma neoliberal del Estado capitalista que, se abren amplias alamedas para volver a dotar de nuevos contenidos sociales al Estado. El escenario ideal para una estrategia en esta dirección debe estar concebida en el marco de nuevas correlaciones políticas sociales, que configuren un ambiente de democracia participativa. En la medida que esta tarea se postergue, eventualmente, la sociedad entera será estremecida por fuertes terremotos sociales, que se saben dónde empiezan, pero no dónde terminan, en términos de costos sociales.
Aprovecho para señalar, que tampoco es cierto que la gobernabilidad societal, depende de la colaboración armoniosa o no de los órganos y aparatos del Estado. Esta concepción ignora el papel de las masas y los pueblos en el proceso de construcción de sociedades estables y equilibradas. En la medida que el Estado mantenga como contenido estratégico, la exclusión y el desprecio por los sectores metaestatales y como parte de la estrategia del Estado mínimo y reduccionista, en esa misma medida, sobre la frágil gobernabilidad se ciernen grandes y espesos nubarrones, que repetimos, anuncian huracanes y tempestades.

101 años de Panamá América

 
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