Encuestas del Ente Regulador
Inicio este artículo reconociendo que el tema objeto del mismo no lo manejo con propiedad, situación que me coloca dentro del porcentaje mayoritario de los usuarios del teléfono que, al igual que yo, pagamos mansamente lo que nos cobren los privatizados sin tener a quién recurrir. Como todos los usuarios, recibí del Ente Regulador de los Servicios Públicos (ERSP), una encuesta para escoger al proveedor de servicios de llamadas internacionales o de larga distancia nacional, lo que en el lenguaje técnico se denomina y así se refiere el citado documento "encaminamiento automático". Primer concepto novedoso. Se listan los nombres de las empresas proveedoras de los servicios y tenemos nosotros, antes del 20 de marzo, que escoger cuál preferimos para que nos brinde el servicio. Se marca con un gancho o con una cruz el proveedor de nuestra preferencia. En esta encuesta nada se dice de tarifas o respecto de la información que, lógicamente, los usuarios necesitamos para poder escoger de una forma que no sea al azar, el citado nuevo proveedor. Primer problema.
De las tres preguntas que hacen, la tercera de ellas guarda relación con los números de teléfono "escritos al reverso de la hoja de la encuesta", o sea mis números de teléfonos, que deseo se acojan a las decisiones que en la encuesta adopto respecto de los proveedores para llamadas de larga distancia locales o internacionales.
Si decido no acogerme a tales nuevos proveedores, entonces, debo elegir al reverso de la hoja el que yo deseo. Al reverso de esa hoja que yo recibí no dice nada, simplemente está en blanco. Segundo problema.
Adjunto al documento ya mencionado viene el instructivo para efectuar las llamadas de larga distancia de acuerdo con las nuevas reglas. La terminología empleada, para los que no somos atentos seguidores del tema que me ocupa, es complicada. Reitero, reconozco que no soy técnico ni aficionado al tema y en esto soy un usuario más, mejor dicho, un pobre usuario más. Explican los nuevos métodos de hacer llamadas: por encaminamiento automático o pre-suscripción y por código de acceso. Luego viene lo que cada uno significa, lo cual ameritaría un buen análisis didáctico, para ver si la explicación es de fácil entendimiento para todos los usuarios. Creo es lo que pretenden con este enredo. Si a lo anterior sumamos la tradicional idea de que "el panameño no lee", entonces presumo que habrá una gran cantidad de usuarios que luego de intentar leer la información descartan seguir en ello, sin saber en realidad las consecuencias, que de acuerdo al instructivo le acarreará al no contestar la encuesta: "continuará recibiendo los servicios de larga distancia de su actual proveedor hasta que decida pre-suscribirse a otro proveedor mediante el Formulario de Encaminamiento Automático". Significa esto que se queda con ¿Cable & Wíreless? Tercer problema.
Si al 16 de abril de 2003, el nuevo proveedor no ha celebrado Acuerdo de Interconexión con la red de telecomunicaciones básica local (C&W) o teniéndolo, no ha iniciado operaciones, entonces el documento señala el camino a seguir en cuatro puntos, que, a mi juicio, el primero de ellos, es la clave de todo: "el cliente continuará recibiendo el servicio de su proveedor actual"; es de decir, C&W. El resto es la justificación para mantener el status quo con palabras técnicas que llevan sin problema a la confusión, no a la explicación sencilla que una cosa como ésta debiera tener. Cuarto problema.
El tema no deja de ser delicado y plantea una versión del complejo problema, es decir, la situación a la que estamos sometidos los usuarios que simplemente pagamos; esto sí, sin mayores instructivos. Me motiva dedicarle tiempo al tema, ya que por varios meses he estado tentado a escribir sobre las grandes deficiencias que tiene el ERSP para real y verdaderamente velar por los derechos de los usuarios, beneficiarios en teoría de todo las ventajas que sustentó el proceso de privatizaciones hace ya unos años del IRHE e INTEL. Sobre este tema, creo haber escuchado ciertas posiciones críticas del ex presidente Pérez Balladares no hace mucho, justamente refiriéndose a estas fallas, lo cual, viniendo de él, tiene un importante significado. No estoy con esto abogando por su estatización, ya que entiendo, eso sí con propiedad, las consecuencias de tal acto. Sin embargo, lo único que hemos recibido a cambio de un servicio a todas luces más caro, es quedar desamparados y el papel que el gobierno, a través de sus instituciones, debe jugar en beneficio de la colectividad, se percibe, con fundamento, desvirtuado.
Y si en comunicaciones llueve, por el lado de la electricidad no escampa. ¿Han tratado alguna vez de poner un reclamo de algo, sea al ERSP o directamente a las empresas? Eso sí es peor que leer los instructivos y las encuestas que motivan este artículo. Antes con el viejo IRHE había con quien hablar, aunque te dijeran mentiras. Ahora, dejas mensajes en las contestadoras automáticas, y que Dios te coja confesado. Las tarifas son un perfecto abuso y no guardan correlación alguna con el real consumo. En esto puedo escribir un libro lleno de experiencias. Simplemente se paga más y punto, sin jamás leer ningún medidor, cosa que puedo comprobar cuando alguien-que no será el ERSP- le interese el tema. A veces hasta digo, en broma y en serio, que jamás pensé que iba a extrañar al IRHE.
Soy un convencido de que el tema de la poca o mediatizada supervisión del ERSP respecto de todo lo comentado, deberá ser obligado de análisis, debate y propuestas concretas en el próximo torneo electoral, teniendo claro de que tal institución deberá sufrir un replanteamiento total, empezando por su despolitización y su tácito conflicto de intereses entre los reguladores y las empresas reguladas de las cuales, cuando no es por politiquería y en busca del jugoso salario, salen sus funcionarios más representativos, bajo el argumento de que conocen del tema mejor que nadie.
La experiencia privatizadora no ha sido buena desde la perspectiva del usuario, pues ha faltado en el ERSP, el marco legal que realmente le dé al usuario de los servicios alguna posibilidad de que se les escuche, con algún interés, para salvaguardar el interés colectivo o, lo que es mejor, la seguridad jurídica de los usuarios, de la cual pocos hablan. Ojalá que este artículo sirva para debatir sobre el tema. Tómese usted, amigo lector, el tiempo para revisar lo que menciono en el mismo y díganme si tengo o no razón. A pesar de lo técnico del tema, como usuario y pagador sin derecho a nada, creo que no me equivoco mucho en mis planteamientos.
De las tres preguntas que hacen, la tercera de ellas guarda relación con los números de teléfono "escritos al reverso de la hoja de la encuesta", o sea mis números de teléfonos, que deseo se acojan a las decisiones que en la encuesta adopto respecto de los proveedores para llamadas de larga distancia locales o internacionales.
Si decido no acogerme a tales nuevos proveedores, entonces, debo elegir al reverso de la hoja el que yo deseo. Al reverso de esa hoja que yo recibí no dice nada, simplemente está en blanco. Segundo problema.
Adjunto al documento ya mencionado viene el instructivo para efectuar las llamadas de larga distancia de acuerdo con las nuevas reglas. La terminología empleada, para los que no somos atentos seguidores del tema que me ocupa, es complicada. Reitero, reconozco que no soy técnico ni aficionado al tema y en esto soy un usuario más, mejor dicho, un pobre usuario más. Explican los nuevos métodos de hacer llamadas: por encaminamiento automático o pre-suscripción y por código de acceso. Luego viene lo que cada uno significa, lo cual ameritaría un buen análisis didáctico, para ver si la explicación es de fácil entendimiento para todos los usuarios. Creo es lo que pretenden con este enredo. Si a lo anterior sumamos la tradicional idea de que "el panameño no lee", entonces presumo que habrá una gran cantidad de usuarios que luego de intentar leer la información descartan seguir en ello, sin saber en realidad las consecuencias, que de acuerdo al instructivo le acarreará al no contestar la encuesta: "continuará recibiendo los servicios de larga distancia de su actual proveedor hasta que decida pre-suscribirse a otro proveedor mediante el Formulario de Encaminamiento Automático". Significa esto que se queda con ¿Cable & Wíreless? Tercer problema.
Si al 16 de abril de 2003, el nuevo proveedor no ha celebrado Acuerdo de Interconexión con la red de telecomunicaciones básica local (C&W) o teniéndolo, no ha iniciado operaciones, entonces el documento señala el camino a seguir en cuatro puntos, que, a mi juicio, el primero de ellos, es la clave de todo: "el cliente continuará recibiendo el servicio de su proveedor actual"; es de decir, C&W. El resto es la justificación para mantener el status quo con palabras técnicas que llevan sin problema a la confusión, no a la explicación sencilla que una cosa como ésta debiera tener. Cuarto problema.
El tema no deja de ser delicado y plantea una versión del complejo problema, es decir, la situación a la que estamos sometidos los usuarios que simplemente pagamos; esto sí, sin mayores instructivos. Me motiva dedicarle tiempo al tema, ya que por varios meses he estado tentado a escribir sobre las grandes deficiencias que tiene el ERSP para real y verdaderamente velar por los derechos de los usuarios, beneficiarios en teoría de todo las ventajas que sustentó el proceso de privatizaciones hace ya unos años del IRHE e INTEL. Sobre este tema, creo haber escuchado ciertas posiciones críticas del ex presidente Pérez Balladares no hace mucho, justamente refiriéndose a estas fallas, lo cual, viniendo de él, tiene un importante significado. No estoy con esto abogando por su estatización, ya que entiendo, eso sí con propiedad, las consecuencias de tal acto. Sin embargo, lo único que hemos recibido a cambio de un servicio a todas luces más caro, es quedar desamparados y el papel que el gobierno, a través de sus instituciones, debe jugar en beneficio de la colectividad, se percibe, con fundamento, desvirtuado.
Y si en comunicaciones llueve, por el lado de la electricidad no escampa. ¿Han tratado alguna vez de poner un reclamo de algo, sea al ERSP o directamente a las empresas? Eso sí es peor que leer los instructivos y las encuestas que motivan este artículo. Antes con el viejo IRHE había con quien hablar, aunque te dijeran mentiras. Ahora, dejas mensajes en las contestadoras automáticas, y que Dios te coja confesado. Las tarifas son un perfecto abuso y no guardan correlación alguna con el real consumo. En esto puedo escribir un libro lleno de experiencias. Simplemente se paga más y punto, sin jamás leer ningún medidor, cosa que puedo comprobar cuando alguien-que no será el ERSP- le interese el tema. A veces hasta digo, en broma y en serio, que jamás pensé que iba a extrañar al IRHE.
Soy un convencido de que el tema de la poca o mediatizada supervisión del ERSP respecto de todo lo comentado, deberá ser obligado de análisis, debate y propuestas concretas en el próximo torneo electoral, teniendo claro de que tal institución deberá sufrir un replanteamiento total, empezando por su despolitización y su tácito conflicto de intereses entre los reguladores y las empresas reguladas de las cuales, cuando no es por politiquería y en busca del jugoso salario, salen sus funcionarios más representativos, bajo el argumento de que conocen del tema mejor que nadie.
La experiencia privatizadora no ha sido buena desde la perspectiva del usuario, pues ha faltado en el ERSP, el marco legal que realmente le dé al usuario de los servicios alguna posibilidad de que se les escuche, con algún interés, para salvaguardar el interés colectivo o, lo que es mejor, la seguridad jurídica de los usuarios, de la cual pocos hablan. Ojalá que este artículo sirva para debatir sobre el tema. Tómese usted, amigo lector, el tiempo para revisar lo que menciono en el mismo y díganme si tengo o no razón. A pesar de lo técnico del tema, como usuario y pagador sin derecho a nada, creo que no me equivoco mucho en mis planteamientos.