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Encuestas y el PRD


Todas las mediciones de la opinión ciudadana publicadas en los últimos 9 meses, ubican al Presidente de la República y a sus ministros por encima del resultado obtenido por la coalición gobernante en las elecciones presidenciales de mayo del año pasado, es decir, más allá del 61% del apoyo popular. La encuesta “Pulso de la Nación”, publicada recientemente refleja que Ricardo Martinelli como su Gabinete son apreciados favorablemente por la opinión panameña, en 76% y 70%, respectivamente. Todo ello a contrapelo de la oposición política del PRD en cuya agenda política actual solamente figura la defensa de los altos personeros del partido perseguidos por la justicia por estar, supuestamente, involucrados en actos de corrupción y de sectores económicos poderosos afectados por las recientes reformas fiscales, según las propias declaraciones de un miembro del CEN del otrora partido de Omar.

Dicho lo anterior resulta interesante comentar las respuestas del pueblo panameño y de los simpatizantes del PRD, en la referida encuesta sobre el cuestionamiento de “¿Qué considera usted que debería hacer ese partido de oposición [PRD]?” en la actual coyuntura política. Como también el hecho sorprendente de que por primera vez de los anales de las encuestas de opinión, las simpatías por el PRD se sitúan muy por debajo (22%) de su piso histórico (35%). La respuesta a la primera interrogante no pudo ser más contundente, el 64% de las personas consultadas y el 58% de quienes afirmaron ser miembros o simpatizantes del PRD, dijeron que el partido “debe renovar completamente su dirigencia con figuras nuevas”. Y en cuanto a la segunda, indica que el antiguamente partido de Antonio Yepes ha perdido 13 puntos porcentuales de su “voto duro”.

En consecuencia el análisis de los resultados de esta última encuesta no puede ser simplista, porque no se trata de la remoción de la cúpula del PRD. En mi opinión los números relativos en comento, dicen políticamente mucho más y alcanzan no solo a los actuales líderes formales, sino que incluye, sobre todo, a los responsables del desastre electoral del 2009, mismos que renunciaron a los ideales torrijistas y a la doctrina socialdemócrata.

Renovar significa volver a los enunciados originales, en el caso particular del PRD, a los postulados contenidos en la plataforma programática y de principios ideológicos de este partido. De manera que mal podrían encabezar la renovación completa de la dirigencia del PRD, los mismos que impulsaron el modelo neoliberal con el deliberado propósito del enriquecimiento injustificado de algunos pocos; como tampoco los causantes de la más humillante derrota electoral presidencial sufrida por el PRD en toda su existencia.

Y, mucho menos, por quienes hoy son objeto de la repulsa popular y de los prosélitos del PRD, por haber trocado el ideario torrijista en agendas personales caracterizadas por el clientelismo político, el nepotismo, el tráfico de influencias y el cohecho. ¡Así de sencilla es la cosa!

101 años de Panamá América

 
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