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Endara: impugnaciones y beneficiarios


Los dirigentes del Partido Arnulfista, hay constancia pública suficiente, no han disimulado su irritación ante la aparición de la candidatura de Guillermo Endara. Le han llamado desde traidor a otros adjetivos, reacciones ganadas por "Cuchungo" por las críticas a Mireya Moscoso y a su grupo de gobierno, las que han sido, generalmente, más ácidas que las que le ha hecho el propio PRD. El ex presidente le ha jorobado tenazmente la vida a la mandataria y compañera de exilios.
La gran jugada del ex presidente de obtener una candidatura fuera del Partido Arnulfista resultó una bomba nuclear para los actuales precandidatos oficiales, y también para la cúpula morada. Una jugada que hasta sus contrarios, si son honestos, deben considerar genial.
Endara buscó, contra cualquier pronóstico muy lógico de "los tira líneas", llenar el vacío enorme dejado en el país por el retiro inesperado de Alberto Vallarino, y si bien no significa un producto similar, obviamente, sí logró treparse rápidamente a las encuestas sobre los hombros de un importante sector del arnulfismo y los independientes. ¿Cómo no va a esperar plomo cerrado de sus ex copartidarios afectados? La pelea es pelando y la política es el negocio más grande del país, por lo que en esta campaña nada está seguro e incluso, no podemos desestimar ninguna posibilidad, lamentablemente, ni siquiera los atentados. El caso de José Antonio Remón y el de Omar Torrijos Herrera nos dicen que en el negocio político se llega, en ocasiones, hasta el crimen.
A quienes hemos experimentado guerras difíciles no nos extrañan los mecanismos de impugnaciones contra Endara, ni tampoco le deben extrañar a él, siendo político ducho y sabiendo que ha guerreado parejo contra los dirigentes oficiales del arnulfismo, por lo cual los rencores son mutuos.
En lo que creo que se ha equivocado Endara es en decir que las impugnaciones son obra del gobierno de Mireya y del PRD. En mi opinión, al que menos le conviene que se impugne la candidatura de Endara es a Martín, sencillamente porque todas las encuestas favorecen su candidatura, muy lejos de Endara y de los precandidatos arnulfistas, tan lejos que a mí me preocupa es un cierto tono de triunfalismo de algunos allegados a Martín, porque los triunfalismos son peligrosos en un pueblo que vota más con las vísceras que con el cerebro; donde las emociones cuentan más que el raciocinio o la ideología, y las preferencias pueden variar hasta por un mal estornudo.
Las encuestas actuales, reiterativas, muestran que Endara ha afectado gravemente al arnulfismo o a Martinelli en segundo término, no a Martín ni al perredé. Ahora, precisamente por el nivel de las pasiones y emociones populares y lo que ellas hacen en las preferencias electorales, es que los rumores o realidades sobre las impugnaciones a Endara pueden ser de tal nivel de boomerang que terminen, y anótenlo hoy, favoreciendo enormemente al ex presidente si la población siente que lo quieren "joder". Porque entonces lo habrán victimizado y se habrán satanizado los que lo hacen.
Las vías buscadas para sacar a Endara de la jugada son dos: la de la invalidación por la condena del Segundo Tribunal Superior de Justicia que le impuso sanción de 18 meses de cárcel por el delito de Calumnia e Injuria contra Ricardo Martinelli (caso de fallecidos en el hospital del Seguro Social), que la deshizo el propio tribunal que suspendió la condena, por considerar que el ex mandatario no tenía antecedentes penales. Aunque quisieran revivir ese caso para inhabilitarlo, sencillamente no se puede. La Constitución es muy clara en decir en su artículo 175: "no podrán ser elegidos Presidente ni vicepresidentes de la República quienes hayan sido condenados por el Organo Judicial en razón de delitos contra la administración pública". Y, obviamente, la calumnia e injuria son delitos contra el honor, no contra la administración.
La otra vía, la impugnación de la convención del Partido Solidaridad, es otra estrategia para cerrarle el paso a Endara que cae en la esfera privativa, exclusiva, del Tribunal Electoral; donde nos es muy difícil pensar que se prestarían a estas alturas del partido a confabular contra el ex presidente. No sólo porque varios magistrados fueron nombrados en su período, sino porque no ganaría nada y perdería mucho esa corporación, a menos que existieran elementos de peso y razones en la impugnación -que lo dudamos mucho-, para afectar esa candidatura, ya encendida en el pueblo con su propio nicho o peso específico.
De manera que si se buscan los beneficiarios, francamente, tendríamos que ubicarlos en los precandidatos arnulfistas y ese partido, y en Ricardo Martinelli quien, con las ganas presidenciales que tiene, y al no haber podido ser el que ocupó el espacio dejado por Alberto Vallarino, se relamería de gusto de que saquen a Endara de carrera y ser favorecido por los votos independientes y el de tantos arnulfistas frustrados. Allí se ganarían, mucho.

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