¿Endara presidente?
El advenimiento oficial de Guillermo Endara como candidato a la Presidencia de la República por el Partido Solidaridad, merece varios comentarios. Para empezar, hay que destacar la habilidad y sentido de oportunidad de Samuel Lewis, titular vitalicio del colectivo, quien tan pronto se produjo la dimisión de Alberto Vallarino, corrió a llenar el espacio con la figura del ex mandatario.
Solidaridad no tiene forma de perder, ni siquiera perdiendo. Endara, cuando menos le significaría el 15% de los votos, lo cual le garantizaría la envidiable posición de ser el factor de la gobernabilidad del país, haciendo la diferencia en la Asamblea Legislativa a favor de quien gane. En varias ocasiones nos hemos referido al papel de los verdes en la gobernabilidad de Alemania en las últimas décadas. Su minúscula fracción de votos hace la diferencia entre un gobierno estable y otro que no lo es. Al final, hay que darles ministerios, aprobarles leyes, en fin, tomarlos en cuenta en proporción mucho mayor que la de partidos varias veces más grandes. Es la fuerza de los pequeños que hace la diferencia. En parte, ese es el papel que juega Solidaridad desde su fundación.
Lo distinto es que Solidaridad está jugando una pelota más dura esta vez. Está apostando a ganar o, si falla, a ser la segunda fuerza política del país, lo cual lograría si Endara empieza a remontar los veinte críticos puntos porcentuales iniciales y acercarse al 30% que debe tener como mínimo quien aspire a sentarse en la silla de Amador. ¿Tiene Endara esa capacidad? Sí, de sobra. La tiene incluso para repetir en la Presidencia, aunque sus posibilidades dependen de otros factores; el principal de todos es Ricardo Martinelli, candidato del Partido Cambio Democrático, que cuenta con más recursos económicos que él y que -en estos momentos- debe estar mordiendo una docena de los valiosos puntos porcentuales que se requieren para ganar. Sin duda Endara no tiene la organización ni los recursos para la campaña larga que se ha iniciado, cosa que no ocurre a los demás aspirantes. Eso es delicado, porque sin esos elementos, no hay forma de poner los votos en las urnas y defenderlos.
El gran perdedor con la entrada de Endara al ruedo es la coalición de gobierno que aspira a repetir en la Presidencia. Martín Torrijos puede sentarse en su sólido 33% y aún así ser presidente, con tal que Guillermo Endara muerda 10% al arnulfismo, molirenas y liberales, gane al menos 10% del voto independiente, más 10% de su propia cosecha (sumaría 30%); Ricardo Martinelli saque un conservador 10% como mínimo y el gobierno logre con toda la fuerza del poder y sus recursos el 27%. En ese cuadro Torrijos sería primero, Endara segundo, el gobierno tercero y Martinelli cuarto (ganando de paso su supervivencia). Un humillante final para el arnulfismo.
Como producto, el Foro Nacional Agropecuario del Centenario no sólo debe recoger las diferentes propuestas debidamente consensuadas, sino hilvanarlas coherente y creativamente para que sirva de sustentación a una Estrategia de Estado, de tal suerte que en Año del Centenario y en período pre electoral, el país tenga un instrumento, guía y norte, que de una vez por todas oriente y brinde rumbo definido y claro, al sector primario dentro del horizonte del país que todos queremos.
Lanzo la idea: UNPAP, pues, el Ejecutivo, la Universidad, el Parlamento, tienen la palabra.
*Presidente de la Red de Periodistas y Comunicadores Agroambientalistas de Panamá -REDPA.
(adagal43@hotmail.com)
Solidaridad no tiene forma de perder, ni siquiera perdiendo. Endara, cuando menos le significaría el 15% de los votos, lo cual le garantizaría la envidiable posición de ser el factor de la gobernabilidad del país, haciendo la diferencia en la Asamblea Legislativa a favor de quien gane. En varias ocasiones nos hemos referido al papel de los verdes en la gobernabilidad de Alemania en las últimas décadas. Su minúscula fracción de votos hace la diferencia entre un gobierno estable y otro que no lo es. Al final, hay que darles ministerios, aprobarles leyes, en fin, tomarlos en cuenta en proporción mucho mayor que la de partidos varias veces más grandes. Es la fuerza de los pequeños que hace la diferencia. En parte, ese es el papel que juega Solidaridad desde su fundación.
Lo distinto es que Solidaridad está jugando una pelota más dura esta vez. Está apostando a ganar o, si falla, a ser la segunda fuerza política del país, lo cual lograría si Endara empieza a remontar los veinte críticos puntos porcentuales iniciales y acercarse al 30% que debe tener como mínimo quien aspire a sentarse en la silla de Amador. ¿Tiene Endara esa capacidad? Sí, de sobra. La tiene incluso para repetir en la Presidencia, aunque sus posibilidades dependen de otros factores; el principal de todos es Ricardo Martinelli, candidato del Partido Cambio Democrático, que cuenta con más recursos económicos que él y que -en estos momentos- debe estar mordiendo una docena de los valiosos puntos porcentuales que se requieren para ganar. Sin duda Endara no tiene la organización ni los recursos para la campaña larga que se ha iniciado, cosa que no ocurre a los demás aspirantes. Eso es delicado, porque sin esos elementos, no hay forma de poner los votos en las urnas y defenderlos.
El gran perdedor con la entrada de Endara al ruedo es la coalición de gobierno que aspira a repetir en la Presidencia. Martín Torrijos puede sentarse en su sólido 33% y aún así ser presidente, con tal que Guillermo Endara muerda 10% al arnulfismo, molirenas y liberales, gane al menos 10% del voto independiente, más 10% de su propia cosecha (sumaría 30%); Ricardo Martinelli saque un conservador 10% como mínimo y el gobierno logre con toda la fuerza del poder y sus recursos el 27%. En ese cuadro Torrijos sería primero, Endara segundo, el gobierno tercero y Martinelli cuarto (ganando de paso su supervivencia). Un humillante final para el arnulfismo.
Como producto, el Foro Nacional Agropecuario del Centenario no sólo debe recoger las diferentes propuestas debidamente consensuadas, sino hilvanarlas coherente y creativamente para que sirva de sustentación a una Estrategia de Estado, de tal suerte que en Año del Centenario y en período pre electoral, el país tenga un instrumento, guía y norte, que de una vez por todas oriente y brinde rumbo definido y claro, al sector primario dentro del horizonte del país que todos queremos.
Lanzo la idea: UNPAP, pues, el Ejecutivo, la Universidad, el Parlamento, tienen la palabra.
*Presidente de la Red de Periodistas y Comunicadores Agroambientalistas de Panamá -REDPA.
(adagal43@hotmail.com)