Energía, ambiente, economía y Canal
El vertiginoso incremento internacional de los precios del petróleo, debido a su inminente escasez por agotamiento de la fuente y el emergente efecto china, amenaza con producir una crisis del modelo económico mundial, basado en un esquema globalizado donde la principal fuente de energía proviene de la combustión de los combustibles fósiles. En este marco, Panamá, importador de petróleo, se ve obligado a enfrentar la situación dentro de muy estrechas alternativas, producto de la improvisación y falta de coherencia que caracteriza a nuestros gobiernos; pero, aún se pueden dar salidas positivas.
Si bien la energía derivada de la combustión del petróleo es la principal fuerza que mueve la economía, también lo es la más generadora de contaminantes y gases de invernadero.
Hasta la impronta de China en la economía mundial, el problema de la contaminación por combustión del petróleo ya era una muy seria amenaza al ambiente, por los impactos en la salud, los ecosistemas, el cambio climático y la economía. La posibilidad de mil millones de chinos con acceso a un automóvil movido a base de petróleo, complica la situación de la contaminación y demanda, de tal forma, que comienza a preocupar a los más recalcitrantes defensores del del petróleo y del modelo económico actual.
El "Efecto China" empieza a acelerar la crisis de disponibilidad del petróleo y los precios se disparan producto de una simple relación de mercado, a mayor demanda se produce escasez del producto y, por tanto, la subida de los precios. Pero la cosa no queda ahí, es que el problema va más allá, puede paralizar el mercado, causar un colapso del modelo actual sustentado en la globalización y lo peor congelar el planeta.
A consecuencia de ello, tendremos una aceleración de los cambios climáticos: incremento de los niveles oceánicos. ¿Cuántas islas perderemos en Kuna Yala o en otros territorios insulares? ¿Cuántas playas y territorios costeros desaparecerán bajo las aguas? ¿Qué pasará a esas poblaciones? Y los calentamientos oceánicos aceleraran la muerte de los ecosistemas coralinos con pérdidas de biodiversidad, disminución de las fuentes de oxígeno y captura de carbono. Finalmente, un nuevo período glacial afectará al mundo donde como uno de los más graves cabe mencionar que la faja cerealera de Estados Unidos y Europa ya no podrá serlo. ¿Apocalíptico? Bueno, se lo dejamos a su razonamiento.
Enfrentemos el problema en Panamá. Tenemos que retomar la planificación del desarrollo para que no volvamos a caer en las trampas de la economía totalmente liberalizada que nos llevó a una mayor dependencia del petróleo y el deterioro de la economía. Esto implica revisar el modelo económico y el papel de nuestro país en el concierto de la economía mundial, de manera que sin provocar un aislamiento, podamos orientar nuestra participación, en función de fortalezas.
Hay dos factores, además de la población, que identificamos dentro de nuestras fortalezas: el agua y nuestra posición geográfica. Panamá es un país hídrico por naturaleza, hay abundancia de agua y la misma está llamada a jugar el rol de principal generador energético; por otro lado, la posición geográfica, con el Canal, representa el sitio por excelencia para el tránsito y manejo de carga mundial. Agua y posición geográfica nos privilegian en la actual crisis.
Podemos decir, sin lugar a equivocarnos y sin temor al juicio histórico, que el agua es el petróleo de Panamá. En un horizonte de 20 años con metas progresivas, podemos generar toda la electricidad a base de hidroeléctricas a precios más económicos y sustituir el uso del petróleo en el parque automotriz. Producir hidrógeno, inicialmente, utilizando los valles de la demanda del parque generador hidroeléctrico, supliendo las necesidades en la medida que se van sustituyendo los automóviles movidos por petróleo a los impulsados por hidrógeno. Comenzar con el transporte colectivo y luego los camiones, equipos pesados y finalmente, los particulares. En las cocinas los nuevos sistemas serán a base de electricidad o hidrógeno con bajas sustantivas en los costos actuales del sistema a base de gas derivado del petróleo. Los motores de barcos, botes, etc., deberán utilizar combustible hidrógeno o electricidad, produciendo una verdadera revolución económica, que abaratarían los productos del mar, mercaderías, personas y turismo.
En el corto plazo, el Canal de Panamá, que tanta sangre y luchas costó su reversión, deberá jugar el rol de nuestro más preciado recurso natural. Es que, es junto al agua, nuestro "petróleo". Debemos incluir un factor de inflación-país en las tarifas del tránsito por el Canal. Periódicamente, revisar el costo del peaje, de manera que fluctúe en función de los incrementos del petróleo y las tecnologías. Los productos duraderos como automóviles, computadoras, refrigeradoras, equipos, etc., se calculan, en los países productores, en base a los costos de producción, ganancias y otros factores que incluyen la inflación, cambios tecnológicos, etc. ¿Por qué, entonces, el Canal no calcula sus peajes en base a la gama de factores que afectan su economía y ganancia? Para evitar la inestabilidad económica que generan las fluctuaciones del costo del petróleo, tenemos que adoptar un peaje flotante del tránsito por el Canal que nos permita introducir un factor deflacionario del diesel, que es el que mueve la economía.
(gdespaigne@hotmail.com, asvepa@todito.com)
Asociación Verde de Panamá (ASVEPA)
Si bien la energía derivada de la combustión del petróleo es la principal fuerza que mueve la economía, también lo es la más generadora de contaminantes y gases de invernadero.
Hasta la impronta de China en la economía mundial, el problema de la contaminación por combustión del petróleo ya era una muy seria amenaza al ambiente, por los impactos en la salud, los ecosistemas, el cambio climático y la economía. La posibilidad de mil millones de chinos con acceso a un automóvil movido a base de petróleo, complica la situación de la contaminación y demanda, de tal forma, que comienza a preocupar a los más recalcitrantes defensores del del petróleo y del modelo económico actual.
El "Efecto China" empieza a acelerar la crisis de disponibilidad del petróleo y los precios se disparan producto de una simple relación de mercado, a mayor demanda se produce escasez del producto y, por tanto, la subida de los precios. Pero la cosa no queda ahí, es que el problema va más allá, puede paralizar el mercado, causar un colapso del modelo actual sustentado en la globalización y lo peor congelar el planeta.
A consecuencia de ello, tendremos una aceleración de los cambios climáticos: incremento de los niveles oceánicos. ¿Cuántas islas perderemos en Kuna Yala o en otros territorios insulares? ¿Cuántas playas y territorios costeros desaparecerán bajo las aguas? ¿Qué pasará a esas poblaciones? Y los calentamientos oceánicos aceleraran la muerte de los ecosistemas coralinos con pérdidas de biodiversidad, disminución de las fuentes de oxígeno y captura de carbono. Finalmente, un nuevo período glacial afectará al mundo donde como uno de los más graves cabe mencionar que la faja cerealera de Estados Unidos y Europa ya no podrá serlo. ¿Apocalíptico? Bueno, se lo dejamos a su razonamiento.
Enfrentemos el problema en Panamá. Tenemos que retomar la planificación del desarrollo para que no volvamos a caer en las trampas de la economía totalmente liberalizada que nos llevó a una mayor dependencia del petróleo y el deterioro de la economía. Esto implica revisar el modelo económico y el papel de nuestro país en el concierto de la economía mundial, de manera que sin provocar un aislamiento, podamos orientar nuestra participación, en función de fortalezas.
Hay dos factores, además de la población, que identificamos dentro de nuestras fortalezas: el agua y nuestra posición geográfica. Panamá es un país hídrico por naturaleza, hay abundancia de agua y la misma está llamada a jugar el rol de principal generador energético; por otro lado, la posición geográfica, con el Canal, representa el sitio por excelencia para el tránsito y manejo de carga mundial. Agua y posición geográfica nos privilegian en la actual crisis.
Podemos decir, sin lugar a equivocarnos y sin temor al juicio histórico, que el agua es el petróleo de Panamá. En un horizonte de 20 años con metas progresivas, podemos generar toda la electricidad a base de hidroeléctricas a precios más económicos y sustituir el uso del petróleo en el parque automotriz. Producir hidrógeno, inicialmente, utilizando los valles de la demanda del parque generador hidroeléctrico, supliendo las necesidades en la medida que se van sustituyendo los automóviles movidos por petróleo a los impulsados por hidrógeno. Comenzar con el transporte colectivo y luego los camiones, equipos pesados y finalmente, los particulares. En las cocinas los nuevos sistemas serán a base de electricidad o hidrógeno con bajas sustantivas en los costos actuales del sistema a base de gas derivado del petróleo. Los motores de barcos, botes, etc., deberán utilizar combustible hidrógeno o electricidad, produciendo una verdadera revolución económica, que abaratarían los productos del mar, mercaderías, personas y turismo.
En el corto plazo, el Canal de Panamá, que tanta sangre y luchas costó su reversión, deberá jugar el rol de nuestro más preciado recurso natural. Es que, es junto al agua, nuestro "petróleo". Debemos incluir un factor de inflación-país en las tarifas del tránsito por el Canal. Periódicamente, revisar el costo del peaje, de manera que fluctúe en función de los incrementos del petróleo y las tecnologías. Los productos duraderos como automóviles, computadoras, refrigeradoras, equipos, etc., se calculan, en los países productores, en base a los costos de producción, ganancias y otros factores que incluyen la inflación, cambios tecnológicos, etc. ¿Por qué, entonces, el Canal no calcula sus peajes en base a la gama de factores que afectan su economía y ganancia? Para evitar la inestabilidad económica que generan las fluctuaciones del costo del petróleo, tenemos que adoptar un peaje flotante del tránsito por el Canal que nos permita introducir un factor deflacionario del diesel, que es el que mueve la economía.
(gdespaigne@hotmail.com, asvepa@todito.com)
Asociación Verde de Panamá (ASVEPA)