Enfermos saludables
Para algunos trabajadores sin escrúpulo que quieren cobrar su salario pero disfrutar de un agradable día de descanso, existe en Panamá el dinámico mercado negro de certificados médicos de incapacidad fraudulentos que se venden por una fracción de lo que recibe el obrero de ingreso por un día de trabajo. Las ganancias que produce este eficiente sistema se distribuye entre una complicada red de funcionarios vinculados a la salud, médicos, clínicas e intermediarios que, trabajando en las mismas empresas, se dedican a vincular la oferta con la demanda por una módica comisión. Este método, usado con bastante frecuencia en la empresa privada, permite que los empleados repitan la operación hasta dieciocho veces en un año, sin que se afecte su presupuesto si gozan de buena salud.
Los empresarios han tratado por todos los medios de evitar el perjuicio que representa la importante pérdida en términos de productividad, ideando incentivos a base de premios ofrecidos a los obreros que no utilicen los días de enfermedad reconocidos por la ley. Sin embargo, como las ausencias por enfermedad se acumulan hasta por tres años, lo que consiguen es que el trabajador reciba el premio un año por su asistencia perfecta y utilice en el siguiente el acumulado de los días no trabajados.
En el caso de los obreros dedicados a la cosecha del banano, el problema es aún mayor, porque los días de enfermedad se pagan de acuerdo al promedio ganado en la semana anterior, que puede haber incluido jugosos incentivos por productividad. Así, cuando se marchan por un día usando el certificado fraudulento, podría estar ganando más que lo que le correspondería si lo trabajaran. Por esta razón desde hace tiempo se ha denunciado que entre los médicos se disputa un nombramiento en las áreas bananeras, donde aparentemente reciben grandes beneficios con la venta de los certificados médicos brujos.
Es cierto que la ley contempla la necesidad de que el médico mantenga un registro de estos certificados con el diagnóstico correspondiente, y que mediante su firma se haga responsable del documento. Pero los procedimientos para comprobar lo anterior son tan complicados, lentos y engorrosos, que pocas veces los empresarios se animan a comenzar un proceso que tiene pocas probabilidades de culminar con la aplicación de la justicia.
Afortunadamente, las cosas parecen haber cambiado, y un grupo de estos mercaderes de la salud dedicado a la obtención, falsificación y confección fraudulenta de certificados médicos de incapacidad en la Caja de Seguro Social, acaba de ser detenido para su investigación como resultado de las denuncias recibidas. Esperamos que esta vez se aplique todo el peso de la ley sobre los que resulten culpables de crear enfermedades en enfermos que gozan de buena salud.
Los empresarios han tratado por todos los medios de evitar el perjuicio que representa la importante pérdida en términos de productividad, ideando incentivos a base de premios ofrecidos a los obreros que no utilicen los días de enfermedad reconocidos por la ley. Sin embargo, como las ausencias por enfermedad se acumulan hasta por tres años, lo que consiguen es que el trabajador reciba el premio un año por su asistencia perfecta y utilice en el siguiente el acumulado de los días no trabajados.
En el caso de los obreros dedicados a la cosecha del banano, el problema es aún mayor, porque los días de enfermedad se pagan de acuerdo al promedio ganado en la semana anterior, que puede haber incluido jugosos incentivos por productividad. Así, cuando se marchan por un día usando el certificado fraudulento, podría estar ganando más que lo que le correspondería si lo trabajaran. Por esta razón desde hace tiempo se ha denunciado que entre los médicos se disputa un nombramiento en las áreas bananeras, donde aparentemente reciben grandes beneficios con la venta de los certificados médicos brujos.
Es cierto que la ley contempla la necesidad de que el médico mantenga un registro de estos certificados con el diagnóstico correspondiente, y que mediante su firma se haga responsable del documento. Pero los procedimientos para comprobar lo anterior son tan complicados, lentos y engorrosos, que pocas veces los empresarios se animan a comenzar un proceso que tiene pocas probabilidades de culminar con la aplicación de la justicia.
Afortunadamente, las cosas parecen haber cambiado, y un grupo de estos mercaderes de la salud dedicado a la obtención, falsificación y confección fraudulenta de certificados médicos de incapacidad en la Caja de Seguro Social, acaba de ser detenido para su investigación como resultado de las denuncias recibidas. Esperamos que esta vez se aplique todo el peso de la ley sobre los que resulten culpables de crear enfermedades en enfermos que gozan de buena salud.