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Enfocando la crisis de salud


Nuestros fracasos en el perfeccionamiento de las instituciones se deben a que en la conducción se introducen quienes no creen en la función pública; o sea, zorros en custodia del gallinero.
EL DEBATE extraviado. Asistimos al debate sobre las medidas para proteger la funcionalidad del sistema de salud aumentando su aceptación social. La controversia toma ribetes técnicos alrededor de los requerimientos de la demanda, en términos de oportunidad y equidad del acceso a los servicios; de las exigencias del sistema, en términos de eficacia, eficiencia; y de efectividad e impacto como resultado final. No obstante, a las propuestas les falta territorialidad, evitando reproducir la Autoridad Sanitaria de Chile.
La ciencia no reconoce fronteras, pero esto no es ciencia pura, sino gerencia, debiendo referirse a un ámbito determinado.
Latinoamérica es subadministrada, este rasgo produce gestiones gubernativas de desaciertos y omisiones en la provisión de resguardos sociales. Esto los panameños lo perciben como desprotección de la salud y vida de los ciudadanos. Al no tomarse eso en cuenta, los análisis en torno a la ANAS pecan por su carácter unilateral o excesivamente instrumental.
Petición de principios. Cuando una discusión se enmaraña es juicioso que los polemistas reflexionen porqué discuten. ¿Por qué hacemos salud pública? La salud pública se basa en la certeza de que -más allá de nuestra cárcel corporal- la salud individual se determina en la comunidad y en el ambiente. Por eso, toda reforma debe pensar el entorno que necesitamos modificar. Por tanto, me asombra no encontrar alusiones a los requerimientos y tareas del desarrollo nacional.
Lo moral y lo útil. Dos parámetros proponemos para abordar la crisis del sector: Lo moral para juzgar al pasado y lo útil para construir el futuro. En el debate, utilizaremos una pregunta para que nos oriente en la elaboración de la propuesta. ¿Para qué debe servir la reforma? Si respondemos que para construir servicios aceptables, la respuesta será parcial, por lo tanto, incorrecta.
Toda construcción debe pensarse en términos de desarrollo, tener como norte la optimización del trabajo y de toda actividad conveniente para el desarrollo del país. Si pensamos en desarrollo, debemos saber que éste es desigual y por tanto la acción debe enfocarse a borrar diferencias. Esto vale tanto para el trabajo en sectores económicos, como en Salud y Educación.
Las tareas nacionales. Debemos debatir acerca del rol de la salud pública en la elevación del país, desde su condición subdesarrollada hacia estadios superiores. Primero es preciso establecer diferencias cualitativas entre los que es país rico y país desarrollado: La condición de desarrollado la da el carácter homogéneo de la acumulación material y cultural de las diversas partes del país. No existen regiones de desarrollo diferenciado en un país desarrollado.
En el desarrollo, los países difieren entre sí por su acumulación y nivel de crecimiento. De esto se desprende que en el subdesarrollo la tarea fundamental es borrar las diferencias. El énfasis debe darse en educación y en salud. La tarea de la salud pública debe ser la de contribuir borrando las diferencias.
Una mirada a las regiones de Panamá apuntará a la dificultad de radicar agentes motores del desarrollo en las regiones postergadas, porque ese retraso opera contra la radicación de los recursos humanos. Eso sólo se puede abordar con políticas de personal.
Para impulsar una política de integración de recursos es necesario tener comprensión de que los ahorros tienen como objetivo impulsar la extensión de coberturas, no el pago de nuevas deudas; para hablar de equidad no basta invocar las necesidades de quien no tiene servicios, puesto que también requiere trato justo quien ha pagado los servicios con creces, pero sus demandas no se satisfacen con el objeto de darle solución externalizada.
Demostrado ya el fracaso internacional de la flexibilización laboral en la función pública, se infiere que el país necesita de las carreras en los servicios públicos, y como primera prioridad, se destacan las carreras en el sector salud. En estos casos es recomendable apelar a estímulos a través del escalafón objetivado hacia la meta del desarrollo.
El enfoque del desarrollo. Los recursos humanos deben enfocarse en la aplicación de una política con objetivos hacia el desarrollo. Esta debe ir dirigida a dos blancos:
1-Borrar la diferencia entre el país y el exterior dedicando recursos a la investigación. Incorporar novedades del exterior y desarrollar investigaciones propias.
2- Borrar las diferencias dentro del país promoviendo las regiones postergadas.
La política sanitaria debe dirigirse a radicar servicios en áreas postergadas. Por tanto, promoverá, mediante puntuación ponderada, el servicio prestado en áreas rurales postergadas y en áreas urbano marginal.
La confianza en los instrumentos de superación es esencial para el trabajador de la salud.
Por lo anterior, el eje de la política del Estado debe ser las carreras de la función pública. Toda reforma con tecnicismos que no se elabore alrededor de la misión de desarrollo, que precarice la función laboral, sin contemplar la dedicación y compromiso con el desarrollo, garantizados en una estructura de Servicio de Función Pública ataca, por omisión o intención, el surgimiento de una estrategia nacional de desarrollo con independencia. Será una propuesta para intereses ajenos y no los públicos.
¡Sólo a partir de que sean fijados los objetivos de desarrollo puede empezarse a discutir el financiamiento del sistema!

101 años de Panamá América

 
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