Enfoque empirista en lo constitucional
En la Ciencia Política, desde hace más de un siglo, se superó el enfoque unilateral y reduccionista que tenía la superestructura política como un escenario donde las contradicciones se explicaban por la dinámica de la estructura o base material de la sociedad.
Actualmente se tiene como una verdad de a puño que el ámbito del derecho, la ideología y la religión operan con grados importantes de lógica propia.
En otras palabras, tienen su propia dinámica que también incide y determina el mundo de la economía. Con justa razón se señala que el mejor escenario para la reproducción de capital es el funcionamiento de una democracia óptima.
Lo anterior es lo que nos lleva a sostener que la necesidad de nuevos paradigmas constitucionales se constituye, a su vez, en un elemento imprescindible para el funcionamiento y la reproducción de la estructura, o si se quiere, la base material de la sociedad.
En esta correlación estructura-superestructura es donde se resuelven los temas relacionados con el poder. Con justa razón se dice entonces que los debates constitucionales procuran la adecuada correspondencia entre la base material de la sociedad y las respectivas instancias del bloque superestructural.
Ello es la metodología que nos permite entender el creciente desgaste que vienen enfrentando nuestras instituciones jurídicas, al igual que otras que conforman el escenario superestructural.
El análisis precedente es el que nos permite acotar que el debate constitucional está contaminado de cierto pragmatismo empírico, en tanto que se centraliza en determinadas y específicas reformas a realizar en el texto constitucional actual sin haber pasado como cuestión de previo pronunciamiento relativo a una caracterización de lo que es el Estado actual, sus debilidades, su carencia o su probable fortaleza.
Eso nos lleva a las siguientes interrogantes:
De lo que se trata entonces, parafraseando a Antonio Gramsci, es cómo lograr que el bloque histórico (estructura-superestructura) funcione armoniosamente.
Debatir reformas o cambios constitucionales integrales sin que se haga esta discusión en torno a los correlatos que mantienen al bloque histórico disfuncionando, es como poner la carreta delante de los bueyes, lo que da cuenta de un debate meramente empírico y pragmático que no aborda intoto la problemática del tema superestructural y su relación con la base material de la sociedad.
Tienen la palabra los constitucionalistas panameños....la necesidad de nuevos paradigmas constitucionales se constituye, a su vez, en un elemento imprescindible para el funcionamiento y la reproducción de la estructura, o si se quiere, la base material de la sociedad.
Advirtió que los estudiantes retenidos y con mayoría edad tendrán que responder a la ley. "Es una barbarie la actuación de algunos de estos estudiantes", destacó.
La ministra informó que el Ministerio de Educación podrá prolongar la suspensión de las clases en estos planteles, si no se ha reestablecido el clima de normalidad que propicie el desarrollo efectivo de las labores educativas.
Actualmente se tiene como una verdad de a puño que el ámbito del derecho, la ideología y la religión operan con grados importantes de lógica propia.
En otras palabras, tienen su propia dinámica que también incide y determina el mundo de la economía. Con justa razón se señala que el mejor escenario para la reproducción de capital es el funcionamiento de una democracia óptima.
Lo anterior es lo que nos lleva a sostener que la necesidad de nuevos paradigmas constitucionales se constituye, a su vez, en un elemento imprescindible para el funcionamiento y la reproducción de la estructura, o si se quiere, la base material de la sociedad.
En esta correlación estructura-superestructura es donde se resuelven los temas relacionados con el poder. Con justa razón se dice entonces que los debates constitucionales procuran la adecuada correspondencia entre la base material de la sociedad y las respectivas instancias del bloque superestructural.
Ello es la metodología que nos permite entender el creciente desgaste que vienen enfrentando nuestras instituciones jurídicas, al igual que otras que conforman el escenario superestructural.
El análisis precedente es el que nos permite acotar que el debate constitucional está contaminado de cierto pragmatismo empírico, en tanto que se centraliza en determinadas y específicas reformas a realizar en el texto constitucional actual sin haber pasado como cuestión de previo pronunciamiento relativo a una caracterización de lo que es el Estado actual, sus debilidades, su carencia o su probable fortaleza.
Eso nos lleva a las siguientes interrogantes:
¿Cómo perfeccionar el Estado y la democracia en Panamá?;
¿Qué tipo de correlaciones sociales y políticas se tendrá que impregnar al Estado?;
¿Queremos un Estado que únicamente garantice la reproducción material de la sociedad o dotarlo de principios nucleares centrado en la libertad, la igualdad y el respeto por los derechos humanos?;
¿Cómo lograr en la norma constitucional estas correlaciones entre economía, derecho e ideología?
De lo que se trata entonces, parafraseando a Antonio Gramsci, es cómo lograr que el bloque histórico (estructura-superestructura) funcione armoniosamente.
Debatir reformas o cambios constitucionales integrales sin que se haga esta discusión en torno a los correlatos que mantienen al bloque histórico disfuncionando, es como poner la carreta delante de los bueyes, lo que da cuenta de un debate meramente empírico y pragmático que no aborda intoto la problemática del tema superestructural y su relación con la base material de la sociedad.
Tienen la palabra los constitucionalistas panameños....la necesidad de nuevos paradigmas constitucionales se constituye, a su vez, en un elemento imprescindible para el funcionamiento y la reproducción de la estructura, o si se quiere, la base material de la sociedad.
Advirtió que los estudiantes retenidos y con mayoría edad tendrán que responder a la ley. "Es una barbarie la actuación de algunos de estos estudiantes", destacó.
La ministra informó que el Ministerio de Educación podrá prolongar la suspensión de las clases en estos planteles, si no se ha reestablecido el clima de normalidad que propicie el desarrollo efectivo de las labores educativas.