Enfoque reduccionista del estado neoliberal y la democracia
El perfeccionamiento de la democracia, está íntimamente relacionado con la realización y constitución de un auténtico Estado nacional. Uno de los grandes problemas del déficit del Estado de hoy, es su insuficiente capacidad para realizar como tal. La concepción neoliberal ha convertido a nuestros estados nacionales reproductores de formas económicas y conductas sociales que faciliten los niveles de acumulación y reproducción de capital que caracterizan el sistema económico mundial. De allí, que suele ocurrir que estos responden a un interés que no necesariamente se corresponde con lo nacional. Los términos y condiciones de referencia del Ethos económicos están dirigidos a producir niveles de excedentes que van a parar precisamente a los sectores sociales-empresariales, que en el plano interno abanican tales relaciones económicas. No resulta una casualidad que sean precisamente estos sectores económicos los que en el plano de la vida nacional, reproducen y defienden el carácter neoliberal de la economía. Como es fácil colegir, se trata de un sector comercial y financiero poderoso, que a pesar de que no se encuentra debidamente representado en la administración del Estado (gobierno), no por ello, deja de ser hegemónico y sus actuaciones de clases trascienden como políticas de Estado.
Ahora bien, sucede a veces que no siempre Estado y gobierno marchan coherentemente. Puede ocurrir desfases que prefiguran futuras rupturas con los denominados grupos y sectores económicamente hegemónicos, que anticipan eventuales crisis sociales. La magnitud y profundidad de tales procesos y sus soluciones, viene determinada por la capacidad de los interlocutores de las partes en conflictos de construir correlaciones de fuerzas, que permitan revertir cualitativamente el rumbo que le han imprimido las fuerzas hegemónicas. No es fácil sobre todo, para gobiernos populistas o neopopulistas, que se hacen del poder, montado en la cresta de una masa descontenta y desorganizada.
El gobierno de Panamá, es un ejemplo de lo señalado. Dice querer revertir el carácter neoliberal del Estado, sin embargo, se presenta incapaz de concertar sectores y clases sociales organizadas que pudieren facilitar tal empeño. No tiene claro, cuales son los caminos que conduce a la perfección y consolidación de la democracia. Enfrenta las limitaciones propias de un gobierno sin una coherente estrategia de poder y prisionero de un discurso retórico, que no va más allá, de lo que le permite, el Estado que dice representar.
Las contradicciones descritas dificultan y limitan el desarrollo de la democracia panameña. Tal vez lo positivo de toda esta situación, es que provee condiciones, donde el desencanto a los proyectos y propuestas, tanto populistas como neoliberales, por parte de las grandes mayorías esta a la vista, lo que abre perspectivas renovadoras y verdaderamente democráticas. ¡Así son las contradicciones!
Ahora bien, sucede a veces que no siempre Estado y gobierno marchan coherentemente. Puede ocurrir desfases que prefiguran futuras rupturas con los denominados grupos y sectores económicamente hegemónicos, que anticipan eventuales crisis sociales. La magnitud y profundidad de tales procesos y sus soluciones, viene determinada por la capacidad de los interlocutores de las partes en conflictos de construir correlaciones de fuerzas, que permitan revertir cualitativamente el rumbo que le han imprimido las fuerzas hegemónicas. No es fácil sobre todo, para gobiernos populistas o neopopulistas, que se hacen del poder, montado en la cresta de una masa descontenta y desorganizada.
El gobierno de Panamá, es un ejemplo de lo señalado. Dice querer revertir el carácter neoliberal del Estado, sin embargo, se presenta incapaz de concertar sectores y clases sociales organizadas que pudieren facilitar tal empeño. No tiene claro, cuales son los caminos que conduce a la perfección y consolidación de la democracia. Enfrenta las limitaciones propias de un gobierno sin una coherente estrategia de poder y prisionero de un discurso retórico, que no va más allá, de lo que le permite, el Estado que dice representar.
Las contradicciones descritas dificultan y limitan el desarrollo de la democracia panameña. Tal vez lo positivo de toda esta situación, es que provee condiciones, donde el desencanto a los proyectos y propuestas, tanto populistas como neoliberales, por parte de las grandes mayorías esta a la vista, lo que abre perspectivas renovadoras y verdaderamente democráticas. ¡Así son las contradicciones!