Enfrentar la impunidad
"No existe crimen más grande que aquel que se perpetra a conciencia de su impunidad". Hobbes (Leviathan). Hace unas semanas en Guatemala ocurrió un hecho insólito para ese país y para otras naciones; un grupo de altos militares empezaron a ser juzgados como autores intelectuales por el atroz asesinato de la antropóloga Myrna Mack. Mejor aún, fueron enviados a prisión preventiva el primer día de las audiencias. El Tribunal Tercero de Sentencia, presidido por la jueza Morelia Río, tiene a su cargo el proceso que sindica de ordenar el crimen al general Édgar Augusto Godoy Gaitán y a los coroneles Juan Valencia Osorio y Juan Guillermo Oliva Carrera. Ya está purgando su pena por 30 años de prisión Noel de Jesús Beteta Álvarez -activo como miembro del Estado Mayor Presidencial- de ser el autor material del crimen acaecido el 11 de septiembre de 1990. La querellante Helen Mack (hermana de Mirna) acusa a los tres militares de ser autores intelectuales por ser los superiores jerárquicos de Beteta.
Myrna Mack, antropóloga guatemalteca, fue asesinada de 27 puñaladas por el ejército, por el crimen de ser autora de una investigación sobre los desplazados producto de la guerra, evidenciando la persecución que éstos sufrían por parte de los militares, según declaró en el juicio Mons.Cabrera, Obispo del Quiché.
Helen declaró a los medios de comunicación que "el fallo del tribunal confirma el precedente de que los militares ya no pueden seguir gozando del fuero militar que en el pasado les permitió cometer toda clase de abusos y gozar de innumerables privilegios al amparo de la impunidad que se recetaban".
La Comisión para el Esclarecimiento Histórico de ese país estableció que más de doscientas mil personas habían sido víctimas de «desaparición» o ejecución extrajudicial en los años que había durado el conflicto, y que la mayoría de estas gravísimas violaciones fueron cometidas por el ejército guatemalteco y los grupos paramilitares. Los expertos creen que actualmente hay más de 800 cementerios clandestinos con cadáveres de víctimas de matanzas.
El movimiento de Derechos Humanos afirma que "El fortalecimiento de la justicia implica también hacer manifiesta la voluntad política de romper la impunidad, contribuyendo con el avance de todos los casos penales relativos a violaciones de derechos humanos como el caso de Mirna Mack, y masacres como: Dos Erres, Xamán, Río Negro, Plan de Sánchez.
Es importante para el futuro de la paz, la democracia y la consolidación del estado de derecho el revertir el proceso de remilitarización en Guatemala y garantizar el fortalecimiento del poder civil para evitar casos de violencia contra la población, tales como el Caso Mack y el Caso Gerardi.
La impunidad es un fenómeno que implica dejar sin castigo a culpables de crímenes o delitos, que afectan a individuos y grupos sociales, que se imponen en forma repetida y dominante, generando incertidumbre a propósito de la confianza en el proceso político social.
Entendemos también por impunidad, toda situación objetiva de tolerar y dejar intactas las estructuras y actitudes que han hecho posibles tales crímenes y eludir una responsabilidad elemental frente al futuro, la de salvaguardar los valores básicos de la convivencia civilizada.
Se evidencia, por parte del discurso dominante, una tendencia al olvido y una actitud de seudo-pacificación bajo el argumento de que hurgar en el pasado buscando castigo a culpables, revela simplemente una conducta de rencor y resentimiento social. Sin embargo, contrariamente a esta interpretación: la pretensión de olvidar los crímenes cometidos, implica por un lado, minimizarlos, y considerarlos como una manifestación más de una larga tradición de violencia política; y por otro lado, promueve la repetición de estos crímenes al obstaculizar el recuerdo de la destrucción social que han generado. A su vez, si no concurren el reconocimiento del agresor y la voluntad del agredido es imposible perdonar.
Tres elementos fueron pilares básicos de los regímenes militares, pero muchos elementos perviven en regímenes democráticos: impunidad, miedo y prebendarismo, creándose una sociedad donde se invirtieron los valores, lo cual permitió que la corrupción penetrase en todos los niveles de la relación social, se podría decir que se volvió un modo de vida, se naturalizó. (Carlos Portillo)
Hoy el ejemplo de Guatemala, país que ha vivido mucho más duramente la impunidad producto de la fuerza, es una señal de que la impunidad puede ser enfrentada. Los temas pendientes en Panamá (muertos, desaparecidos de la dictadura y de la invasión) deben verse bajo esta luz, pero no sólo ubicando como un flagelo la impunidad producto de la represión, sino también la impunidad en los otros aspectos de la vida social que nos laceran y desafían a enfrentarlas y superarlas constructivamente.
Myrna Mack, antropóloga guatemalteca, fue asesinada de 27 puñaladas por el ejército, por el crimen de ser autora de una investigación sobre los desplazados producto de la guerra, evidenciando la persecución que éstos sufrían por parte de los militares, según declaró en el juicio Mons.Cabrera, Obispo del Quiché.
Helen declaró a los medios de comunicación que "el fallo del tribunal confirma el precedente de que los militares ya no pueden seguir gozando del fuero militar que en el pasado les permitió cometer toda clase de abusos y gozar de innumerables privilegios al amparo de la impunidad que se recetaban".
La Comisión para el Esclarecimiento Histórico de ese país estableció que más de doscientas mil personas habían sido víctimas de «desaparición» o ejecución extrajudicial en los años que había durado el conflicto, y que la mayoría de estas gravísimas violaciones fueron cometidas por el ejército guatemalteco y los grupos paramilitares. Los expertos creen que actualmente hay más de 800 cementerios clandestinos con cadáveres de víctimas de matanzas.
El movimiento de Derechos Humanos afirma que "El fortalecimiento de la justicia implica también hacer manifiesta la voluntad política de romper la impunidad, contribuyendo con el avance de todos los casos penales relativos a violaciones de derechos humanos como el caso de Mirna Mack, y masacres como: Dos Erres, Xamán, Río Negro, Plan de Sánchez.
Es importante para el futuro de la paz, la democracia y la consolidación del estado de derecho el revertir el proceso de remilitarización en Guatemala y garantizar el fortalecimiento del poder civil para evitar casos de violencia contra la población, tales como el Caso Mack y el Caso Gerardi.
La impunidad es un fenómeno que implica dejar sin castigo a culpables de crímenes o delitos, que afectan a individuos y grupos sociales, que se imponen en forma repetida y dominante, generando incertidumbre a propósito de la confianza en el proceso político social.
Entendemos también por impunidad, toda situación objetiva de tolerar y dejar intactas las estructuras y actitudes que han hecho posibles tales crímenes y eludir una responsabilidad elemental frente al futuro, la de salvaguardar los valores básicos de la convivencia civilizada.
Se evidencia, por parte del discurso dominante, una tendencia al olvido y una actitud de seudo-pacificación bajo el argumento de que hurgar en el pasado buscando castigo a culpables, revela simplemente una conducta de rencor y resentimiento social. Sin embargo, contrariamente a esta interpretación: la pretensión de olvidar los crímenes cometidos, implica por un lado, minimizarlos, y considerarlos como una manifestación más de una larga tradición de violencia política; y por otro lado, promueve la repetición de estos crímenes al obstaculizar el recuerdo de la destrucción social que han generado. A su vez, si no concurren el reconocimiento del agresor y la voluntad del agredido es imposible perdonar.
Tres elementos fueron pilares básicos de los regímenes militares, pero muchos elementos perviven en regímenes democráticos: impunidad, miedo y prebendarismo, creándose una sociedad donde se invirtieron los valores, lo cual permitió que la corrupción penetrase en todos los niveles de la relación social, se podría decir que se volvió un modo de vida, se naturalizó. (Carlos Portillo)
Hoy el ejemplo de Guatemala, país que ha vivido mucho más duramente la impunidad producto de la fuerza, es una señal de que la impunidad puede ser enfrentada. Los temas pendientes en Panamá (muertos, desaparecidos de la dictadura y de la invasión) deben verse bajo esta luz, pero no sólo ubicando como un flagelo la impunidad producto de la represión, sino también la impunidad en los otros aspectos de la vida social que nos laceran y desafían a enfrentarlas y superarlas constructivamente.