Enmascarados
En múltiples ocasiones nos hemos referido a la necesidad de perseguir en toda acción callejera, prioritariamente, a los enmascarados. Cuando se sale en esa forma, cada uno de los sujetos que así se presentan, va con el preconcebido propósito de realizar acciones de las que tiene conciencia que son delictivas y se cubre el rostro para asegurarse impunidad.
No hemos podido lograr que se nos escuche, pero se hace imperativo que se comprenda cuán peligrosa es la aparición de enmascarados en las vías públicas, cualquiera que haya sido el motivo para lanzarse a ellas. Conviene también que las autoridades comprendan que los ciudadanos tenemos derecho a verle la cara a los malhechores que son apresados tras la comisión de graves delitos y no deben permitirles que se oculten los rostros, sea con las manos o con sus camisas. En caso de fuga de un criminal peligroso, muchos serían los que podrían identificarlo para informar sobre su paradero.