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Enojo por publicación en “Doña Perla”


La presente notificación tiene como objetivo dejar sentado mi más profunda decepción con una publicación emitida por uno de sus diarios, El Panamá América, donde se ha irrespetado y se ha denigrado mi persona porque, sencillamente, luzco una barba. En la columna de la señorita Doña Perla del día 9 de septiembre, se utilizó un calificativo injurioso y transcribo la cita para que quede claro el nivel de irresponsabilidad y falta a la ética que el director de su diario, Guido Rodríguez, permitió sin ningún menoscabo: "La primera impresión sí cuenta. Johny Mosquera, bien ensacado e impecable, logró que Balbina hablara primero a TVN. ¿Será que se asustó al ver a Víctor Mojica, que más bien parecía un malandro con esa barba crecida?".

La palabra "malandro", según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, significa delincuente. Me pregunto, ¿el periodista anónimo que escribió la oscura glosa verificó mis antecedentes penales antes de cometer esa acción? No tengo ningún antecedente penal registrado en mi vida, por lo que considero que la publicación afecta mi honor. Pero no sólo eso; sino que también ha quedado en evidencia que a la señorita Doña Perla le han dado la responsabilidad de dirigir una columna, sin que ella conozca el manejo real del idioma, lo que es de extrema gravedad para quien ejerza la sagrada profesión del periodismo. Y es que quien no tiene el mínimo conocimiento de la palabra, entonces se convierte en un enredador empedernido (en este caso enredadora empedernida), con intenciones oscuras y malsanas.

Pero también llama la atención que el abogado Rodríguez, director de su diario, siendo presidente del Comité de Ética del Consejo Nacional de Periodismo, haya permitido tal irresponsabilidad. No se puede jugar con la integridad de las personas porque resulta atractivo para los lectores o porque, sencillamente, hay que seguir cultivando estereotipos discriminatorios. Acaso llevar una barba es sinónimo de delincuente, o es que el director de su periódico está acostumbrado a ejercer el oficio sobre la base de los estereotipos y no sobre la esencia de la objetividad, que es el punto fundamental y central del periodismo. Juzgaron por apariencia sin contrastar los efectos de su publicación y ese día todos los lectores de su diario a nivel nacional pensaron equivocadamente que este periodista es un "malandro" porque así lo quiso hacer ver esta columna, que se escuda en el anonimato y el bochinche mediático. Muchísimos hombres ilustres a nivel mundial, y en este país llevan barba, y eso no significa para nada que sean "malandros".

Es una irresponsabilidad a todas luces permitir semejante publicación. Elevaré mi disconformidad a las autoridades encargadas de velar por el honor y la integridad de las personas, ya que considero que la publicación falsa merece una sanción ejemplar, porque el oficio del periodismo se debe respetar para garantizar el bienestar de la sociedad. Es una lástima que su prestigioso medio de comunicación haya incurrido en esta injuria premeditada. Atentamente,

Nota del director

La Columna de Doña Perla hace parte del Suplemento de Farándula Ey!, y ha venido a llenar un espacio crítico en el periodismo nacional. El objetivo es el de hacer observaciones constructivas que promuevan el mejoramiento de la calidad en el espectáculo y la farándula local aunque, en ocasiones, pueden herirse suceptibilidades.

El mismo día que apareció la columna y antes de recibir la carta de réplica, se llamó la atención de los editores del Suplemento Ey! solicitándoles ser mucho más cuidadosos con la terminología utilizada en la columna de Doña Perla.

101 años de Panamá América

 
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