Enrique Heine 1770 - 1831
Este famoso poeta alemán que pertenecía a una familia de banqueros, tuvo un tío muy rico que no lo tomó en cuenta en su testamento por haberse dedicado a la literatura. Una vez enterado de eso, dijo: -Tengo ahora el derecho a ser inmortal; he comprado en dieciséis millones mi asiento en el Parnaso.
De origen judío se convirtió al cristianismo y lo explicaba diciendo: - Así en el otro mundo no me encontraré con ninguno de mis parientes.
Desterrado de Alemania por razones políticas llegó a decir: - El destierro me sienta muy bien, puesto que siempre me ha costado mucho digerir las salchichas y la cerveza que son las únicas cosas alemanas que me gustan. -
Cayó enfermo y al médico que lo atendía le preguntó si creía que la quedaba aún bastante tiempo de vida. Le respondió que sí, y Heine le dijo: - No se lo diga a mi mujer, por favor. No le quitemos su única esperanza.
Cuando ya estaba en estado de gravedad su esposa intentó convencerlo para que se pusiera en paz con Dios y le respondió: - No te preocupes. Dios me perdonará. - - ¿ Y si no te perdona … - Si, mujer; ese es su oficio. - Y murió plácidamente.