Enseñar para ganar un arbitraje internacional
Comúnmente se escucha que Panamá fracasa en los procesos internacionales que enfrenta por no organizar ni argumentar su defensa de manera adecuada. El desconocimiento de las normas aplicables y la inhabilidad en el manejo del procedimiento, entre otras fallas, han resultado en la acostumbrada condena al pago de millones de balboas en concepto de indemnizaciones que tribunales internacionales han ordenado al Estado a través de sentencias y laudos arbitrales.
Se asume con frecuencia que los abogados panameños no se especializan en el funcionamiento de esos tribunales ni en el estudio del Derecho Internacional, del arbitraje y la lex mercatoria empleada comercialmente. De poseer alguna, su experiencia ante tribunales internacionales es reducida. El escaso interés en los procesos internacionales y su derecho correspondiente tiene raíz en una preparación universitaria que nacionalmente puede brindar una oferta educativa superior.
La disponibilidad de material actualizado sobre el desarrollo de normas y práctica forense, acompañada de un mayor número de horas de clase, de mejores rendimientos académicos, de ejercicios periódicos a través de casos simulados y de incentivos tangibles a los estudiantes de Derecho, son condiciones fundamentales en una completa formación profesional.
El aprendizaje avanzado del Derecho Internacional aplicado en la práctica cuenta en especial con la facilidad de herramientas que desde hace años se encuentran a disposición de las cada vez más numerosas facultades y escuelas de Derecho, pero que pobre y raramente se utilizan en nuestro medio.
Se destaca entre esas herramientas a una eventual participación calificada -junto a una esmerada preparación requerida- de futuros abogados panameños en la competencia de conocimiento teórico y práctico más prestigiosa de estudiantes de Derecho que se realiza en el mundo. Denominada "The Philip C. Jessup International Law Moot Court Competition" en honor al Profesor Philip C. Jessup (1897-1986), juez de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya (1961-70), esta exigente competencia internacional cuenta con la participación de unos 2,500 estudiantes de más de 550 instituciones universitarias de cerca de 100 países. Es organizada y auspiciada anualmente en la ciudad de Washington por la Asociación de Estudiantes de Derecho Internacional y la Sociedad Americana de Derecho Internacional.
La competencia consiste en el análisis de una demanda y de su contestación entre dos partes en un caso internacional ficticio, a cargo de un equipo de estudiantes en representación de cada parte. Los alegatos a favor y en contra, en inglés, comprenden informes escritos y un debate oral ante la "Corte", los cuales son rigurosamente evaluados en las distintas etapas de clasificación por expertos en Derecho Internacional. Las rondas eliminatorias progresan hasta una ronda final que enfrenta a los dos mejores equipos. Aquí la "Corte" de tres miembros es regularmente integrada por un Juez de la CIJ o de la Corte Suprema de Estados Unidos. La ronda final de 2007, entre la Universidad de Sydney y el King’s College de Londres, fue celebrada con nuevo éxito en Washington el pasado 31 de marzo.
Durante los últimos años la participación de estudiantes de países latinoamericanos como Venezuela, México y Argentina ha sido extraordinaria. En 1997, los venezolanos de la Universidad Católica Andrés Bello se convirtieron en el primer equipo regional e hispanoparlante en ganar la competencia y conquistar su máximo galardón, la Copa Jessup.
Por significativo, es imposible obviar el hecho que el equipo panameño obtuvo el año pasado la posición 99 de entre 99 participantes.
Habiendo recibido la calificación más baja de todos los equipos - solo 2 puntos de un máximo de 36 y ninguna ronda ganada, con lo que Panamá quedó en el último lugar - este bajísimo resultado demuestra que las facultades y escuelas de Derecho panameñas tienen todavía un largo camino por recorrer en la enseñanza del Derecho Internacional y de los procesos internacionales en particular.
Los estudiantes universitarios también tienen su cuota de responsabilidad con un aprendizaje más riguroso de esas materias y un estudio profundo del inglés como instrumento de práctica internacional, conocimientos que les serán de gran beneficio a lo largo de toda su carrera profesional.
Con esfuerzo, los estudiantes panameños pueden alcanzar a futuro mejores resultados en ésta o cualquier otra competencia internacional, reflejando con su éxito un verdadero progreso de la enseñanza universitaria en Panamá. Dependerá de la calidad de la enseñanza, al igual que del activo patrocinio, de las facultades y escuelas de Derecho, así como de los estudiantes que rindan para competir a tan alto nivel académico, que esta ventajosa herramienta de aprendizaje y experiencia sea aprovechada para algún día lograr ese reconocimiento mundial por toda superación merece.
Mientras tanto, de mantenernos en una última posición como la merecida de 99 entre 99 participantes en la competencia Jessup, será innecesario preguntarnos por qué Panamá pierde repetidamente sus casos y arbitrajes internacionales.
Los materiales del vestíbulo principal variaron, pues se colocó mármol en el área central, pero enmarcado con un cintón de granito.
Varias piezas de una columna del vestíbulo se trabajaron con un bisturí hasta encontrar la coloración original.
El arquitecto restaurador de Ingeniería del MEDUCA informó que las columnas fueron decoradas con ornamentos de flores tropicales.
Se observó que la cabeza de un cerdo en la pared contrasta armónicamente con la vegetación y fauna tropical.
Mientras que a las puertas de caoba nacional, instaladas a principio de siglo, se les hicieron algunos arreglos. Otras, por el deterioro, fueron sustituidas.
Ahora todos los salones del colegio tienen acondicionadores de aire. Se instaló uno digital que permite graduar la temperatura del aula.
Pero, los trabajos van más allá de la simple restauración.
Se conoció que contarán con un moderno sistema para conectarse a internet.
Por otro lado, los baños interiores fueron modernizados y se incorporaron unos para discapacitados.
El sistema de iluminación es nuevo.
El arquitecto Sued explicó que fue difícil restaurar el cielo raso decorativo del Aula Máxima, por un desnivel que presentaba.
Con el tiempo, la estructura que sostenía las maderas cedió 13 centímetros, por lo que se cambió a acero.
Gran parte del cielo raso del edificio es de metal pintado de blanco, pero curiosamente, por muchos años se creyó que era de yeso.
Lo que se hizo fue detallado y se contó con estudios de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), que le garantizarán unos 75 años más.
Se asume con frecuencia que los abogados panameños no se especializan en el funcionamiento de esos tribunales ni en el estudio del Derecho Internacional, del arbitraje y la lex mercatoria empleada comercialmente. De poseer alguna, su experiencia ante tribunales internacionales es reducida. El escaso interés en los procesos internacionales y su derecho correspondiente tiene raíz en una preparación universitaria que nacionalmente puede brindar una oferta educativa superior.
La disponibilidad de material actualizado sobre el desarrollo de normas y práctica forense, acompañada de un mayor número de horas de clase, de mejores rendimientos académicos, de ejercicios periódicos a través de casos simulados y de incentivos tangibles a los estudiantes de Derecho, son condiciones fundamentales en una completa formación profesional.
El aprendizaje avanzado del Derecho Internacional aplicado en la práctica cuenta en especial con la facilidad de herramientas que desde hace años se encuentran a disposición de las cada vez más numerosas facultades y escuelas de Derecho, pero que pobre y raramente se utilizan en nuestro medio.
Se destaca entre esas herramientas a una eventual participación calificada -junto a una esmerada preparación requerida- de futuros abogados panameños en la competencia de conocimiento teórico y práctico más prestigiosa de estudiantes de Derecho que se realiza en el mundo. Denominada "The Philip C. Jessup International Law Moot Court Competition" en honor al Profesor Philip C. Jessup (1897-1986), juez de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya (1961-70), esta exigente competencia internacional cuenta con la participación de unos 2,500 estudiantes de más de 550 instituciones universitarias de cerca de 100 países. Es organizada y auspiciada anualmente en la ciudad de Washington por la Asociación de Estudiantes de Derecho Internacional y la Sociedad Americana de Derecho Internacional.
La competencia consiste en el análisis de una demanda y de su contestación entre dos partes en un caso internacional ficticio, a cargo de un equipo de estudiantes en representación de cada parte. Los alegatos a favor y en contra, en inglés, comprenden informes escritos y un debate oral ante la "Corte", los cuales son rigurosamente evaluados en las distintas etapas de clasificación por expertos en Derecho Internacional. Las rondas eliminatorias progresan hasta una ronda final que enfrenta a los dos mejores equipos. Aquí la "Corte" de tres miembros es regularmente integrada por un Juez de la CIJ o de la Corte Suprema de Estados Unidos. La ronda final de 2007, entre la Universidad de Sydney y el King’s College de Londres, fue celebrada con nuevo éxito en Washington el pasado 31 de marzo.
Durante los últimos años la participación de estudiantes de países latinoamericanos como Venezuela, México y Argentina ha sido extraordinaria. En 1997, los venezolanos de la Universidad Católica Andrés Bello se convirtieron en el primer equipo regional e hispanoparlante en ganar la competencia y conquistar su máximo galardón, la Copa Jessup.
Por significativo, es imposible obviar el hecho que el equipo panameño obtuvo el año pasado la posición 99 de entre 99 participantes.
Habiendo recibido la calificación más baja de todos los equipos - solo 2 puntos de un máximo de 36 y ninguna ronda ganada, con lo que Panamá quedó en el último lugar - este bajísimo resultado demuestra que las facultades y escuelas de Derecho panameñas tienen todavía un largo camino por recorrer en la enseñanza del Derecho Internacional y de los procesos internacionales en particular.
Los estudiantes universitarios también tienen su cuota de responsabilidad con un aprendizaje más riguroso de esas materias y un estudio profundo del inglés como instrumento de práctica internacional, conocimientos que les serán de gran beneficio a lo largo de toda su carrera profesional.
Con esfuerzo, los estudiantes panameños pueden alcanzar a futuro mejores resultados en ésta o cualquier otra competencia internacional, reflejando con su éxito un verdadero progreso de la enseñanza universitaria en Panamá. Dependerá de la calidad de la enseñanza, al igual que del activo patrocinio, de las facultades y escuelas de Derecho, así como de los estudiantes que rindan para competir a tan alto nivel académico, que esta ventajosa herramienta de aprendizaje y experiencia sea aprovechada para algún día lograr ese reconocimiento mundial por toda superación merece.
Mientras tanto, de mantenernos en una última posición como la merecida de 99 entre 99 participantes en la competencia Jessup, será innecesario preguntarnos por qué Panamá pierde repetidamente sus casos y arbitrajes internacionales.
Los materiales del vestíbulo principal variaron, pues se colocó mármol en el área central, pero enmarcado con un cintón de granito.
Varias piezas de una columna del vestíbulo se trabajaron con un bisturí hasta encontrar la coloración original.
El arquitecto restaurador de Ingeniería del MEDUCA informó que las columnas fueron decoradas con ornamentos de flores tropicales.
Se observó que la cabeza de un cerdo en la pared contrasta armónicamente con la vegetación y fauna tropical.
Mientras que a las puertas de caoba nacional, instaladas a principio de siglo, se les hicieron algunos arreglos. Otras, por el deterioro, fueron sustituidas.
Ahora todos los salones del colegio tienen acondicionadores de aire. Se instaló uno digital que permite graduar la temperatura del aula.
Pero, los trabajos van más allá de la simple restauración.
Se conoció que contarán con un moderno sistema para conectarse a internet.
Por otro lado, los baños interiores fueron modernizados y se incorporaron unos para discapacitados.
El sistema de iluminación es nuevo.
El arquitecto Sued explicó que fue difícil restaurar el cielo raso decorativo del Aula Máxima, por un desnivel que presentaba.
Con el tiempo, la estructura que sostenía las maderas cedió 13 centímetros, por lo que se cambió a acero.
Gran parte del cielo raso del edificio es de metal pintado de blanco, pero curiosamente, por muchos años se creyó que era de yeso.
Lo que se hizo fue detallado y se contó con estudios de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), que le garantizarán unos 75 años más.