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Entre carnavales, política y transporte


En los próximos días tendremos que someternos a varios acontecimientos que, de una u otra manera, afectan o alteran la emoción de los panameños. Por un lado, los siempre rumberos que esperan todos los años esos cuatro días de fiestas y jolgorio; por el otro, los "inchifiables" políticos que, para estas fechas, algunos se retirarán a descansar y otros aprovecharán los tumultos de gente para darse un baño de pueblo que tanta falta les hace; y para colmos de males, nos encontramos con los siempre intratables señores del transporte público, que son perfectos chantajistas, ya que siempre esperan fechas claves para lanzar sus amenazas de paro e imponen sus medidas de presión impopulares.
Sobre estos tres aspectos, hablaremos primero del transporte cuyos dirigentes, cada vez que tienen la oportunidad de aumentar el pasaje con cualquier excusa, se la pasan amenazando y lanzando ultimátum al gobierno sin saber que es el propio pueblo el que sufre estas amenazas. No entiendo hasta cuándo vamos a seguir soportando estas malacrianzas de los transportistas. En estos días subieron el pasaje en algunas rutas porque les dio la gana; ahora, a sabiendas que el problema del petróleo es a nivel mundial, quieren que les congelen el precio del combustible a ellos. Me pregunto, ¿quién les puso corona, o acaso ellos no miran al pueblo que también tiene carro y necesita movilizarse? ¿Es que el resto de la población no tiene derecho? La verdad es que la irresponsabilidad es máxima y absurda, pues cuando el combustible tenía precios bajos, ¿por qué no salían a decir que iban a bajar el precio del pasaje? ¡Ah!, porque no les era rentable ese desprendimiento; por el contrario, nos metieron la retórica de tantos años de pasaje sin aumento y se les dio la plata para que modernizaran, y lo único que hicieron fue coger los préstamos y emparapetar ese poco de naves del terror. A su conciencia les dejo sus acciones, pero en el futuro no se quejen cuando se aprueben leyes que los dejarán de amparar y acabarán con sus sinverguenzuras. Gracias a Dios no son todos los transportistas.
222 ...evento que el pueblo toma en serio; con esto no se puede meter ni el más rey de todos los reyes. Quien ose alterar algo de estas fiestas, es alma en penitencia para el resto de su vida...
Por otra parte, el Carnaval. La única situación o evento que el pueblo toma en serio; con esto no se puede meter ni el más rey de todos los reyes. Quien ose alterar algo de estas fiestas, es alma en penitencia para el resto de su vida y más si son políticos, pues el pueblo, ve en los carnavales la forma de olvidar sus penas, desgracias y problemas, al punto que ahorran todo el año para hacer su fiesta o descanso lo más a gusto posible. Igual hay otros casos en los cuales este evento trae un desenfreno exorbitante que raya con lo vulgar y que no es para nada agradable a la vista de los turistas que nos visitan. No es que estemos en desacuerdo con la celebración; somos de los que las gozamos, pero con moderación ganamos un montón. Con lo que no estoy de acuerdo es con la campaña masiva de uso del preservativo, pues más que busca prevenir, yo la entiendo como que está incitando a las relaciones, sea como y con quien sea sólo con la salvedad de que se pongan un condón. Falta más información en cuanto a la abstinencia para estas fechas, que el simple hecho de sacar a relucir siempre que lleves un preservativo en el pantalón o la cartera, pues va tanto para hombre como para mujeres.
En cuanto a los político, veremos que muchos se irán a buscar descanso, a tirar líneas o números; ver y analizar encuestas para ver cómo marcan o en qué están fallando. Ojalá le permita este tiempo, a esto señores, reorganizar sus ofertas electorales, pues hasta el momento no despiertan muchas expectativas en la comunidad, les falta más contenido y material de fondo que nos indique un camino a seguir y motive la participación del electorado. Esto en cuanto a la mayoría, que ya pasan cierta edad, pues están los otros políticos más jóvenes que no tendrán recato en subirse a un carro cisterna a jalar una manguera y comenzar a mojar; o bien, ser parte del bonche y tomarse sus tragos con el pueblo. En fin, cada uno tendrá su forma de actuar, lo único que esperamos es que no nos dejen sorpresas en sus formas de celebrar y mucho menos hagan show, pues para como están vistos, ya han hecho bastantes ridículos. Así veo las cosas y así las cuento.

101 años de Panamá América

 
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