default

Entre Escila y Caribdis


Los peligros de navegación que plantea la boca del estrecho de Messina, entre Sicilia e Italia, fueron pábulo para la mitología grecorromana. Los Argonautas realizaron el tránsito entre el peñón de Escila y el remolino de Caribdis gracias a la guía de las ninfas marinas enviadas por la diosa Hera, celosa esposa de Júpiter. Ulises, el héroe de la épica de Homero, logró el tránsito con la protección de la diosa Pallas Atenea, hija de la mente de Júpiter, aunque seis de sus marineros perdieron la vida en el proceso. Por su parte, Eneas, el héroe de la épica de Virgilio, evitó la ruta peligrosa por recomendación del profeta de los Troyanos, Helenus.
Me ha venido el antecedente mitológico a la mente, por la experiencia que los panameños estamos atravesando en esta transición de un Gobierno a otro. Corremos el riesgo de estrellarnos contra el peñón de la voluntad insaciable de poder que demuestran Pérez Balladares y el PRD o de hundirnos en el torbellino de la emoción populista sin estrategia de gobierno que revelan Mireya Moscoso y su partido. ¿Será acaso mucho pedirles a Pérez Balladares y a Mireya Moscoso que se reúnan, si necesario a instancias del Arzobispo de Panamá, para que encuentren un rumbo seguro en la transición y hacia la gobernabilidad del Estado?
Pérez Balladares y el PRD perdieron el referéndum y la elección presidencial. Pero al amparo de una Ley electoral y de su reglamentación, que favorecen injustamente en la adjudicación de Legislaturas por residuo al Partido que ya ha ganado Legislaturas por cociente o medio cociente, el PRD con 35.6% del voto legislativo obtuvo 34 curules o sea 47.8% de la Asamblea. Con dos votos más el PRD probablemente controlará la Asamblea y se constituirá como el oficialismo legislativo frente al oficialismo ejecutivo.
Ello le está permitiendo a Pérez Balladares y a su partido proyectar su poder más allá de la toma de posesión de la nueva Presidenta. Pérez Balladares propone la Sala V de la Corte Suprema de Justicia, para poder nombrar a tres Magistrados más. Ha cambiado la condición legal de diversos puestos de alto nivel, para otorgarles estabilidad a funcionarios nombrados por él y que permanecerán en sus cargos más allá del primero de septiembre. Tendrá en el Municipio capitalino a un Alcalde que él introdujo al PRD y patrocinó como candidato.
Por otra parte, utilizando su mayoría en la actual Asamblea para controlar las partidas circuitales y garantizar que su presupuesto se mantenga alto, el PRD evita que el Ejecutivo emplee el presupuesto para obtener la mayoría legislativa. También ha modificado la Ley de presupuesto de manera que si los ingresos no alcanzan la cifra presupuestada y el Gobierno tuviera que reducir la ejecución del presupuesto, no lo pueda hacer sin el visto bueno de la Comisión de Presupuesto, que estará bajo su control. Si bien es verdad que Pérez Balladares ha sido prácticamente censurado por su propio partido, no es menos verdad que podría intentar un "retorno" en dos años plazo, después de que Martín Torrijos se haya desgastado como Secretario General en la confrontación con el nuevo Gobierno, debido tanto al desprestigio de la Asamblea cuya mayoría estaría bajo su control como a la responsabilidad en la que esta mayoría incurra por la ingobernabilidad del país.
Los escándalos que comienzan a surgir por doquier al final del Gobierno actual, afectan primordialmente a Pérez Balladares, pero no dejan de afectar a Martín Torrijos en alguna medida vía su partido. El temor a las consecuencias de estos escándalos torna a Pérez Balladares y al PRD más rígidos en tratar de mantener instrumentos de poder que los protejan.
Frente al oficialismo legislativo que todo indica encabezará Martín Torrijos, se encontrará el oficialismo ejecutivo. La relación de Mireya Moscoso y sus voceros con el Gobierno actual para efectos de la transición han sido de una interminable y estéril controversia. Dentro de su propia Alianza se perciben incoherencias, las más manifiestas entre la Presidente electa y el Primer Vicepresidente electo. Posiblemente por ello, ella ha demorado dar a conocer su equipo de Gobierno, temerosa de que si lo anuncia se produzcan reacciones intempestivas. Pero no darlo a conocer mantiene al país, tanto al país político como al país económico, en la incertidumbre y obstaculiza la transición. Los primeros nombramientos que ha anunciado, en organismos de seguridad, sólo tienen a su favor la lealtad incondicional, pues incluyen personas sin aptitudes conocidas para los cargos y una con antecedentes de integridad cuestionable. Sus visitas al exterior no han sido hasta ahora exitosas y dejó de asistir sin razón a la Cumbre Europea-Latinoamericana, donde hubiera podido darse a conocer de los otros Jefes de Estado.
Por otra parte, su copartidario y ex - Presidente le hace un flaco favor amenazando irracionalmente con el cierre de la Asamblea. Una medida antidemocrática semejante produciría un trauma sumamente costoso en el plano nacional e internacional. Por la inestabilidad que revelaría, provocaría una contracción económica y una crisis de confianza en nuestra capacidad de manejar el Canal responsablemente. Sin duda conduciría al enjuiciamiento de la Presidenta y no sorprendería que en tales circunstancias MOLIRENA apoyara la medida por principio e interés. Los propios Legisladores de la Unión por Panamá podrían reaccionar negativamente ante la eventualidad de perder sus curules y sus salarios. La sola mención de esta eventualidad constituye por lo tanto un exabrupto tanto mayor que representa una baladronada más que una amenaza creíble.
Como país navegamos entre Escila y Caribdis, entre el peñón del apetito de poder sin límite de unos y el torbellino de la emotividad sin comedimiento de otros. El país no merece correr esos riesgos. Sin embargo, no hemos podido evitarlos como Eneas. Y la virtud doméstica de Heras no nos puede guiar en este trance. Debemos recurrir para ello a Pallas Atenea, es decir a nuestra propia sabiduría y racionalidad.
¿Contaremos con nuestra sensatez como pueblo y con la prudencia de nuestros gobernantes presentes y futuros? Los dos futuros oficialismos, el del Ejecutivo y el del Legislativo, nos deben a los panameños una actuación con comedimiento el primero y con sentido de límites el segundo.
Ambos deben reafirmar su adhesión a un gobierno estrictamente constitucional, reconociendo al mismo tiempo que los resultados del referéndum y de las elecciones implican una mandato de encontrar un nuevo equilibrio entre los dos Poderes. El Poder Ejecutivo debe aceptar que se restrinja el presidencialismo excesivo, puesto que no es probable que logre una mayoría legislativa segura. El Poder Legislativo debe aceptar que su mayor participación en el Gobierno no puede conducir a usurpar funciones propias del Ejecutivo y que ella exige de su parte una reducción de sus privilegios y una disciplina de cumplimiento con su propio trabajo. El nuevo equilibrio representaría un perfeccionamiento muy necesario de la democracia.
Bajo la tutela de Pallas Atenea habríamos navegado exitosamente entre Escila y Caribdis.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América