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Entre lo conveniente y lo correcto


El discurso reivindicativo que siempre caracterizó a los grupos panameñistas, ayudó a forjar algunos momentos nacionales panameños, como ningún otro grupo político. No obstante, siempre han tenido dificultades para articular un programa de gobierno a largo plazo, administrando estabilidad política y gobernabilidad.

Es por eso que, será todo un reto el que el Ing. Alberto Vallarino, si gana la elección dentro de su partido, y Guillermo Endara Galimany, entreguen garantías suficientes a este país, de la necesaria seriedad en el manejo de la cosa pública, de cara a las elecciones del 2009, en el momento más crucial de la ampliación del Canal de Panamá.

Frente a la alternativa de la siempre corrección política del panameñismo, deberán surgir dos alternativas más, por lo menos, que reclamen la conveniencia frente a la corrección. La alternativa de la derecha conservadora, de la mano de Ricardo Martinelli, que podría ir acompañado del Partido Popular si éste rompe con el gobierno y del propio Partido Panameñista, si la opción de julio de los electores resulta ser el empresario Juan Carlos Varela y no el Ing. Alberto Vallarino.

Del lado del oficialismo, para cuando salgan publicadas estas líneas, se habrá definido categóricamente, con quien comparte el poder de la secretaria general del PRD, el actual Presidente de la República, en lo que será la definición de la presidencia del mismo, frente a las ambiciones de la política ascendente y ministra de Vivienda, Ing. Balbina Herrera, y el reto del ex presidente de la República, el Dr. Ernesto Pérez Balladares.

Si Pérez Balladares gana este primer asalto, sus oportunidades presidenciales serán más claras; de lo contrario, el sentido común nos dice que la otra opción conveniente, será la centro izquierdista, la del candidato del gobierno, presumiblemente, el alcalde capitalino, Juan Carlos Navarro. Esta opción reclamará la cosecha de si no el mejor, uno de los mejores gobiernos, después del regreso a la democracia en la década del ‘90.

Siempre tendremos a Unidad Patriótica, un partido de liberales, con actitudes políticas conservadoras, que podría apoyar a alguna de las dos propuestas opositoras o decidir correr con candidato propio. Y siempre podría pasar que el Partido Popular no embone con ninguna de las propuestas, ni opositoras ni gobiernistas.

Es por eso que el electorado deberá servirse la mesa de cara a las elecciones del 2009, con por lo menos tres claras opciones ideológicas, aunque pudiera haber un candidato más. También, como alguna vez ya lo señalé, esta será la elección más ideológica que tendría el país, después de las elecciones de 1984, con las posturas políticas mucho más concentradas, lo que es signo de avance y de madurez, y mucho más cercanas al centro y a una de las otras.

101 años de Panamá América

 
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